Vito Quiles en Pamplona: la purga de los orcos


Publicado el 18/10/2026 a las 05:00
Si en Navarra tenemos fechas señaladas en el calendario, como el baile de la alpargata o la Javierada, nos vamos a ver obligados a añadir la ya tradicional visita otoñal de Vito Quiles. No es sorpresa para nadie para qué viene Vito. Vive de la viralidad. Cuanto más se líe, más visualizaciones, es decir, más dinero, patrocinadores, indignación y visibilidad. Navarra y Pamplona no le importan en absoluto, pero ninguna ciudad le da más vidilla que la nuestra. Y esto, cómo no, se debe a la organizada lucha antifacista con la que se topa cada vez que viene. El jueves se contaron 3.500. En el “Vito Day” del año pasado, unos amigos de amigos, que por lo visto se aburrían, decidieron sumarse al dress code de Mordor para infiltrarse entre los antifas, con tal mala suerte de que un capitán orco les requirió el nombre de su comando. Como lo oyen. Es delirante. Están jugando a ser etarras. Quieren hacer realidad, o experimentar de alguna forma, lo que hicieron aquellos a los que admiran. Aquellos de quienes les han contado tantas historias. Aquellos que reciben vítores cuando salen de la cárcel por chanchullos políticos. ETA como brazo armado desapareció, pero la violencia sigue más viva que nunca. Las espirales de odio han mutado a la siguiente generación. Lo saben los del colegio cristiano que les tocaba coger la villavesa en ese barrio. Lo saben los que vieron aquel partido de la selección en Berriozar. Lo saben los de la peña que iba por la calle Curia. ETA no existe, pero no puedes llevar símbolos nacionales por ciertas zonas. Por eso, cuando Quiles dice que Pamplona está secuestrada, algunos sonreímos. No porque Vito sea un visionario (no es más que un interesado que viene a alimentar un relato y rascar interacciones) sino porque en el fondo tiene razón. Las tropas de Mordor, esclavas del odio que le han transmitido sus padres, su barrio o cierto partido que integra a los jefes orcos eméritos, necesitan un día de purga. Una tarde en el que poder jugar a ser etarras. Resulta hasta enternecedor ver cómo tiran e incendian los contenedores, cómo buscan organizarse en comandos. Quizá haya un revival de los nombres clásicos, y haya un neoNafarroa o un neoDonosti.
Vito es la excusa perfecta para hacer lo que de verdad quieren hacer. Para quitarse la careta, y mostrar lo que son: orcos.