Osasuna, "tierra de oportunidades"


Publicado el 17/10/2026 a las 05:00
Como osasunista, siempre he entendido que Tajonar no es un complemento de Osasuna, sino una parte esencial de lo que somos. Por eso me llamó la atención escuchar a Cata, en la presentación de Jagoba Arrasate, defender que Tajonar y el primer equipo forman una asociación indisoluble. En esa misma rueda de prensa insistió en que el nivel del futbolista es determinante para llegar al primer equipo y consolidarse en él. Hasta ahí, nada que objetar: en el fútbol profesional la exigencia es imprescindible.
Pero hay una cuestión que merece una reflexión: ¿cómo demuestra un jugador su nivel si no encuentra la confianza ni las oportunidades necesarias para hacerlo?
Unas semanas antes, en su presentación como director deportivo, Cata se emocionó al recordar a Braulio Vázquez y la oportunidad que le brindó cuando trabajaba como policía municipal en el turno de noche en Ferrol. Braulio confió en él y lo incorporó a su proyecto en el Real Valladolid, como responsable del fútbol base. En 2017, cuando llegó a Osasuna, volvió a contar con él, esta vez como secretario técnico. Y, tras la marcha de Braulio al Valencia, el club decidió confiarle la dirección deportiva, una decisión que también contó con la recomendación de su predecesor.
Cata habló entonces, con especial énfasis, de confianza y de oportunidades. Y es comprensible: nadie llega a su destino profesional sin que, en algún momento, alguien le abra una puerta y le permita demostrar lo que vale. La confianza no garantiza el éxito, pero puede ser el primer paso para alcanzarlo.
Un futbolista también es una persona. Necesita que crean en él, que le den margen para aprender y que pueda demostrar su nivel en el campo. Eso no significa regalarle un puesto ni rebajar la exigencia. Significa no cerrar la puerta antes de comprobar de qué es capaz. El nivel no debería ser únicamente la condición previa para recibir una oportunidad; también debe ser la conclusión de haber podido competir, crecer y demostrarlo.
Y Tajonar tiene argumentos de sobra para que esa confianza no sea una cuestión sentimental. Javi Martínez, formado en parte en la cantera rojilla, fue campeón del mundo con España en 2010. Mikel Merino y Nico Williams, que también pasaron por Tajonar en etapas de su formación, formaron parte de la selección española campeona del mundo en 2026. Aimar Oroz, jugador de Osasuna y formado en la casa, logró el oro olímpico en París 2024; Jon Moncayola, también formado durante años en Tajonar, obtuvo la plata olímpica en Tokio 2020. No todos siguieron el mismo camino ni Osasuna puede atribuirse por sí solo sus carreras, pero sus trayectorias recuerdan que en Tajonar se ha trabajado con futbolistas capaces de alcanzar las cotas más altas.
Por eso, cualquier jugador que haya recorrido las categorías inferiores de Osasuna y llegue al Promesas debería, como mínimo, ser considerado una posible alternativa para el primer equipo. No todos estarán preparados ni todos llegarán. El rendimiento debe decidir. Pero ¿qué sentido tiene formar a un futbolista durante años para que, cuando alcanza Osasuna Promesas, ni siquiera entre en los planes como una opción a valorar? La función de la cantera no puede terminar en el momento en que el jugador se acerca a la puerta del primer equipo.
Además, no hablamos solo de una tradición o de una preferencia personal. El artículo 4, apartado e), de los estatutos sociales del club recoge expresamente “el respeto a su filosofía de cantera, su apuesta por los jugadores formados en las categorías inferiores y con la idiosincrasia que ha mantenido desde su fundación”. Es un compromiso que merece tener una traducción real en la planificación deportiva y en las oportunidades que se ofrecen a los jugadores de casa.
Cata sabe mejor que nadie lo que puede significar una oportunidad. Braulio confió en él cuando su carrera estaba lejos de un despacho de dirección deportiva, y esa confianza le permitió recorrer un camino que hoy le ha llevado a dirigir la parcela deportiva de Osasuna. No se trata de comparar la trayectoria de un profesional con la de un futbolista joven, sino de recordar algo sencillo: antes de saber hasta dónde puede llegar una persona, alguien tiene que darle la posibilidad de intentarlo.
Osasuna debe competir, exigir y aspirar a lo máximo. Precisamente por eso, Tajonar no puede ser solo una declaración de principios ni un lugar donde formar jugadores para otros equipos. Tiene que ser también una vía real hacia el primer equipo para quienes demuestren que pueden aportar. Si creemos de verdad que Tajonar y Osasuna son inseparables, la confianza y las oportunidades deben formar parte de esa unión.
Porque el nivel importa, por supuesto. Pero para demostrarlo, primero hay que tener la oportunidad.
Alfredo Gradín San Martín. Socio del Club Atlético Osasuna.