Sobre el uso del euskera en la Ribera
Publicado el 13/04/2018 a las 10:20
Este Gobierno de Navarra no aprende de sus fracasos y vuelven a dar la matraca con el tema del euskera. Y digo fracaso por el resultado que obtuvieron de su ofrecimiento a los estudiantes de la Ribera de Navarra de pagarles el transporte y comedor a aquellos que tuvieran necesidad de desplazarse a pueblos diferentes de su residencia habitual. Todos conocemos la respuesta de las familias ribereñas: solamente tres alumnos pidieron la preinscripción en el modelo D (euskera) ¡Tres alumnos en toda la Ribera!
El Gobierno de Navarra ha continuado con constantes campañas la pretensión de introducir el euskera por todos los rincones, siempre naturalmente a costa de las arcas forales, es decir, con el dinero de todos los navarros. La última, por ahora, es la pretensión de que las empresas subcontratadas por la Administración Pública, cuando el cumplimiento del contrato exija un servicio de atención al público, deben elaborar un plan del euskera para que los trabajadores que ocupen los puestos de atención al público puedan formarse en dicha lengua. Esto es lo más parecido a un “chantaje”.
Situaciones como ésta nos lleva a preguntarnos: euskera, ¿para qué? Porque, además, actuaciones de altos cargos de las instituciones navarras nos hacen ver con claridad el futuro del euskera y la finalidad de su empleo. Con su actuación, están haciendo un grave daño a esta lengua que merece un mayor respeto. Podemos poner como primer ejemplo a la presidenta del Parlamento Foral, Ainhoa Aznárez, que en noviembre de 2015, en la citada sede y refiriéndose a una persona del público, manifestó: “Aquel de arriba, el de morado, fue el que me increpó en Berriozar. Entonces, voy a hacer todo en euskera y se va a joder bien”. Es decir, para esta señora el euskera le sirve como arma arrojadiza para fastidiar a los navarros. Otro caso singular y muy aclaratorio es el del vicepresidente del Gobierno y consejero de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, persona euskaldún y que en principio parecía un buen conocedor de su lengua, quien en el pleno del Parlamento de Navarra celebrado el 22 de septiembre de 2016, al tratar el punto 17 del orden del día sobre las cuevas de Alkerdi, manifestó: “Hablaré en castellano porque si no este vocabulario técnico me volvería loco: se lo voy a leer a ustedes en castellano”. Exactamente así lo recoge el Diario de sesiones. Esto confirma que el euskera no es una lengua actualizada ni sirve para exposición de temas técnicos, por lo que nadie puede asegurar su futuro -excepto en ambientes familiares-. Es vergonzante que para hablar en castellano en el Parlamento de Navarra haya que pedir excusas y, por otra parte, me permito decirle al cuatripartito que moralmente no tienen ningún sentido ni razón para que apoyen esta moción. Nadie tiene que volverse loco por esta simpleza. Por cierto, la exposición en castellano la entendimos todos sin ningún problema.