Me diagnostican sin ni siquiera mirarme


Actualizado el 11/05/2026 a las 08:32
El lunes, en el gimnasio, un dolor recurrente en las lumbares que refleja hacia la pierna y cadera izquierda vuelve a aparecer. Es algo normal desde que empecé hace unos ocho meses. Pero, esta vez, la noche del mismo lunes el dolor no se va con medicación, voy a trabajar el martes tomando ibuprofeno cada cuatro horas y en muy mal estado general que dificulta mi trabajo. Las tardes, las paso con bolsas de agua caliente que calman la zona y siguiendo con ibuprofeno oral y tópico. Sigo trabajando. Finalmente hoy, ya no podía más y voy a Urgencias de Buztintxuri. Lleno hasta la bandera. Espero mi tiempo. Respeto y agradezco la labor de todos los profesionales que allí se encuentran. Finalmente la solución es ponerme una inyección con analgésico y relajante muscular. Dos puntualizaciones:
Tengo 57 años y es el primero que con gran esfuerzo, voy a un gimnasio. Cree la doctora que si tengo dolor, igual debería dejar de ir. ¡Ah! Pero si llevo 57 años oyendo que debo hacer deporte, no lo he hecho en mi vida y me lo han prescrito hasta la saciedad. Y, lo más fuerte y por lo que escribo: la doctora prescribe, analiza, concluye y diagnostica sin haber visto mi espalda, mi inflamación, mi cadera, ni mi pierna...vamos, ¡¡que no me quité ni el jersey!! y, ahora que ha pasado el chute, vuelve el dolor...
Así está nuestro sistema público de salud. Lo tengo que defender por principios, pero no por experiencia propia. Salvo la de mi médica de cabecera, no he tenido la suerte de sentirme bien atendida. Todo lo contrario, he visto mucha chulería y falta de empatía. Solo espero y deseo que sea un hecho aislado y no le pase a nadie más.
Ana Etxeberria Elizondo