A pesar de los problemas de salud que los cinco días en altitud acompañando a Ochoa de Olza le han acarreado, el rumano Horia Colibasanu dio ayer una nueva muestra de compañerismo al salir a abrir huella y facilitar el tramo final del ascenso al suizo Ueli Steck -y con él la medicación- a la tienda donde estaba el navarro. Un esfuerzo que le pasó factura y que hizo que tuviera que bajar finalementa hasta el campo III (6.900m) para evitar males mayores.
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