Un camino, innumerables lecciones
Publicado el 13/07/2018 a las 11:30
Dicen que leer en familia fortalece el vínculo entre padres e hijos y nosotros acabamos de finalizar un gran libro en familia. Un libro repleto de lecciones que iniciamos junto a nuestros hijos hace más de dos años y que aun siendo una línea discontinua en el tiempo, se transformó en un aprendizaje constante que deseamos les acompañe y perviva en la memoria familiar como uno de los mejores legados de vida. A ese libro también se le conoce como ‘Camino de Santiago’. El Camino les reveló el esfuerzo que supone lograr una meta y la cantidad de piedrecitas que has de quitar de tus zapatos hasta que consigues llegar. En el camino tropezaron, cayeron y se levantaron y entendieron que siempre es mejor caminar acompañado de un buen bastón. Aprendieron a valorar lo que tenían y se dieron cuenta de lo poco que se necesita para ser feliz. Gozaron de días espléndidos en los que caminar suponía una delicia, y otros en los que deseaban acabar la etapa cuanto antes para llegar a un lugar donde poder descansar. Esas duras etapas les pusieron a prueba, pero aprendieron que con tesón y fuerza de voluntad casi todo es posible.
El camino les enseñó que en la mochila solo hay que llevar lo imprescindible, ya que sino el peso te doblegará y te impedirá avanzar; pero también que compartiendo se aligera el peso de tu carga. Coincidimos con multitud de personas, algunas de las cuales les dejaron huella, otras sin embargo pasaron de puntillas, pero gracias a todas ellas, caminando en el silencio de llanuras infinitas, comprendieron el lugar que ocupamos en el mundo. En ocasiones estas lecciones se vieron interrumpidas durante meses, pero cada vez que las retomábamos, como ávidos lectores que buscan su marcapáginas en un libro, allí estaba el Camino esperándonos, paciente, aguardando en silencio para enseñarnos otra lección, quizá la más importante: que nosotros pasaremos pero él seguirá imperturbable brindando lecciones a quien quiera recorrer sus páginas.