Cada año se diagnostican 10.000 casos de Parkinson y se triplicarán en 2050
Tras el Alzheimer, es el segundo diagnóstico neurológico más frecuente entre los mayores de 65 años


Publicado el 10/04/2018 a las 12:50
Cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos de Parkinson en nuestro país, el 70 por ciento de ellos en personas mayores de 65 años; el aumento de la prevalencia y la incidencia de esta enfermedad en las últimas décadas lleva a los expertos a calcular que el número de casos se triplicará en 2050.
Tras el Alzheimer, es el segundo diagnóstico neurológico más frecuente entre los mayores de 65 años: el 2% de ellos lo padece, porcentaje que se duplica en los que superan los 85, según los datos ofrecidos hoy por la Sociedad Española de Neurología (SEN) con motivo del Día Mundial del Parkinson que se celebra este miércoles.
Pero no es una patología exclusiva de este colectivo, ya que el 15% de los pacientes es menor de 50 años, y también se pueden encontrar casos en niños o adolescentes.
En nuestro país existen entre 120.000 y 150.000 personas con esta enfermedad neurodegenerativa, que tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico; se cree asimismo que uno de cada cuatro padece en realidad otra patología.
La prevalencia y la incidencia del Parkinson se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas, motivado por el aumento de la esperanza de vida, los avances diagnósticos y terapéuticos y la mayor sensibilización, razón por la que la SEN calcula que el número de afectados se duplicará en 20 años y se triplicará en 30.
Entre el 20 y el 25% de los pacientes requieren un ingreso hospitalario anual, frecuentemente por un motivo diferente de su enfermedad, por lo que no son atendidos en los Servicios de Neurología, alerta.
Aunque su origen se desconoce, se piensa que su aparición surge por una combinación de factores de riesgo no modificables, como el envejecimiento o la genética", explica el coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, Javier Pagonabarraga.
"No obstante, las formas familiares sólo representan el 5% de los casos. La exposición a ciertos factores ambientales podría incrementar o disminuir el riesgo, pero el conocimiento de estos factores aún no es lo suficientemente amplio y se han encontrado resultados contradictorios en muchos estudios", añade.
Esta enfermedad se caracteriza por el temblor de reposo, rigidez, pérdida de habilidad o rapidez para realizar funciones motoras, trastornos posturales y/o de la marcha.
Sin embargo, hay pacientes que pueden desarrollar, entre 5 y 10 años antes del comienzo los síntomas motores, otros como la pérdida de olfato, el trastorno de conducta del sueño REM y la depresión.
Y estos síntomas no motores podrían actuar como marcadores precoces de la enfermedad en el caso de disponer de fármacos neuroprotectores, ya que en el 30-40% de los pacientes no presentan temblor.
Por ejemplo, el estreñimiento puede aparecer a lo largo de la evolución de la enfermedad hasta en el 80% de los casos, la pérdida involuntaria de saliva en el 75% y los trastornos del sueño en el 90%, sobre todo en fases avanzadas.
Ansiedad, depresión o estreñimiento son más frecuentes en las mujeres, mientras que la somnolencia diurna, la producción excesiva de saliva y la disfunción sexual son más prevalentes en los hombres.
En la actualidad, los pacientes son tratados con el denominado levodopa, al que la "gran mayoría" responden "muy satisfactoriamente", aunque el tratamiento de la enfermedad se basa en combinarla con los otros fármacos que potencian la funcionalidad de los sistemas cerebrales dopaminérgicos.
Cuando ello se complica con fluctuaciones motoras y discinesias, también pueden disponer de otras terapias más invasivas, como la bomba de apomorfina, la infusión intraduodenal de levodopa o la estimulación cerebral profunda.