Por una presidenta que defienda a todos los navarros
Publicado el 30/05/2018 a las 08:44
El caso es que cuando escucho hablar al lehendakari Urkullu y veo su puesta en escena delante de los micrófonos, pienso que se trata de una persona afable, de trato agradable, dialogante, de llegar a acuerdos, moderado en sus palabras, empático, respetuoso. En fin, de los que te gustaría tenerlo como vecino. Sin embargo, siento decir que, viendo su forma de gobernar y escuchando lo que dicen él y su equipo de consejeros, veo que es muy poco respetuoso con sus vecinos y muy poco consecuente con sus palabras. Me refiero a que el día 4 de mayo habla de “paz”, de “compromiso por la convivencia” y “el encuentro social” y, unos días más tarde, habla de un nuevo Estatuto Vasco donde haría de Navarra una parte del País Vasco. Y no hace mucho tiempo, una consejera de su Gobierno da por hecho que el Viejo Reyno de Navarra es la cuarta provincia del País Vasco - todo ello sin pedir permiso a los navarros-. Y qué decir tiene la continua falta de respeto de la televisión vasca ETB que, ignorando lo que piensan los navarros, sus directivos incluyen a Navarra en su mapa de Euskalerría. Ante este lehendakari, su equipo de consejeros prepotentes y su televisión, voy a pedir a la presidenta de Navarra que dedique 15 minutos a trabajar por el respeto a los navarros. Son muchas horas, recursos y dinero en costas y multas las que ha dedicado por la ikurriña, por la ETB y en dar muchas satisfacciones a los gobernantes del País Vasco. Es hora de trabajar por complacer a los navarros y enseñar a Urkullu cómo debe ser la relación con los vecinos, cómo convivir en paz y a obrar en consecuencia. Son muchos los años en los que los navarros hemos tenido que soportar esta falta de respeto desde la comunidad vasca con una paciencia estoica, donde unos valientes políticos, periodistas y otros navarros han defendido durante largo tiempo nuestra Comunidad, muchos de ellos detrás de guardaespaldas. Incluso algunos dejaron su vida en ello. Desde aquí les transmito mi admiración y mi solidaridad, (por cierto, me gustó la carta de María Caballero a su padre). Ahora sólo pido 15 minutos a nuestra presidenta. Me gustaría que Barkos se presentara frente a Urkullu y a su consejera Tapia, y que les dijera con contundencia, mirándoles directamente a los ojos, que quiénes son ellos para decir, sin saber la opinión de los navarros, que el Viejo Reyno es la cuarta provincia del País Vasco.
Me gustaría que Uxue les dijese que los navarros somos personas muy respetuosas con todos nuestros vecinos y que queremos que este comportamiento sea recíproco. Que les dijera que somos personas muy dialogantes y que si se nos pide las cosas con respeto, podemos valorar muchas opciones. Que si un pueblo o provincia del País Vasco se quisiera anexionar a Navarra, basta con que lo soliciten con educación, y todo se puede estudiar. De hecho, creo que fue hace 80 años cuando los alcaldes de Fuenterrabía y de Irún solicitaron su incorporación al Viejo Reyno y, seguro que lo hicieron con mucho más respeto que el que tienen los actuales políticos nacionalistas vascos. Y, por último, me gustaría que les hiciese un ejercicio de empatía y que les dijese que va a hablar con el presidente del Gobierno de Castilla-León para que, durante los siguientes 40 años, incorpore en el mapa del tiempo de la Televisión de Castilla la provincia de Vizcaya, y que cuando hable de Bilbao la mencione como la “décima capital castellana”, y todo ello sin pedir permiso a los vizcaínos. Y que en Navarra vamos a utilizar esta expresión para referirnos a Bilbao y Vizcaya hasta que la señora Tapia se digne a pedirnos disculpas por su actuación tan prepotente.
En fin, con esta carta he pretendido colaborar a que la relación entre las dos comunidades autónomas esté basada en una convivencia donde la paz y el respeto sea prioritario. Y para recordar a Uxue Barkos que, Navarra y los navarros, nos merecemos, y necesitamos, una presidenta que nos defienda ante las faltas de respeto de los vecinos.
Juan Manuel Díaz Barcos