Pamplona, ha llegado otra noticia


Publicado el 07/10/2026 a las 07:25
El otro día, tomando un café en una terraza de Pamplona, pensé en algo bastante incómodo: ¿cuánto tiempo tarda una noticia en dejar de importarnos? Vivimos en una especie de incendio informativo con cobertura 24 horas. Ceuta y Melilla, los desahucios, las guerras, la corrupción… ya nos hemos olvidado del accidente de Almazán, Koldo, Ábalos, Jessica y un larguísimo etcétera. Las noticias entran en escena como concursantes de un reality: unas llegan, otras salen, todas compiten por nuestros quince segundos de indignación y, cuando todavía estamos intentando recordar de qué iba la anterior, aparece otra con un “¡última hora!” dispuesto a borrarle el puesto.
Nos indignamos, opinamos, compartimos, hacemos de tertulianos desde el sofá y, si tenemos un rato libre, hasta discutimos con alguien que no conocemos. Hasta que llega otra noticia. La actualidad no tiene memoria, tiene audiencia. Y quizá lo verdaderamente humano - y también lo inquietante- es que nadie necesita obligarnos a olvidar. Basta con darnos algo nuevo que mirar. Porque quizá la pregunta no sea qué noticia estamos viendo hoy, sino: ¿cuántas cosas dejamos de mirar justo cuando dejaron de ser noticia?