Oposiciones, selección de los mejores
Publicado el 28/09/2018 a las 09:04
Si unos padres vascoparlantes con un hijo gravemente enfermo pudieran elegir pediatra entre un médico muy bueno que no hablase euskera y otro no tan bueno que sí lo hablase, ¿a cuál escogerían? Los sensatos elegirían al primero. Si las cosas son así, el derecho a ser atendido en euskera resulta secundario, y si se exige ser atendido en euskera se convierte falsamente un derecho secundario en fundamental. El fundamental es el de ser atendido por el mejor profesional posible. Y lo sensato es que el hecho de que alguien sepa o no euskera no juegue un papel relevante a la hora de seleccionar a los pedíatras y en general a los funcionarios del tipo que sean. Un buen gobernante es el que selecciona a los mejores para el funcionariado, y eso se consigue valorando sólo el nivel profesional del opositor para el trabajo de que se trate (conocimientos, experiencia …). En el ejemplo de los pediatras, el buen gobernante hará unas oposiciones que seleccionen a los que sepan más y tengan más experiencia. Si en lugar de eso el gobernante decide conceder puntos por asuntos ajenos a la pediatría, la selección quedará adulterada y estaremos ante un mal gobernante. Si el Gobierno da puntos a los opositores por saber cantar jotas o por hablar euskera porque ambas destrezas son “nuestras”, es probable que las oposiciones no seleccionen a los mejores: que alguien que no sepa cantar jotas ni hablar euskera saque más puntos en lo relativo a la competencia como pedíatra (y demuestre así ser mejor profesional) que otro opositor que sea jotero o vascoparlante; y que sin embargo sea este segundo el que resulte seleccionado gracias a los puntos que le ha regalado el gobernante forofo de “lo nuestro”. Es probable entonces que resulte seleccionado quien sea peor pediatra, peor profesor, peor veterinario, peor jardinero …, peor profesional en definitiva pero mejor jotero o euskeraparlante. O sea, Barkos es una mala gobernante. Además, para satisfacer mal ese derecho secundario (ser atendido en euskera) de unos se viola el derecho fundamental de otros a la igualdad de oportunidades para ser funcionarios. Es tan desvergonzado como sería regalar un “X” % de votos en las elecciones a los candidatos que hablasen euskera. Y si es disparatado conceder puntos por destrezas ajenas al trabajo a realizar, más disparatado e injusto es (como se hace) impedir presentarse a unas oposiciones (para pedíatra o para lo que sea) a quienes no dominan esas destrezas “nuestras” (no saben euskera) ajenas al trabajo propio de la oposición. Es negarse a seleccionar a los mejores y excluir arbitrariamente. Es tan inaceptable como impedir presentarse a las elecciones a quienes no sepan euskera. Sin embargo, sí sería razonable, una vez hecha la oposición valorando exclusivamente lo profesional, ubicar (adjudicar plazas) o reubicar (concursos de traslados) a los ya funcionarios facilitando que los que sepan euskera vayan a zona vascófona o mixta.
Cs, PP, PSN y UPN deben decir en sus programas si van a seleccionar a los mejores (valorando sólo lo profesional) en las oposiciones o si van a mantener criterios abertzales, exigiendo/ valorando destrezas ajenas a lo profesional (saber euskera). Quien opte por lo primero será mejor gobernante, más justo, representará a la mayoría y ganará votos.
Volvamos a la pregunta inicial concretándola: ¿qué equipo médico elegiría Barkos para que tratase a un familiar suyo gravemente enfermo? Si fuera coherente con su política lingüística, preferiría al médico peor pero que atendiera en euskera, porque ése es el tipo que su sistema de oposiciones propicia que sea seleccionado. Pero es de temer que aquí pasaría algo parecido a lo que vimos que ocurrió con el inglés: a Barkos haciendo una política educativa que dificultaba que los alumnos navarros de a pie aprendieran inglés, pero mandando ella a su hijo a aprenderlo a Irlanda. En este caso Barkos, con su política, hace que el pueblo lleve a sus familiares a médicos que saben euskera y pueden ser peores, pero seguramente ella lo llevaría al que fuera mejor aunque no hablara euskera. Así actúan los demagogos que engañan al pueblo. Nos merecemos algo mejor.