Otegi no es Bin Salman (ni Carola Rackete)
Publicado el 30/06/2019 a las 15:51
Para empezar Bin Salman tiene bastante más dinero que Arnaldo Otegi. Y aunque ambos son personajes con más sombras que luces no se merecen las mismas sonrisas. Algo calculado, nada personal.La sonrisa afectuosa que el presidente en funciones de España, Pedro Sánchez, le dedicó a Bin Salman en el transcurso de la Cumbre del G-20 en Osaka jamás se la dedicaría a Otegi. Da igual que el príncipe saudí este detrás del silenciado asesinato al periodista Khashoggi, o de las muertes de miles de civiles en Yemen. Eso pilla muy lejos, y la política doméstica manda.Se da la circunstancia de que la Cumbre del G-20 ha tenido lugar la misma semana en la que Otegi era entrevistado por Televisión Española. Mientras la sonrisa de 'Pedro el guapo' al príncipe heredero pasaba desapercibida, la entrevista a Otegi desencadenaba una oleada de críticas y se acusaba a TVE de querer blanquear a un terrorista. Será causa de eso que llaman geometría variable. Estaría bien escuchar a cierta izquierda que criticaba con énfasis las reuniones de Bin Salman con el rey de España hacerlo también con el cuidadísimo trato que le dispensa el Gobierno socialista. 'Simple cortesía', diría algún portavoz con voz de sapo.Para terminar la semana, la capitana alemana del 'Sea Watch' Carola Rackete era detenida por las autoridades italianas comandadas por un Ministro del Interior xenófobo llamado Matteo Salvini. Se enfrenta a 10 años de cárcel. Su delito: intentar salvar a 40 migrantes que fueron rescatados en un bote frente a la costa de Libia. La capitana fue recibida al grito de ¡Espero que te violen cuatro negros!.Puede que también debido a esa geometría variable que te da y te quita votos, el barco Proactiva Open Arms estuvo bloqueado 100 días en el Puerto de Barcelona por orden del Ministerio de Fomento. Oscar Camps, fundador de Open Arms, dijo el miércoles pasado que 'antes presos que cómplices' y nada más retomar su actividad de manera 'ilegal' ya han rescatado a 40 personas a la deriva, dirigiéndose con ellos hacía Lampedusa. Las amenazas de Salvini no se han hecho esperar.Mucho se habla hoy en día de la Industria 4.0 o la Cuarta Revolución Industrial. Espero y confío en que quienes se encarguen de liderarla se parezcan más a Carola Rackete y Oscar Camps, y menos a Arnaldo Bin Sánchez.