Cordura política
Publicado el 21/10/2018 a las 09:54
¿Cómo es posible que algunos dirigentes de partidos políticos piensen que los ciudadanos navarros tenemos algo que perder, que no lo hemos perdido ya? Impuestos, imposiciones partidistas, crispación, falsa moralidad, rotura de la idiosincrasia navarra, falsa historia, verdades modificadas, sombras ocultas... Lejos de los complicados acuerdos y/o estrategias para gobernar basadas en no sé qué intereses, está lo más importante y es lo que día a día vemos y vivimos, por lo que insultan la inteligencia emocional de cualquier navarro y, mucho más, si es ribero.
En este tiempo preelectoral, más de uno intentará pintar su careta de otro color. Un color más claro, más abierto, intentando que sea a gusto de todos pero los hechos y la hemeroteca de la memoria de los navarros está para recordar. El tiempo de algunos se acaba no porque no haya más, ni futuro que contar, sino porque la memoria no perdona. Esta memoria ha posicionado o posicionará a los defensores de la Navarra de verdad con identidad, valores e historia en contra de aquella inventada por algunos en beneficio de otros. Los sentimientos de valor, unión y defensa de todos los navarros deberán de ser promovidos y activados por líderes de partidos que así lo crean para poder transmitir ese impulso de recuperación y normalidad que Navarra necesita con urgencia.
Los accidentes electorales ya no tienen lugar, y cada navarro votará cuando lo haga, en consecuencia de dónde está y dónde quiere llegar. La verborrea oratoria, el flujo de palabras en una canalización no definida deja pequeños a los que piensan que el uso de la palabra lo puede todo. Ha habido mucho tiempo para ver y sentir las verdaderas intenciones de algunos gobernantes. Navarra debe recuperar su potencial como comunidad unida y proyección al exterior. Los debates y acciones internas sin calidad ni alcance más allá de dejarse llevar por el equipo de gobierno es un fracaso anticipado.
Debemos limpiar muchas zonas de la amplia política y sobre todo reconducir y cambiar aquellas que han instaurado a lo largo de los años sus propias políticas. Para respirar hace falta tener oxígeno y los navarros, por lo menos algunos, nos ahogamos. Necesitamos un plan urgente para generar este oxígen que nos permita volver a vivir. Quizás una de las reflexiones importantes es, o debe de ser, que la riqueza de la comunidad, sea la que sea, es para sus ciudadanos como usuarios y destino final, no para ningún gobierno. Los ayuntamientos se gestionan y el gobierno se dirige. Necesitamos cordura política para recuperar la senda del crecimiento y de los valores que la mayoría aceptamos como pilares fundamentales de nuestra vida navarra.