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  • Aitor Castañeda Zumeta
29/07/2019

Si todo va como se espera, pronto María Chivite probará el plato de la presidencia socialista en La Comunidad Foral de Navarra. Como mujer, siendo la segunda después de Yolanda Barcina, y como socialista, siendo la tercera después de Javier Otano (IVª legislatura). Todo un hecho histórico, atendiendo al recorrido del PSN, que perdió sabor con aquél, y desde tiempos de Roberto Jiménez tanto más, cuando después de apuntar a Barcina con una moción de censura, le salió el tiro por la culata, y acabó por apoyar en el 2011 a su enemigo, en un gobierno de coalición al que sumaba dos balas (diputados) menos que en el 2007. Es más: fue aquél el año en que el PSN de Fernando Puras tocaba el Cielo con 12 diputados, uno más que ahora, y aunque quedó tercero, Puras planeaba presidir la Comunidad junto con la extinta NaBai e IU. Previamente ya habría gobernado Otano con la CDN de Alli y EA, ahora parte de Bildu. Pero el PSOE de Zapatero rechazó los planes de Puras y de Jiménez, y ambos acabaron apoyando a UPN. La Casa del Pueblo pierde clientela comicio tras comicio.

Es así que Chivite tomó en el 2014 las riendas de un PSN devorado por Podemos, un PSOE en constante vigilancia y (casi) nada de poder local. Y he aquí que socialismo, de naturaleza laica, cree ahora en los milagros: Pedro Sánchez gana una moción de censura, los 'susanistas' quedan fuera, Podemos se derrumba, y la izquierda no abertzale opta por volver a votar con puño y rosa. Algunos no dimos crédito. Yo personalmente escribí en repetidas ocasiones que si los 'cocidos madrileños' no estaban al punto, Chivite acabaría cocinando con Na+. No hemos llegado al primer plato: la afiliación vuelve a mandar en el PSN, sirviéndole un 90% de los sufragios para su menú de gobierno con Geroa, Podemos e I-E. Recordemos que la afiliación de UPN tuvo un 70% de aprobación para su ensalada con PP y Ciudadanos, lo que también les ha dejado con hambre de votos. Chivite es chef de su cocina. Tampoco se debe perder de vista lo evidente: Sánchez ha allanado la carrera a Chivite, que si ha ganado votos en Navarra ha sido por el toque de izquierda del PSOE, y la pimienta del votante 'podemita'. Además, tanto en Madrid como en la comunidad vecina del Oeste, los socialistas frecuentan los 'batzokis'; y en la del Este, han logrado los apoyos de nacionalistas e izquierdas para un Lambán a la aragonesa.

Nos disponemos pues a degustar una Navarra fiel al marco jurídico actual, primordialmente castellanohablante pero con toques euskaldunes, plural y atenta a las necesidades sociales de comensales vulnerables. Y lo más importante: en plato de un autogobierno milenario al que por fin se adapta el PSN, que es hoy más autónomo (y autonomista) que nunca.

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