Un colectivo hipotecado
Publicado el 18/10/2018 a las 08:40
Me gustaría dirigirme a los firmantes de tan aberrante e ignominioso acuerdo en materia de personal funcionario. Lo que han hecho solo merece un calificativo, o varios, que no hace falta que nosotros les pongamos porque ellos mismos se lo han puesto de previo…
La señora Artieda, de LAB, en su nota de prensa en este periódico del 24 de mayo de este año habla de las irregulares -entonces le parecían tales- y de los procesos de reclasificación de nivel que, y citamos textual, eran injustos porque sólo afectaban a una parte. Y de abusivos… E insta, como principal responsable, a Geroa Bai a corregirlos y aventura que, de no ser así, tendrán que presionar. Pues exactamente eso es lo que han hecho ellos ahora, un arbitrario y capcioso reparto de bienes y reclasificaciones para unos pocos, y dejar a los demás en la estacada. Con toda alevosía, toda vez que, como la señora Artieda reconoce, aparca deliberadamente al resto de colectivos en -y volvemos a citar textualmente- tan justas y antiguas reivindicaciones como las de los colectivos recogidos en el acuerdo.Con el agravante de que, además, nos deja hipotecadas para, como mínimo, tres años. Es decir, no sólo se ha incautado del dinero de todos los funcionarios para “premiar en el sorteo” a unos pocos este año, sino que lo ha hecho de una manera que se traduce en que los más beneficiados, el grupo E que pasa al D, van a tener plenos efectos económicos desde ya mismo, en una inusitada premura. Pero el resto, los que pasan del D al C, lo harán en deuda aplazada hasta el 2021, ocupando sus retribuciones, durante ese periodo, el grueso de nuevos repartos e impidiendo así que nadie más pueda participar de ellos.
En definitiva, lo que viene siendo dejar todo bien atado y asegurado para ellos solos, en previsión de lo que pueda suceder. No olvidemos que tenemos elecciones a la vuelta de la esquina y a los demás dejarnos al albur de ese futuro en el que, y podría pasar perfectamente, no sean los interlocutores o las previsiones económicas no se les antojen tan favorables -que también podría suceder en un marco tan incierto-. Todo ello en lo que a la situación general se refiere, la que nos afecta a todo el personal. En la que afecta, directa y concretamente al colectivo de TCAE (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería) todavía lo hace de manera, si cabe, más gravosa. Reclasificar al grupo E, manteniendo su nivel formativo de acceso, certificado de escolaridad, en el nivel D, para el que se nos exige graduado y/o FP, mantenerlos en sus funciones que, por razones obvias a tenor de su titulación, requieren menos nivel de cualificación en su desempeño y mantenerles la menor carga de trabajo que, por ese no requerimiento de cualificación, ahora tienen, como es perfectamente demostrable. Y hacerlo retribuyéndoles económicamente por ello igual, si no más, que a nosotras supone una infravaloración y un menoscabo a nuestro desarrollo profesional. Y sin olvidarnos de que, para más inri, lo están perpetrando sobre un colectivo que, casualmente, es el más feminizado de todo el funcionariado, el único que se compone en un 99% de mujeres, y que nos están condenando con ello a perpetuar las discriminaciones e implicaciones que conllevan por diferencia de género. No podemos estar en el mismo nivel porque no nos comparamos entre iguales circunstancias. Las iguales circunstancias son las del resto del grupo D, el que ahora se reclasifica, y debemos de seguir, en buena lógica, su misma trayectoria. Sin aplazamientos.
Decirle a la señora Beaumont, y a los señores delegados que no nos cabe las más mínima duda de que si fueran ellos quienes tuvieran que someterse a un acuerdo que, como queda patente, está plagado de irregularidades por cuanto que es injusto, abusivo, discriminatorio y con agravios comparativos tan grandes -y tan imposibles de justificar- lo calificarían de ilegal, como mínimo, y exigirían su inmediata paralización. Además, se pondrían en marcha para alcanzar uno más justo, más igualitario y más solidario.
Aplíquense el cuento, que aún estamos a tiempo. Basta con, por ejemplo, repartir para todos, puesto que de todos es, de manera inversamente proporcional, como no sería la primera vez… Dejen de pisotearnos y de intentar acallarnos después con falsas palabras. Por supuesto que no nos olvidarán. El día a día, en la realidad cotidiana, hará que nosotras y toda la sociedad, cuando acudan al hospital y nos encuentren, como siempre, cuidándoles y atendiéndoles se lo recordará constantemente. Aunque no sea más que para obtener la visibilización, reconocimiento y reivindicación de nuestra figura que se empeñan en ningunear e infravalorar, y que la memoria colectiva no les va a dejar quedar impunes ante tanto desatino.
Ni a ellos ni a quienes teniendo potestad para frenarlo no lo hagan. Al consejero de Salud, a los señores del arco parlamentario... es su oportunidad de no callar y otorgar. De demostrar que, de verdad, apuestan por corregir y eliminar la injusticia y la desigualdad. No colaboren en convertirnos en rehenes de ella y paralicen este despropósito, tan fuera de toda ética y dignidad. Y dennos voz, como voz van a dar a varios colectivos perjudicados. Merecemos la misma consideración e igualdad de trato. Y la misma cabida en nuestras reivindicaciones.
Sagrario Berrozpe, en representación del colectivo TCAE de 1º Maternal.