Alsa, revise su GPS en la ruta San Sebastián-Pamplona

¿Creemos al GPS?
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¿Creemos al GPS?

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Pilar Fernández Larrea

Publicado el 05/05/2026 a las 05:00

30 de abril de 2026. Cuatro personas esperan el autobús de la línea Pamplona-San Sebastián con horario oficial de paso a las 11.02 horas en la única parada de Leitza (Elgoien kalea). Son habituales unos minutos de retraso, pero ese día el autobús no llega. A las 11.26 horas llamo a Alsa. En Atención al Cliente me piden el localizador del billete y me indican que no localizan el autobús, que van a preguntar si hay alguna incidencia y me devuelven la llamada; a las 11.52 h. me llama la operadora y me pregunta si estamos en la parada. Respuesta afirmativa. Entretanto buscamos otro medio de transporte. 

Una vecina nos lleva hasta Lekunberri para poder coger allí un autobús de La Muguiroarra a las 13.05 horas. A las 12.26 h. horas me llaman de nuevo desde Atención al Cliente de Alsa y me aseguran que han hablado con la responsable de la línea y esta con el conductor y afirma que “no hay ninguna incidencia en esta ruta” y que “el autobús ha pasado por Leitza, con retraso, pero a las 11.15 horas”. Añade incluso que “ha bajado un viajero”. “Estarían ustedes en la parada equivocada, el autobús ha parado en la calle Elgoien”, sugiere la operadora. Le respondo que únicamente hay una y que no nos hemos movido de allí. “El GPS dice que ha pasado por Leitza”, afirma rotunda al otro lado del teléfono. La indefensión de las viajeras es absoluta. ¿Cómo demostramos que no es cierto? Imagino que las cámaras de algún local del municipio pueden corroborar nuestro testimonio.

Una de las pasajeras llegó tarde a la consulta médica de la persona que cuida; otra perdió su consulta médica en Pamplona; yo llegué tarde a una cita de trabajo… Pero, ¿Y si estuviéramos ante un hecho más grave? ¿Qué vale nuestra palabra contra la de un GPS? ¿Alguien lo manipuló? ¿Cómo es posible que esto suceda?

La alternativa de Alsa fue que presentemos una reclamación y yo tengo alguna reflexión:

1. ¿De qué servirá nuestra palabra ante lo que dice el GPS?

2. Aún en el caso de que nos devolvieran el dinero del billete (algo difícil si se atiende al GPS), es evidente que esto no resarciría el quebranto de ese día. Y, sobre todo, considero que la reclamación no se puede convertir en rutina.

3. La mayoría de las personas que utilizan el transporte público son viajeros cautivos (viajeras, más bien). No disponen de otro medio de desplazamiento alternativo. No es mi caso, pero entiendo que hay razones de peso para apostar por el transporte público: sostenibilidad y el medio ambiente, economía, despoblación... palabras tan manidas por las instituciones.

4. Las administraciones deberían velar para evitar o al menos minimizar el reiterado incumplimiento de horarios de rutas de transporte público sustentadas, precisamente, con dinero público.

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