A toro pasado. Desde el agradecimiento y la esperanza

Katya Palafox Gómez

Publicado el 15/07/2026 a las 08:22

Cuando el “Pobre de mí“ pone fin a las fiestas de San Fermín, cada uno vuelve a casa con experiencias distintas. Nos quedan fotografías, encuentros, risas y alguna anécdota que contaremos durante meses. Habrá quien recuerde una canción, un abrazo, los fuegos artificiales, los gigantes o un gesto de ayuda recibido cuando más lo necesitaba. Las fiestas terminan, pero siempre dejan algo en nosotros. Este año, desde la Delegación de Trata de la Iglesia de Navarra, nos hemos unido para rezar por quienes no han podido vivir estos días con la misma libertad: las víctimas de trata y explotación sexual desplazadas a clubes y pisos durante las fiestas. Lo hicimos convencidos de que la oración nunca es estéril. Dios siempre escucha a quienes acuden a Él con confianza. La oración nos une como Iglesia, despierta nuestra conciencia, fortalece la esperanza y nos recuerda que todos formamos parte de una misma comunidad llamada a cuidar especialmente de los más vulnerables. Nuestra oración también invita a cada uno a preguntarse: ¿qué puedo hacer ante este problema?, ¿esto sucede de verdad?, ¿cómo puedo comprometerme? Ante un problema de esta gran magnitud podemos sentir que es poco lo que podemos hacer, sin embargo, es en ese diálogo íntimo y personal en donde se genera y otorga la fortaleza para quien reza y por quien se hace la oración.

Por tanto, la respuesta a esa oración (generalmente) no se da de modo extraordinario, sino en el interior, es una conmoción personal e íntima que nos mueve a vivir mejor, a comprometernos, a respetar y tratar a todos con dignidad, a no participar en aquello que humilla y a vivir en una cultura del cuidado y de la responsabilidad. La oración compartida durante estos días ha querido recordarnos precisamente eso pues rezar no es desentenderse de la realidad; nos dispone a mirarla con un corazón más atento y más comprometido. Nos ayuda a confiar. Cuando rezamos unidos por una misma causa, también se renuevan el deseo de actuar allí donde cada una puede hacerlo. De este modo, le hemos pedido al santo que cuide y proteja con su “capotico” a quienes sufren esta grave vulneración a sus derechos fundamentales. Por quienes contribuyen consumiendo, maltratando o ignorando.

Hoy comienza la cuenta atrás para San Fermín 2027. Como Iglesia que peregrina en Navarra, deseamos que este tiempo de espera sea también un tiempo de conversión personal y comunitaria. Que cuando volvamos a anudarnos el pañuelo rojo podamos hacerlo con la alegría de haber crecido en respeto, en solidaridad y en amor hacia quienes más sufren. Que nuestras fiestas sigan siendo un motivo de encuentro, pero nunca a costa de la dignidad ni de la libertad de ninguna persona. Porque la oración auténtica nunca nos aleja del mundo; nos envía a servirlo con mayor amor y responsabilidad.

Katya Palafox Gómez. Delegada diocesana de Trata

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