He urdido una zumbona nota bene /2)
Publicado el 02/07/2019 a las 10:50
(Sigue.) Como abundo contigo en cuanto razonas, seamos coherentes, consecuentes, e intentemos coronar con diligencia lo que nos acucia o ambos tenemos entre manos, tú el encargo de Bermejo y yo quince versos sobre una anécdota en torno a Laputa, la isla flotante y volante de “Los viajes de Gulliver”, de Jonathan Swift. Esta mañana he leído tu columna del Heraldo, “Misioneros”. En los tiempos que corren, en los que se conocen o no dejan de aparecer en los mass media los pésimos (delictivos) modos (comportamientos) pasados de un rosario de miembros del clero, es bienvenido que también se descuellen o destaquen las actitudes de muchos otros representantes religiosos que tuvieron procederes, amén de empatizadores, generosos y humanamente impecables, dignos de elogio, como vienes a hacer tú en tu artículo hodierno. Gracias, por ocuparte con arte de la parte positiva del asunto, que también merece ser contada. Mencionas en tu correo a Jesús (Arteaga). Qué suerte o fortuna tuve al tenerlo como formador y profesor. Cuánto aprendí de él. Y lo propio cabe decir de Pedro María (Piérola). Ambos protagonizan varios de los textos que trencé otrora y ya han salido a relucir en mi blog y de otros que estoy ultimando y publicaré, Deo volente, durante el próximo verano. A veces pienso que el grueso de la clase política debería volver a las aulas, a clase, a aprender qué no deben hacer; para, de este modo, no soliviantar a la ciudadanía, que está de uñas con ellos. Buen finde. Otro (de tu amigo Otramotro). Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com