¿Por qué se nos queda la mente en blanco?

Pasamos un 20% del día sin pensar en nada, según la ciencia

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J. C. Castillo

Publicado el 28/06/2025 a las 05:00

A todos nos ha ocurrido: entramos en la cocina y de repente nos preguntamos para qué; comenzamos un examen para el que nos habíamos preparado al dedillo y a la segunda pregunta creemos haberlo olvidado todo... Por unos instantes, nuestra mente se queda en blanco. Sobre este fenómeno, denominado mind blanking, acaba de publicarse un exhaustivo estudio a cargo de filósofos y neurocientíficos.

Según recogen los investigadores en Trends in Cognitive Sciences, su iniciativa difiere de todas las anteriores: "Los bloqueos mentales tan solo habían sido estudiados recurriendo a herramientas y experimentos empleados para analizar el fenómeno conocido como mind wandering -cuando nuestra mente piensa de forma repentina en algo distinto a aquello que nos ocupa, a menudo saltando continuamente de un pensamiento a otro-". Este deambular mental, explica Athena Demertzi (Universidad de Lieja), "ha de interpretarse como una experiencia distinta a un mind blanking que nos hace sentir lentos y erráticos".

Para entender de una vez por todas los mecanismos tras una mente en blanco, Demertzi y sus colegas registraron la actividad cerebral de sujetos seleccionados justo cuando afirmaban ‘no estar pensando en nada’, lo que les permitió extraer interesantes conclusiones. Una de las principales es que, al contrario de lo que popularmente se cree, nuestra mente no se encuentra pensando constantemente en algo; existen ocasiones en las que simplemente carece de contenido.

Lo anterior llevó a considerar diferentes tipos de mind blanking: pueden ser genuinos (como los descritos), producto de un fallo en nuestra memoria e incluso consecuencia de una distracción. Todos ellos ocurren de forma espontánea, sin que lo decidamos, pero también se ha demostrado la existencia de vacíos mentales deliberados, como aquellos que ocurren al practicar meditación o en plena sesión de terapia, cuando se nos pide ‘dejar la mente en blanco’.

Empleando técnicas como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la electroencefalografía (EEG), el estudio pudo determinar además los cambios que se producen en el cerebro durante un episodio de ‘mind blanking’. Se observó que las señales eléctricas apenas varían, tal y como ocurre cuando nos encontramos somnolientos o en los instantes previos a quedarnos dormidos. De hecho, los investigadores detectaron ‘ondas lentas’ en los EGG (habituales de la llamada fase de ‘sueño ligero’) pese a que los participantes se encontraban plenamente conscientes y respondiendo a estímulos.

MENOS ALERTA, MÁS VACIOS

Otro hallazgo relevante fue el de que las diferentes áreas del cerebro se comunican de forma mucho más homogénea al quedar la mente en blanco, lo que dificulta la generación de pensamientos específicos. Algo que según Thomas Andrillon, otro de los autores al cargo, evidencia una correlación directa entre el mind blanking y nuestro nivel de alerta (arousal o de activación fisiológica): la posibilidad de experimentar vacíos mentales se incrementa cuando este último desciende o aumenta de forma pronunciada. Por ejemplo, si hemos pasado muchas horas sin dormir en el primer caso y después de un examen de varias horas en el segundo, durante las que hemos estado concentrados al máximo.

Las averiguaciones, financiadas por la propia Universidad de Lieja, el Consejo Europeo de Investigación, la Agencia Francesa de Investigación y el Fondo de Investigación Científica de Bélgica, concluyeron además que el ‘mind blanking’ es más frecuente en el marco de condiciones clínicas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno de ansiedad generalizada, ciertos tipos de epilepsia o el síndrome de Kleine-Levin, por el que una persona puede llegar a dormir hasta 20 horas diarias.

Sea como fuere, debemos entender que quedarnos en blanco es algo perfectamente normal y habitual: se estima que ‘no pensamos en nada’ entre un 5 y un 20% del tiempo que pasamos despiertos, porcentaje que varía enormemente de una persona a otra. Esto, a su vez, hace tambalearse el concepto que hasta ahora teníamos de la consciencia: ¿cómo podemos estar despiertos y ‘conscientes’... sin estar pensando?

LAS CLAVES DE TU CEREBRO


​Velocidad de las señales cerebrales

Viajan a una velocidad de hasta 430 km/h (la misma que alcanzan los bólidos de Fórmula 1).

Gasto energético

El cerebro consume un 20% de nuestras reservas de energía, pero solo representa un 2% del peso corporal.

Actividad

Por nuestra mente pasan entre 6.000 y 60.000 pensamientos diarios, incluso mientras dormimos, cuando se llevan a cabo tareas fundamentales como la reorganización de la memoria, la eliminación de desechos celulares o la regulación de las emociones.

¿Solo usamos un 10% de nuestro cerebro? Es un bulo

Sus distintas áreas se activan según la actividad que nos ocupa, por lo que al cabo del día llegamos a utilizarlo por completo. 

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