Quiera o no cabrearnos, lo ha logrado (1)
Publicado el 22/03/2019 a las 11:59
QUIERA O NO CABREARNOS, LO HA LOGRADO Es la segunda ocasión en la que alguien (no me cabe la menor duda de que se trata de la misma persona que echó mano del mismo procedimiento la primera vez), un lector (hembra o varón) habitual de mis urdiduras o “urdiblandas” (porque estilística e ideológicamente los renglones torcidos que contiene su escrito los hubiera podido trenzar, de cabo a rabo, y firmar este menda), usa el mismo medio (colar o depositar en mi buzón su texto) con idéntico fin (para que, si no oponía objeción al respecto servidor, este fuera publicado, en la bitácora que gestiona, el blog de Otramotro). Transcribo a continuación, en el anejo espacio, entrecomillado, el ajeno parágrafo: “Tengo para mí que indignar e indignarse son las dos caras de una misma moneda (en plata, que, si alguien se indigna, es por la sencilla razón de que alguien, busque o no tal cosa, indigna); o, si se prefiere esta otra imagen, por parecerle al lector de estas líneas (sea ella o él) más acertada o cabal, la cara y la cruz de una misma realidad, el haz y el revés de idéntica trama. Ahora bien, cabría preguntarse si la verdadera pretensión o propósito de quien hace o deja de hacer lo que sea (pondré como ejemplo de dejar de hacer al sin un ápice o pizca de honor Quim Torra, que anda desobedeciendo cada dos por tres lo que le ordena la autoridad competente, o sea, tomándole el pelo impunemente a la Junta Electoral Central), que a otro le indigna (en el caso concreto propuesto, sería, amén de a los miembros de la citada Junta, al grueso de la ciudadanía, que está harta de este y otros botarates de semejante jaez), es, sin hesitación, indignar. ¿Acaso cabe otra respuesta o resultado racional que no sea indignarse? Pues sí, no había caído antes en ello, pero sí, cabe reírse a mandíbula batiente de las salidas de pie de banco del sujeto que ostenta la más alta representación del Estado (¡manda narices!) en Cataluña, el que tiene a muchos españoles (entre ellos, a la mitad de los catalanes, hembras y varones) hasta más arriba de la coronilla”. (Continúa.)