La aventura de la ITV

Gabriel Ventura|

Publicado el 12/06/2019 a las 08:41

Son las 6 de la mañana y ya estoy en la cola. Siento esos nervios de quien sabe que tiene horas por delante. Impaciente por cada cm que avanza la cola, vigilante ante posibles listos que intentan adelantarte. A mi lado unos jóvenes se enfrentan por establecer quién va delante. Otros discuten con el vigilante cuando, tras dos horas de espera, les dice que están en la fila equivocada. Vuelvo a creer en el ser humano cuando compruebo que incluso en estas situaciones hay gente con buen humor, que se dedica a inmortalizar el momento y colgarlo en Twitter o Instagram. Mi espalda empieza a resentirse. Me estiro y el crujido de mi espalda sobresalta a mi antecesor. La espera sería emocionante si viniera a un concierto, pero el madrugón de hoy es para pasar la ITV. Nos lo facilitan todo. La información en internet desfasada en horarios y fechas de apertura, un teléfono de información al que no contesta nadie. Los sábados cerrados todo el verano... ¿Tan difícil es poner un sistema de cita previa?

Esta carta comencé a escribirla en agosto de 2018, eran las 9 de la mañana y, tras tres horas de espera, decidí ejercer mi derecho a la queja. Pocos días después publicaba la prensa que se iba a poner en marcha de forma inminente un servicio de cita previa, por lo que no vi sentido al envío de esta carta. Persona previsora yo me apunté en mi calendario coger cita previa para el año siguiente dos meses antes de la fecha. Hoy, junio de 2019, he entrado confiadamente en las webs correspondientes. Compruebo que la cita previa por internet no funciona y la frustración me invade. Así que hoy sí ejerzo mi derecho a la pataleta. La pataleta contra la incompetencia de las empresas que deberían garantizar un servicio de calidad. La desidia de unos políticos que no han hecho absolutamente nada por solucionar un problema real y evidente, salvo cambiar las indicaciones de la ITV a euskera.

¿Dónde están nuestros políticos? En pocos días verán los toros a la sombra. No les preocupa el asunto, el parlamento permanece cerrado todo el mes de agosto, así que tendrán tiempo de hacer cola en la ITV. Con un gobierno u otro, me temo que llegará septiembre y mantendrán este sistema oligopolístico opaco de concesiones a dos empresas que dan un servicio lamentable. ¿Intereses? ¿Incompetencia? Lo meditaré de madrugada en agosto, durante las horas de espera en la cola de la ITV.

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