El arte de la guerra
Actualizado el 03/07/2019 a las 08:45
"Si no puedes ser fuerte, y sin embargo no puedes ser débil, eso resultará en tu derrota". Sun Tzu, el arte de la guerra. Es la radiografía que describe la situación de la sanidad en Navarra. Una guerra que se está llevando a cabo durante los últimos años, entre quienes defienden el sistema tradicional y los que abogan por "humanizar" los servicios. Como si antes no fueran humanos. Como si la "humanización" dependiera de quien predica a los cuatro vientos, lo inhumanos que son otros compañeros. Y lo diferentes que son del resto. Me pregunto qué necesidad habría en librar esta absurda guerra que, lejos de velar por los derechos de las personas, los sitúa en una posición clara de vulnerabilidad. Al final, los usuarios son los que, como siempre, acaban pagando las consecuencias de la sinrazón de unos y de otros. Esta guerra no es si no el resultado del narcisismo propio que, solapado bajo ropajes "humanistas" de dudosa ética, está alcanzando límites insospechados. La incertidumbre que esta situación provoca en las personas es cuanto menos kafkiana. Y, además, les obliga a posicionarse entre unos y otros con mayor o menor pericia. Dime lo bueno y diferente que eres y te diré que tu egocentrismo es proporcional. Porque si realmente lo fueras, ¿qué necesidad habría de promocionarte así como las rebajas? Siempre he escuchado aquello de "quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra", y es a este respecto donde me nacen más dudas. Veo intereses solapados por todas partes. Y un sectarismo desmesurado que convierte a los usuarios en "adeptos" y a los profesionales en "salvadores" con el grave peligro que ello conlleva. Si realmente existe intención por cambiar algo, empezad a dejar de ser tan sectarios y de utilizar a las personas como si fueran "El pequeño Albert". Que ni tus manos son balas ni tus zapatos son pie. Duda de quien te convence con "buenismos" de lo malo que es el otro porque no hace si no proyectar sus carencias propias. Una cosa es clara. El sistema funcionaba antes de que nacieran los que tratan de convencerte de que no funciona. Y la dignidad también, antes de quienes tanto se llenan la boca hablando acerca de la dignidad. Dignidad no es que te traten mejor o peor. Dignidad eres tú. Y la dignidad se lleva dentro; no se proclama a los cuatro vientos. De seguir así, auguro un oscuro futuro a la sanidad, lleno de sombras negras, mal definidas, difusas, que no hacen si no aumentar la incertidumbre y el sufrimiento de los usuarios de servicios que tienen que elegir entre no poder ser fuertes y no poder ser débiles. Y me pregunto si es necesaria toda esa niebla de incertidumbre... "Y si la trompeta da un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?".