Consumo
El médico Manuel Viso lanza un aviso: "No hagas nunca esto con las conservas en la nevera"
Un error muy común que repetimos cuando abrimos una lata y no la terminamos


Publicado el 07/04/2025 a las 12:02
"Pues se ha puesto la tardecita buena para echar una cervecita y esas anchoíllas picantonas que pillé en el súper el otro día". A la cocina, abrimos la lata del zumo de agua, malta, lúpulo y levadura y desnudamos la lata de conserva de su traje de cartón, tiramos de la anilla con cuidado y ale, a seguir viendo el partido de Osasuna.
Luego ya con el disgusto se nos quita el hambre y ahí que se quedan tres de los pececillos nadando en su líquido dentro de la lata. ¿Qué hago con ella? Pues lo meto al frigorífico y ya si eso la próxima jornada les vuelvo a hacer aprecio. ¡Error!
El médico especialista en Urgencias y Hematología Manuel Viso, manuelvisothedoc en Instagram donde cuenta con casi 77.000 seguidores, nos cuenta en uno de sus últimos post subidos a la red social que esto que hemos hecho no se debe hacer jamás de los jamases. Y es que los productos que vienen en conserva, una vez abiertos nos dejan dos opciones: darnos la zampada y terminarlos, cosa difícil si pillamos lata grande, o traspasarlos a un recipiente más idóneo para mantener su conservación y, además, evitar males mayores.
El doctos Viso es claro. En el vídeo subido a última hora de este domingo 6 de abril, el galeno explica cómo proceder con este tipo de alimentos. "¿Sabías que nunca deberías guardar una lata de conservas abierta en la nevera? Seguro que ya lo has hecho alguna vez. Abres una lata, consumes parte de su contenido y el resto, en la lata, dentro de la nevera. ERROR!!!". Pues eso, lo dicho.
La razón de la metedura de pata es bastante lógica, como continua Viso. "Y es que el recubrimiento interior de la lata queda expuesto al oxígeno y esto puede provocar reacciones químicas entre el metal y el alimento. Lo que puede alterar el sabor o, lo que es peor, que restos del metal pasen al alimento como, por ejemplo, aluminio". Que oigan, con la misma nos ponemos tochos en plan Súper Héroe y pasamos a ser Aluminioman (o Aluminiowoman, lo mismo monta que monta lo mismo).
Pero para hacer las cosas bien la solución es sencilla: "La próxima vez, eso que te quedó en la lata cámbialo a un táper de vidrio y ciérralo. Y a la nevera", asegura el médico, antes de dejarnos un consejillo más. "Por cierto, las lata de conserva tienen fecha de consumo preferente, no obstante si antes de llegar a esa fecha la lata está abollada u oxidada, tírala. Por último, las latas no se congelan porque el líquido se expande y explotan. Pásalo a un táper o a una bolsa hermética y ahí sí lo puedes congelar".
Y si por un casual preferimos no jugarnos la vida nos queda la última de las opciones. Tirar de las pipas Facundo de toda la vidas, que esas ni en conserva ni aliñadas, y encima vienen con una bolsita que dicen que aguantan el sabor, aunque a los días sepan a zapatilla repisada por varios abuelos. Pero y lo bonito que es el eslógan "Y el toro dijo al morir:... 'Siento dejar este mundo...'".