Trabajo y familia

Inés Dorronsoro Ibero|

Publicado el 08/03/2019 a las 11:06

Cuánto eufemismo, cuánto error, cuánto odio, qué lamentable falta de sentido común, cuánta ignorancia, qué pérdida del sentido de la realidad, en fin… Podría seguir añadiendo epítetos pero quiero dejar de disentir con todo lo que a presión nos están metiendo a través de los medios en torno al día de hoy, para centrarme en hablar en mi nombre y en el de tantas mujeres que he conocido y que no han podido exponer su punto de vista o dejar hablar a su alma. Tengo 76 años, estoy jubilada desde que cumplí los 65 y he llegado a mi estado actual saboreando la etimología de la palabra jubilación, que viene de júbilo. Gocé de una educación austera como correspondía a los años de posguerra, mi padre médico de pueblo y mi madre una heroica mujer. Gocé de una educación esforzada y con la vista a largo plazo, que muchas de mis compañeras, sin pretensiones tan largoplacistas, se cobraron en la inmediatez y puedo decir, que si bien nunca las envidié, sí que sentí que gozaban de muchas menos privaciones de las que yo tuve que vivir. Mi madre fue heroica si valoramos que, en aquella época, no era lo habitual que las mujeres fueran a la universidad, ella nunca dudó en dar a las hijas las mismas posibilidades de formación que a los hijos y debo decir que incluso mi padre, al que quiero y admiro con toda el alma, se preguntaba en voz alta, cuando yo le dije que quería estudiar Medicina “ ¡que voy a hacer yo con una hija médico!”. Me casé nada más terminar la carrera. Mi ya marido, médico también, consiguió una beca para hacer un posgrado en la Universidad de Wisconsin y allí nos fuimos. Yo no estaba dispuesta a echar por la borda el esfuerzo empleado en hacer mi carrera y me puse a buscar trabajo. En aquella época, se funcionaba con otros parámetros y conseguí que me admitieran en el laboratorio de Salud Pública de la Universidad de Wisconsin, sin cobrar claro.

Yo, gracias a Dios, recibí una sólida formación cristiana como tanta gente en aquella época y que tanto me ha servido en la vida. Si me había casado, el formar una familia estaba por encima de mis aspiraciones profesionales, a las que por otra parte no estaba dispuesta a renunciar, de modo que me quedé embarazada y tuve mi primera hija al año escaso de llegar a Estados Unidos. Como en el laboratorio trabajé duro y además era médico (título superior al de microbiólogo, que era el exigido al personal del laboratorio), pude plantear que, para poder seguir trabajando, necesitaba que me pagaran para yo poder pagar a quien se hiciera cargo de mi bebé mientras estaba en el laboratorio. Accedieron de inmediato y así seguí con un trabajo ya remunerado y adquirí formación en microbiología clínica. De vuelta en España, conseguí por oposición el puesto de Jefe de Servicio de Microbiología del Hospital de Navarra, siendo la primera mujer que accedía a un puesto de Jefe de Servicio en el Hospital. Para qué contar las situaciones vividas a lo largo de mi existencia, las resumiré diciendo que el día en que el Gobierno de Navarra ofrece su agradecimiento a los funcionarios jubilados cada año, al terminar el acto encontré al Presidente de la Diputación y pude expresarle que, durante aquel acto, no pude evitar sentimientos encontrados. Se me agradecían los servicios prestados a Navarra por mi trabajo en el Hospital. Sin embargo, estaba convencida de haber prestado un servicio muy superior a Navarra por haberle dado diez hijos, por los que no era acreedora ni de una jubilación ni ninguna prestación social, ni siquiera el agradecimiento. Hoy, como aquel día, veo con amargura que ninguna de las mujeres que saldrán por las calles reclamarán nada para las madres que sacan adelante la vida de los hombres y mujeres que formamos nuestra sociedad, ni reclamarán el derecho a una jubilación ni a ninguna prestación social a no ser que hayan optado por un trabajo remunerado en la sociedad. El trabajo que supone sacar adelante una familia simplemente no existe.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora