Martín Lasa, “el del Egüés”


Publicado el 03/02/2026 a las 07:40
En Pamplona desde luego, pero igualmente en muchas otras localidades navarras y fuera de Navarra, decir “el Egüés” era referirte no a la localidad natural del gran jugador de fútbol y otrora osasunista Pablo Orbaiz (que también para los aficionados al fútbol, a Osasuna y al Atletic Club), sino “al Egüés”, el asador situado cerca de la localidad del mismo nombre y que era el restaurante que gestionaba y donde ejercía su profesión Martín. No, tampoco el magnífico exjugador y estupendo exentrenador rojillo Martín Monreal (ambos muy amigos por cierto), sino Martín Lasa.
En lo que yo le conocí, Martín Lasa era un hombre de bien y a su vez respetuoso, respetado y respetable; una persona atenta y servicial y que ahora, por la inexorable ley de vida, nos ha dejado tras una muy larga enfermedad, yéndose al otro lado, supuestamente a descansar y gozar de la vida eterna. Aunque, bueno, lo de descansar, en su caso, es difícil imaginar que así sea, dada su vitalidad y permanente actividad en esta vida.
Sus cualidades le permitieron a Martín Lasa estar en la procesión y repicando. Una forma cariñosa de decir que estaba en todas partes e hizo a lo largo de su vida un sinfín de cuadrillas y amigos. Entre ellos, como muy cercanos y en permanente contacto, Carlos Luri (un magnífico, conocido y reconocido abogado), Javier Catalán Ríos (excelente médico anestesista al que tanto debe Navarra por sus múltiples servicios a la misma como persona, como médico y hasta como parlamentario foral) y Luis María Pegenaute Garde (mi hermano, un notario de diez y entregado a su profesión desde que a los 26 años sacó adelante su oposición). Los tres ya jubilados, pero en permanente estado de “servicio”. Como lo estuvo durante su andadura por esta vida Martín “el del Egüés”, trabajador nato (según lo decía) y de muy temprana vocación por lo social, por la mejora de las condiciones de los trabajadores. Tan temprana e intensa como temprano e intenso (y permanente) fue su apoyo a Osasuna.
Con un sobrino como uno de los baluartes más reconocidos como de nuestro club rojillo, el gran central César Cruchaga. Su tío, Martín Lasa, fue un predicador incansable del osasunismo, a la vez que partícipe y copartícipe poniendo su asador. Aquel inolvidable y hogareño lugar donde tantas cosas hemos hablado y compartido, a disposición de ‘causas rojillas’ tan entrañables como reuniones de directivas y de socios de Osasuna, de jugadores del club y agentes del fútbol, y de tertulias radiofónicas. Una de ellas, sucesora de ‘Caliente, caliente’, aquel programa que inventó y dirigió el periodista Chus Luengo y en el que, junto a infinidad de invitados durante largo tiempo y desde sus comienzos, participamos asiduamente, entre otros, Javier Echarte, Jesús Brun, Manolo Lezama y yo mismo.
Martín Lasa fue un navarro de pro. Alguien que, desde su responsabilidad como empresario de la restauración, y de ello saben también mucho los empresarios que asiduamente visitaron “el Egüés de Martín” para hablar y saborear como tantos su chuletón y sus pescados, se volcó en aportar lo mejor que tenía al progreso, el desarrollo y la modernidad de Navarra. Así como, objetivo muy destacable de Martín, a la convivencia y el entendimiento entre navarros diferentes ideológicamente. Y sé bien de qué hablo. Que Dios haya acogido en su seno a Martín Lasa, un hombre bueno. Descanse en paz por siempre.
El autor es amigo del fallecido