Salud

Estimulación intelectual y habilidades emocionales para tener una buena función cognitiva

la Escuela Internacional Superior de Estudios Avanzados de Trieste (Italia) lanza un estudio con los resultados de una investigación en personas mayores de 65 años

Una monitora ayuda a una persona de la tercera edad a realizar una actividad con una pelota
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Una monitora ayuda a una persona de la tercera edad a realizar una actividad con una pelota

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Europa Press

Publicado el 12/09/2026 a las 11:04

Tener una vida estimulante desde el punto de vista intelectual ayuda a preservar diversas funciones cognitivas a medida que se envejece, desde el lenguaje hasta la memoria de trabajo, al tiempo que tener inteligencia emocional contribuye de manera significativa a la eficiencia de los procesos cognitivos, según desvelan dos estudios de la Escuela Internacional Superior de Estudios Avanzados (SISSA, por sus siglas en italiano) de Trieste, Italia.

Las investigaciones, publicadas respectivamente en 'Neuropsychology' y 'Brain Sciences', analizaron el desempeño de un grupo de personas mayores de 65 años en distintas tareas, con el objetivo de identificar factores que permiten proteger la función cognitiva en la vejez.

El primer trabajo se centró en el papel de la reserva cognitiva, es decir, el conjunto de recursos mentales que se acumulan a lo largo de la vida a través de la educación, la experiencia profesional y las actividades de ocio intelectualmente estimulantes. Según revela, aquellos con mayor reserva cognitiva mantenían un mejor desempeño lingüístico, incluso "comparable al de los adultos jóvenes".

"En nuestros experimentos, nos centramos en lo que ocurre durante los primeros 10 segundos de una tarea de fluidez verbal, cuando las personas buscan las palabras adecuadas para expresar sus ideas", ha explicado la primera autora del estudio Elisabetta Pisanu. Con ello, observaron que en adultos mayores de 65 años ya se detecta un descenso en el rendimiento durante estos primeros momentos, que se reduce considerablemente, e incluso puede desaparecer, en personas con una alta reserva cognitiva.

"La reserva cognitiva ayuda a mantener el cerebro 'joven', al menos en lo que respecta al lenguaje y la recuperación de palabras", ha subrayado el equipo investigador, liderado por Pisanu y Stefania Lucia, entre otros expertos.

Asimismo, el estudio apunta que no todas las palabras son igual de fáciles de recordar, un aspecto en el que parecen influir las emociones. En concreto, los adultos mayores recuerdan con más fácilmente las palabras asociadas a emociones positivas que las vinculadas a emociones negativas.

EFECTOS EN LA MEMORIA DE TRABAJO

La segunda investigación se centró en los efectos de la reserva cognitiva y la inteligencia emocional en la memoria de trabajo, que es la capacidad de retener, procesar y utilizar información temporalmente para completar una tarea, y que tiende a volverse menos eficiente con la edad.

El equipo pidió a un grupo de personas mayores de 65 años que completaran una tarea de memoria de trabajo en la que, según la condición, debían centrarse en la expresión emocional o en la edad de los rostros que se les presentaban. "Queríamos comprender si la reserva cognitiva y la inteligencia emocional desempeñan funciones diferentes según si las emociones son relevantes o irrelevantes para una tarea de memoria de trabajo", ha explicado Stefania Lucia.

Los hallazgos demostraron que la reserva cognitiva mejora el rendimiento independientemente del tipo de tarea, lo que sugiere que tiene un "papel fundamental" en el apoyo a la capacidad de mantener y manipular la información necesaria para realizar una actividad.

En paralelo, las emociones también resultaron importantes. "Cuando la tarea implica contenido emocional, los adultos mayores rinden mejor: parecen ser más eficientes", ha precisado Lucia. La inteligencia emocional, a su vez, influye en la forma en que las personas procesan la información y responden a la tarea.

"Por ejemplo, las personas con mayor inteligencia emocional tardan más en responder a los estímulos emocionales, probablemente porque dedican mayores recursos atencionales y cognitivos a procesarlos. Esto no refleja una mayor dificultad, sino más bien un procesamiento más profundo y exhaustivo de la información emocional", ha detallado la investigadora.

La neurocientífica de SISSA e investigadora principal de ambos estudios Raffaella Rumiati ha destacado que estos trabajos pueden ayudar de "dos maneras importantes"; una de ellas mejorando las herramientas metodológicas utilizadas para estudiar el envejecimiento cognitivo y, la segunda, identificando los factores que ayudan a proteger las funciones cognitivas a medida que las personas envejecen. Así, ha resaltado que los resultados, aunque "prometedores", tendrán que ser explorados con mayor profundidad en futuros estudios.

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