Salud
¿Y si la rodilla te duele por los pies? Así debes entrenarlos
Son los grandes olvidados y, sin embargo, una pieza clave para la movilidad, la autonomía y la longevidad. "Dedícales cinco minutos cada día"


Publicado el 02/05/2026 a las 05:00
A veces se nos olvidan las cosas que más presentes tenemos. O las damos por hecho. Eso nos ocurre con los pies, unas extremidades "perfectas" sin las cuales no podríamos llevar la vida que llevamos. Y no lo decimos nosotros, lo dice alguien que sabe mucho de ellos, Elena Carrascosa, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos (CGCOP). "Son mucho más que caminar. Son claves para la movilidad, el equilibrio, la autonomía y la calidad de vida", remarca. Y a veces, cuando nos duele otra parte de nuestro cuerpo, sea la rodilla, las lumbares, la cadera... la respuesta puede estar más abajo, confirma la especialista.
Lo que ocurre a menudo es que solo nos acordamos de ellos cuando molestan. Uñas encarnadas, fascitis plantar, callosidades, juanetes... Y desconocemos que podemos cuidarlos mucho antes de que esto suceda. Los pies se entrenan. Sí, sí. "Si entrenas cualquier otra parte de nuestro cuerpo, imagínate esta, que tiene más de 100 músculos, ligamentos y tendones y unas 33 articulaciones", precisa Carrascosa.


PRIMER NIVEL: LO QUE PODEMOS HACER TODOS
Entrenar los pies no es hablar de disciplinas extrañas ni fenómenos paranormales, sino de hacer determinados ejercicios que conseguirán que nuestras extremidades sean funcionales y no nos den problemas. Algunas, además, son de lo más asequible. Como caminar, que está al alcance de todo el mundo: "Solo el hecho de hacerlo y que no nos duela nada es fantástico, porque nos va a ayudar a tener una vida sana y mejorar la circulación", señala Carrascosa.
Si queremos subir un poco el nivel también podemos hacerlo descalzos. Por casa, pero también por la arena, o el césped, por terrenos irregulares... "Nos va a mejorar la sensibilidad, la estabilidad y la propiocepción", precisa la especialista.
Jesús Serrano, fisioterapeuta y autor de 'La salud a tus pies' (ed. HarperCollins) coincide en ello y va más allá: descálzate también para hacer ejercicio en el gimnasio. Él, por ejemplo, practica crossfit así: "Cada uno a su nivel. Un ejercicio de brazo, de ‘core’, de piernas... puede ser maravilloso para fortalecer los pies".
En estas situaciones hay que "vigilar cómo de activos están". "Piensa -dice Serrano- que los pies son los cimientos de una casa. Si quieres una de buenas calidades y la haces sobre una ciénaga de barro, por muy buen material que tengas arriba, van a salir grietas".
Tampoco te vas a librar de las escaleras. No hay excusas que valgan. Subirlas y bajarlas "nos va a fortalecer la zona de los gemelos y los músculos estabilizadores del tobillo", precisa Carrascosa. Tener unos pies sanos y funcionales es muy importante a cualquier edad.
SEGUNDO NIVEL: TRABAJO ESPECÍFICO Y EN EL GIMNASIO
Los pies también se pueden "y se deben entrenar" de forma específica, aconseja Álvaro Puche entrenador personal y rehabilitador físico. Para ello, lo principal es quitarse tanto el calzado como los calcetines. El pie debe estar desnudo. "Hay tres ejercicios muy recomendables. El primero se llama ‘short foot’: De pie, intentamos elevar el arco plantar pero sin mover los dedos. El primer día te resultará complicado, pero es un ejercicio progresivo", señala. Con eso, trabajaremos "la zona de la fascia que, a menudo, está muy rígida y conseguiremos un pie más fuerte y funcional".
El segundo ejercicio tiene como protagonistas los dedos. "De nuevo, nos ponemos de pie e intentamos levantar los dedos del índice al meñique, sin mover el dedo gordo. Cuando lo consigamos, podemos hacer variaciones: solo el meñique, el pulgar y el índice...". Con esto movilizamos la musculatura intrínseca y el desarrollo neuromuscular.
Y el tercer ejercicio incide en trabajar el equilibrio, que es básico en nuestra vida: "Nuestros desplazamientos se basan en él: levantamos y apoyamos los pies de manera alternativa cada vez que caminamos". Así que lo que toca es trabajar el apoyo monopodal, algo que nos servirá también para prevenir las caídas, que, según vamos cumpliendo años, son una preocupación mayor.
- Y esto ¿cuántos días a la semana?
- Es más interesante cinco minutos cada día que sesiones más largas solo determinados días.
TERCER NIVEL: TÓCATE LOS PIES... Y VE A QUE TE LOS TOQUEN
Entrenar los pies de manera activa está bien, pero los podemos atender de manera más pasiva. "Es importante revisarlos para descubrir si hay alguna alteración", señala Carrascosa. Y también "echarles crema y masajearlos". La salud de los pies también depende de la hidratación, no es una cuestión de estética. "Si haces todo esto a diario, mejor".
- Y al podólogo ¿cuándo vamos?
- Si no hay ninguna alteración ni dolor, lo ideal es ir una vez cada seis meses. Y si notamos que algo no va bien, pedir cita inmediatamente.
«El primer par de zapatos nunca lo compres online»
Llevar calzado adecuado es fundamental para la salud de nuestros pies. Y más allá de cómo se llamen hay dos cosas importantes. La primera, que el zapato sea de nuestra talla: «Debe cabernos un dedo por detrás del talón», señala la podóloga Elena Carrascosa. Y no apretarnos los dedos: «Lo ideal son puntas redondeadas y espaciosas». También es conveniente «probarse los dos pies a la vez». ¿Y si la compra es por internet? «Hay que conocer la anchura y largura exacta de nuestro pie. Mi consejo es que nunca compremos el primer par online».