Salud

¿Eres capaz de concentrarte a tope más de 47 segundos?

Así hemos sucumbido a la 'sociedad de la distracción'

Una mujer se concentra sin hacer caso a las obligaciones y distracciones que le rodean
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Una mujer se concentra sin hacer caso a las obligaciones y distracciones que le rodeanDN
Una mujer se concentra sin hacer caso a las obligaciones y distracciones que le rodean

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Yolanda Veiga

Publicado el 14/03/2026 a las 05:00

¿Estás concentrado o solo te lo parece? Si eres capaz de permanecer 48 segundos con la atención plenamente fija en algo ya estás por encima de la media. Gloria Mark, doctora en Psicología y catedrática de Informática por la Universidad de California, ha calculado el tiempo medio de nuestra actual capacidad de atención profunda en una tarea. Son 47 segundos, "mientras que hace solo veinte años llegaba hasta los dos minutos y medio". El dato lo recoge Jordi Nomen, profesor de Filosofía y Ciencias Sociales, en su libro Contra la tiranía del ‘like’ (Arpa).

¿Dónde nos hemos dejado esos casi dos minutos? La culpa, sostiene el autor, es de la "sociedad de la distracción". "Redes sociales, notificaciones constantes, apps y videojuegos creados para que te quedes pegado a la pantalla y un sinfín de estímulos compiten por nuestra atención. Nos la roban", asegura Nomen. Tal es la "sobrecarga de información" que "ya recibimos más datos en un solo día que lo que la gente recibía hace cien años en toda su vida".

Así que, básicamente, no podemos concentrarnos porque estamos sobreestimulados. "En cantidad y en velocidad", añade Isabel Aranda, doctora en Psicología. Lo explica con un ejemplo: "Estoy escribiendo un artículo con el móvil en la mesa y entra un mensaje de WhatsApp: ‘pi, pi’. Estaba concentrada a nivel diez, el máximo, pero de repente la concentración cae a cero por culpa de la notificación. Miro el teléfono: ‘Bah, puede esperar’... y retomo el artículo. Pero la interrupción ha hecho que mi capacidad para concentrarme haya bajado a ocho. Eso en el mejor de los casos, porque si leo el mensaje y tengo que llamar urgentemente a la persona que me ha escrito eso hará que cuando regrese a mi tarea inicial, al haber hecho otra (una llamada) en medio, mi concentración haya caído a nivel seis. Sucede porque hemos empezado una tarea sin acabar la anterior".

Lo comprobamos la experta y una misma mientras hacemos la entrevista para este artículo. Llevamos ocho minutos y 32 segundos hablando y suenan cuatro pitidos en mi móvil. A la bandeja de entrada del correo electrónico llegan cinco mensajes.

- ¿Ha notado que me he distraído pese a no haberlos leído?

- Sí. Te has trastabillado en varias palabras y, en el momento en el que sonaban los cuatro pitidos en tu teléfono, has empezado a hablar más despacio.

Yo no me he dado cuenta. "Aunque estamos manteniendo una entrevista y crees que estás concentrada en lo que hablamos, en tu cabeza es como si hubiera varias pantallas abiertas". Eso explica, según la experta, por qué muchas personas dicen que se estresan en el trabajo. "En realidad a veces el trabajo no es estresante, lo es la exigencia que nos ponemos. Sales de una reunión y recibes una llamada, a la vez te saltan notificaciones en el móvil, varios correos en la pantalla... Esa forma de estar en la oficina, como si viviésemos en una amenaza constante, hace que acabemos la jornada agotados y que nos cueste dormir. Eso, en buena parte, es la causa de que se hayan disparado los casos de ansiedad y depresión en el entorno laboral".

- ¿Cómo frenar en la oficina?

- Una estrategia son los tiempos cerrados. Por ejemplo, 20 minutos en los que vamos a trabajar concentrados, sin el correo abierto ni el móvil en la mesa. El problema es que hemos aceptado las interrupciones continuas y nos ponemos a hacer tareas nuevas sin acabar las anteriores.

Ocurre en el trabajo y fuera. "Doy clases a chavales de entre 22 y 25 años y mientras estoy explicando algo, lo están buscando en internet. Eso significa que no están atendiendo como deben a lo que digo. Vas por la calle y todo son distracciones: carteles de publicidad, algunos con movimiento, indicaciones en carretera de ‘Conduce con precaución’ que distraen a los conductores, encuestas en Netflix cuando acabas una serie para ver si te ha gustado y, así, inducirte a que veas otras y te quedes más tiempo. En televisión, se pide a los tertulianos un titular, cuatro palabras, un resumen. Todo es rápido. Te convocan a una reunión de trabajo que va a durar exactamente quince minutos. Nos hemos autoimpuesto esa prisa, esa exigencia".

Cómo leer escuchando una canción puede arruinar tu esfuerzo

Aunque vivimos en la era de la multitarea, está más que estudiado que hacer varias cosas a la vez afecta a nuestra capacidad de concentración y, en consecuencia, nos lleva a realizarla peor o a cometer más errores. En el año 1999 se publicó un trabajo del psicólogo francés Christophe Boujon que evaluaba qué consecuencias tenían las distracciones en la capacidad de lectura en niños de 11 y 12 años. En el experimento los menores participantes debían leer una misma historia en cuatro situaciones distintas: lectura silenciosa (y, por tanto, atendiendo a una sola tarea), leer mientras escuchaban música clásica, leer mientras escuchaban una canción actual y leer mientras escuchaban y veían un videoclip en una pantalla. Los resultados evidenciaron que los niños que leyeron en silencio y los que tenían música clásica de fondo presentaron un rendimiento similar, pero este cayó un 25% cuando escuchaban una canción moderna y hasta un 40% en el caso de los que lo hicieron con un videoclip delante.

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