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Turismo rural Navarra

Lesaka, la pequeña Venecia

Lesaka, la Muy Noble y Muy Leal Villa, es una de las bellas localidades que forma la región de Cinco Villas o Bortziriak. El sobrenombre de la pequeña Venecia le viene por los veinte puentes antiguos de piedra que la recorren: ocho sobre el río Onin, otros tantos sobre el Biurrana y cuatro más sobre Erdikoerrota. Si la belleza de sus calles y paisajes es innegociable, lo son más aún sus tradiciones. Contaba Julio Caro Baroja que, desde el siglo XIV hasta finales del siglo XIX (1880), se celebraba en esta villa  la fiesta de moros y cristianos. Los habitantes del margen izquierdo del río Onin, que divide el pueblo en dos, habitaban el barrio de Pikuzelaia y eran los cristianos, y los del margen derecho eran los moros del barrio Legarrea. Hoy, los pretiles de este mismo río son testigos de una de las danzas más espectaculares de nuestra tierra, la que realizan los ezpatadantzaris en las fiestas de San Fermín. En Lesaka, cada rincón cuenta una historia...

Vídeo lesaka
Vídeo lesaka
Un paseo por sus calles, tradiciones y paisajes.
  • Conocer Navarra
Actualizada 26/02/2021 a las 14:28

(Reportaje publicado en la revista Conocer Navarra nº 54 con fecha marzo de 2019. Textos de RAFAEL ENETERREAGA y fotografías de IÑAKI ZALDUA)

 

Lesaka se sitúa en el noroeste de la Comunidad Foral de Navarra, a sesenta y cuatro kilómetros de la capital, Pamplona. Ubicada dentro de la región geográfica de la Montaña de Navarra, Cinco Villas del Bidasoa o Bortziriak, en euskera, cuenta con una población que, en el año 2018, alcanzaba los 2.735 habitantes. Su término municipal tiene una superficie de 54,7 km² y limita al norte con Irún en Gipuzkoa y Bera en Navarra, al sur con Igantzi y Arantza, al este con Etxalar y al oeste con Oiartzun en Gipuzkoa y Goizueta en Navarra.

De lo privilegiado de su situación da cuenta la cercanía a localidades y espacios llenos de atractivos: 38 km hasta San Sebastián, 136 a Bilbao, 24 a Fuenterrabía, 20 hasta el parque de Bertiz y 31 para llegar a Elizondo. Al otro lado de la frontera, ya en Francia, se alcanza Hendaya en escasos 19 kilómetros, San Juan de Luz en 29, Biarritz en 34 y Bayona en 52.

Sobre el nombre se puede decir que es de origen desconocido. A lo largo del tiempo, sufrió diferentes variaciones: Lesseca (1194), Lezaca (1309), Lasaca (1402), Lesaqua (1413), Lessaca (1559), Lesaca y, finalmente, Lesaka. El vasco–francés Jean–Baptiste Orpustan, profesor de literatura vasca y experto en toponimia, opinaba que Lesaka era una versión latinizada del topónimo Latsaga, que significa lugar del arroyo, definición que por otro lado se ajusta bien a la descripción de esta villa, a la que el arroyo Onin divide de forma llamativa en dos partes.

 

UN PAISAJE PRIVILEGIADO

No puede iniciarse un paseo por las calles de Lesaka sin reparar primero en la grandeza del paisaje que le rodea. Una naturaleza que abarca desde las orillas del río Bidasoa –pertenece a Lesaka la margen izquierda de este río desde Ventas de Yanci hasta Endarlaza– y donde encontraremos el punto más bajo de su territorio (situado tan solo a 18 m sobre el nivel del mar), hasta bellas cumbres como la de Bianditz, el punto de altitud máxima con 840 m.

Le siguen las Peñas de Aya–Aiako Arria, con 832 m. De esta montaña con sus tres crestas de Irumugarrieta (806 m), Txurrumurru (827 m) y Erroilbide (832 m) dice Luis Ignacio Viera en su participación de 'Mendiak-Montes de Euskalherria' que “surgió hace doscientos setenta millones de años, como un volcán, a seiscientos grados de temperatura y es el único bloque granítico de Euskalherria”.

A sus pies se encuentra, actualmente, el pantano de San Antón, inaugurado el año 1988, que abastece de agua a Irún y Fuenterrabía. El embalse, en terreno lesakarra, ocupa una superficie de 27 hectáreas y tiene una capacidad de 5,09 Hm3 siendo el titular de la presa la Mancomunidad de Servicios de Txingudi. A orillas del embalse se encuentra, también, la ermita de San Antón cuya fiesta se celebra el 17 de enero y a la que se llega en romería el domingo siguiente. También en terreno de Lesaka encontramos un segundo embalse, el de Domiko, un lugar cargado de belleza que invita al paseo. En este paraje, además, se encuentra el ejemplar de mayor altura de todos los declarados Monumento Natural en Navarra: la sequoya de Domiko.

Otro de los montes emblemáticos que rodean la localidad es el monte Agiña (618 m), lugar en el que se encuentra el monumento a José Gonzalo Zulaika, fraile capuchino más conocido como Aita Donostia. Este escritor, musicólogo, compositor y organista dedicó su vida a recopilar y sacar a la luz el acervo y el folklore musical vasco. Conviene hacer notar la importancia del paisaje elegido para ubicar la estela. Situada en el punto más elevado de la carretera que comunica las poblaciones de Oyartzun y Lesaka, el lugar sorprende al que lo visita con una estación megalítica de unos 50.000 m2 formada por 107 cromlechs, 11 dólmenes, 4 túmulos y un menhir. Estos hitos, asociados a espacios y ritos de la vida y la muerte cuyos usos ancestrales nos retrotraen hasta unos 800 años a.C., le otorgan una significación intemporal resistente a la fugacidad de nuestra época. Una significación ya prevista por la Junta del Grupo Aranzadi, la cual anotaba sin dudar la evidencia de las características del paraje previsto para el Monumento a Aita Donostia: “Muy pronto se eligió el sitio del emplazamiento, lugar grandioso y solitario y que domina especialmente la región donde él vivió y trabajó la mayor parte de su vida”. Ciertamente, este paraje es una visita obligada tras su llegada a Lesaka, ya que se accede en coche hasta el mismo y el paseo a pie es muy bonito y sin grandes dificultades. Según Julio Caro Baroja, esta sería precisamente la primera zona habitada de Lesaka en la Edad de Bronce, a juzgar por los monumentos funerarios que se encuentran en los parajes de Aguiña, Bianditz y Errenga.

Para finalizar la lista de montes que rodean a Lesaka, merece la pena mencionar también el monte Frain con 499 m, fácilmente identificable por los reemisores de televisión y telefonía que se encuentran en su cima.

 

PUNTO DE PARTIDA: PLAZA ZAHARRA

Descendemos las montañas para comenzar el callejeo por Lesaka. Pocos lugares hay más adecuados para dar inicio al recorrido que la Plaza Zaharra, ubicada en el centro de la localidad. Aunque todos los edificios de este rincón tienen algo que reseñar, citaremos los que consideramos más interesantes, basándonos en los datos de trabajo sobre casas de Lesaka de José Miguel Aríztegui con su grafía original, seguida del nombre actual y, entre paréntesis, el nombre antiguo y fecha.

Comenzamos por el Ayuntamiento (Casa Concejil 1678). El edificio que alberga el actual consistorio se construye el año 1668. Se trata de una rehabilitación por estar “quemada y derruida”, según Juan Cruz Labeaga en su artículo del libro “Casas Consistoriales de Navarra”. Anteriormente, estaba la Casa Concejil Mayor, ubicándose la Menor en la calle Antoiu, donde estaba la derribada “Matadería”. Frente a él, se ubica un tradicional kiosco.

También en esta plaza merece parar la mirada en las dos figuras que adornan, una a cada lado, la fachada de la casa Marisonea–Maisonea (María Ochoarena 1607), imágenes que, se creía, protegían “contra el mal de ojo”. En la casa Picuaga–Pikoaga (Picoaga 1423) podemos recordar la antigua costumbre que se celebrara en la fiesta de moros y cristianos, por San Juan, ya que de este edificio salía la efigie del rey cristiano. Seguimos por la casa Escolaberenea–Eskolaberenea (Johanes de Marichalar 1532). Hoy es el restaurante Kasino, y de ella es oriundo Jaime de Marichalar, exmarido de la infanta Elena, hija del rey emérito Don Juan Carlos I, familia que hace aproximadamente 200 años se trasladó a Soria. En la casa Perusquenea–Peruskenea (Vertiz 1607) vivía Plácido Vértiz, casado con Josefa Ignacia de Zelarain, sobrina del indiano Ignacio de Arriola y Mazola, que fue el fundador del convento de las MM Carmelitas Descalzas del que comentaremos algo más adelante.

Proseguimos la vista a esta plaza parándonos en la casa Alcegabaita–Alzegabaita (Martiñena 1532). Fíjese el visitante en los modillones que sostienen el balcón del piso primero. Aunque, al parecer, son tres leones, al pasar por debajo se observa que la del centro es leona y leones los de los extremos. La casa Celaya–Zelaia (Filipe de Celaya 1532) tiene también una cara contra el mal de ojo y un modillón. En principio es decorativo pero en su día tenía su misión y podemos decir que importante (hay varios de estos modillones en el pueblo). Lesaka tiene muchos caseríos diseminados por sus montes y antiguamente no existían coches ni motos en que desplazarse al pueblo, ni linternas para alumbrarse en el camino. Por este motivo los caseros venían con sus farolas o teas y al llegar al pueblo tenían un modillón asignado a cada uno de los caseríos. De esta forma los del pueblo podían saber al ver el farol qué habitante de caserío estaba en el pueblo y, por otro lado, si quería estar con él, ya sabían dónde tenían que dejarle el mensaje para que lo localizara cuando bajase. Finalizamos este recorrido por la casa Yrulegui–Yrulegi (Yruleguia 1423– siglo XXI). Se trata de un edificio del siglo XVII que fue derribado, salvo alguna fachada y reconstruido en el siglo XXI. En la fachada que se ha mantenido, se puede ver el tipo de construcción de los siglos XVI y XVII en Lesaka, con las características maderas verticales y fachada saliente entre el bajo y piso primero y pisos restantes.

 

TRES CALLES PARA PASEAR POR LESAKA

Y puesto que estamos comentando curiosidades de edificios, cito algunos más, siguiendo el recorrido que, normalmente hacemos en las visitas guiadas, pidiendo ya desde ahora perdón a los que no aparecen en el texto, por las exigencias del espacio. Pasaremos para ello por tres calles principales: Arretxea, Zarandia y Beheko Plaza.

Partimos en la calle Arretxea, donde pararemos en primer lugar a observar el estupendo alero original que conserva la casa Jaureguia–Jauregia (Jaureguia 1532). Llegamos a la Torre Zabaleta o Kazerna (Zabaleta siglo XV), uno de los edificios más notables de la villa. Perteneció a la familia Zabaleta, importante en su época por el tema bélico, con asiento en Cortes y a la que los distintos reyes de Navarra concedieron distintos privilegios y prebendas. El nombre de Kazerna es debido a que en la guerra de la Independencia (1808) lo ocuparon las tropas francesas como cuartel, caserne en francés. En la misma guerra de independencia (1813), estuvieron en la torre las tropas españolas, inglesas y portuguesas al mando del duque de Wellington, que se alojó según unos autores en la torre de la casa Juanemenea y otros en la casa Matxikotenea de la calle Albistur.

Seguimos por la casa Malchinbelcenea–Matxinbelzenea (Machin–Belçarena 1541), actualmente barnetegi–euskaltegi, en ella podremos disfrutar del único alero en Lesaka con esa forma cóncava (caveto). En la parte trasera de la casa Felipe-Arrayenea–Felipe-Arraienea (Joanes de Arraya 1569) se encuentra una fuente que fue construida el año 1621 por Simón de Chazee, fontero asistente de la ciudad de Pamplona, por ciento setenta y seis ducados y medio real. Este mismo también construyó la de Koxkila, que también se puede ver durante el recorrido. Llegamos a Haritzarrienea, casa de nueva construcción (2010) pero que ha seguido el tipo constructivo de las casas de los siglos XVI y XVII en Lesaka. Es la última construcción de vivienda unifamiliar dentro del casco antiguo y está junto a la torre más antigua de Lesaka que es Casa Minddurienea.

Con la casa Minyurienea–Minddurienea (Munjorena) seguimos nuestro viaje ya por la calle Zarandia. Según los datos conservados es del siglo XIV y la única que no fue destruida en el ataque de los castellanos del año 1444. Esta torre era la residencia de Tercellet de Anecourt a quien el Rey de Navarra Carlos II el Malo concedió, el año 1368 y como premio a los servicios prestados en su defensa, el cobro de los tributos de Lesaka y Bera. El año 1373, Tercellet de Anecourt cede sus derechos al rey por 6.000 francos (parece ser que los lesakarras y beratarras no seríamos, en aquella época, muy buenos pagadores).

Llegamos a Juanemenea (Jhoanenea 1526), casa del único obispo nacido en Lesaka: Pedro José de Zarandia y Endara (1783-1861). Fue obispo de Orense y Huesca, donde hay una calle a él dedicada. Hecho prisionero por Napoleón y liberado por el duque de Wellington, motivo por el cual se cree que durante la guerra de Independencia el duque se alojó en la torre del siglo XVI del Obispo Zarandia (aunque como hemos dicho anteriormente, hay quien le sitúa en casa Matxikotenea). Wellington estuvo en Lesaka del 16 de julio al 10 de octubre del año 1813, por lo que durante la toma de San Sebastián, realizada el 31 de agosto de 1813, su cuartel general estaba en esta villa.

Otro de los puntos interesantes de este recorrido es el crucero que se encuentra también en esta calle. En él hay una cruz del siglo XVI sujeta a la base de lo que era, como aparece en los archivos de Lesaka, un pilliric, pillirique o pildrique. En definitiva, un poste de tortura. Las ordenanzas que se hicieron el año 1423, por privilegio del rey Carlos III el Noble tras la quema de 88 casas por los castellanos el año 1411, contiene el siguiente párrafo: “Yten más ordenaron que si ninguna perssona o perssonas que sean ombres e mugeres, moços e moças que renegaren de nuestro Señor Jesucristo e de la Señora Virgen María su madre, o dixieren no ay poder en Dios ni en la Virgen María o si dixieren o Dios sea quemado o muerto o renegaren, el tal o los tales sean puestos en pilliric enclabados de las lenguas e más que paguen de penna los tales, cada quatro florines de moneda”.

Al pasar por la casa Orzaicenea–Ortzaizenea (Orzaicena 1607) nos fijaremos en la tenaza que hay encima de la puerta de entrada, anunciando en su día que el dueño era ferrón y ferrero. La casa del párroco es Vicarioenea–Bikarioenea (Vicarioena 1607). Fue adquirida con la venta de la ermita–hospital de la Magdalena que estaba en la calle Albistur y que, según Julio Caro Baroja, tenía en el año 1767 cuatro camas, tres de ellas podridas. Llegamos a la parroquia de San Martín de Tours, definida como “de dimensiones catedralicias”, y que merece capítulo a parte en este reportaje.

Finalizamos el recorrido por esta calle en la casa Michelenea–Mitxelenea–Koxkila (Michelena 1569) donde podemos ver la fuente antes mencionada, Koxkila, hecha el año 1621 por Simón de Chazze.

La calle Beheko Plaza nos recibe con la casa Guillemonea–Gillemonea (Guillemonea 1646), que en la película “El Guardián Invisible” –sobre la novela de Dolores Redondo– se convierte en la casa de la Tía Engraxi. En el puente del frente baila el día 7 de julio, fiesta de San Fermín en Lesaka, el capitán de los ezpatadantzaris. Otro detalle curioso es el botillo del juego de laxoa que puede observarse al otro lado del puente. Se trata de la modalidad más antigua de pelota vasca y se jugaba desde ese punto en adelante, por medio de la calle. El 16 de agosto de 1850 se ordenó un reglamento con el fin de procurar acabar con las disputas que se producían tanto a causa de las apuestas como por la dificultad que ofrecía el campo de juego, dado que existían ya los edificios actuales.

Otra interesante construcción es la casa Miquelenea–Mikelenea–Etxezarrea (Miquele 1423), en la que destacan las ventanas que miran hacia la calle Albistur. La Eskol Ttiki (Escuela pequeña, siglo XIX) es llamada así por dos causas: resultar pequeña en relación con las de al lado y porque ahí empezábamos nuestros estudios hasta los seis años. Decía Julio Caro Baroja, en la revista Eusko Floklore número 129, que la vista desde su arco central (año 1928) es una verdadera escenografía de la arquitectura de Lesaka. Y lo decía porque desde el mismo se veían casas de cinco siglos del XV al XIX. Actualmente se ven también del XX y XXI. Un tema que genera curiosidad en las visitas, que suelen concluir que este hecho es digno del Guiness, ya que no es fácil que en una distancia de 100 metros planos y desde un punto se vean edificos de siete siglos diferentes.

La casa Juanederrenea (Joanes de Yrisarri 1569) es un edifico de excelente construcción. El nombre aparece varias veces en las ordenanzas del año 1423 aunque, lógicamente, no se refiere a este edificio del siglo XVII. Por último, llegamos a Champalenea–Txanpalenea (Sampaulerena 1607–siglo XXI). En este bloque, derribado y construido este siglo, residía el representante de la Inquisición José de San Paul.

 

UNA PARROQUIA 'CATEDRAL', DOS ERMITAS Y UN ANTIGUO CONVENTO

El patrimonio arquitectónico religioso es sobresaliente en Lesaka. Destaca sobre todos ellos la Parroquia de San Martín de Tours, que es sin duda uno de los puntos obligados de visita. Es, como dice María Concepción García Gainza, catedrática emérita del Departamento de Historia de la Universidad de Navarra, “de dimensiones catedralicias”. Con un retablo barroco rococó que, sinceramente, llama la atención, y en el que hay que destacar sobre todo la imagen de la Inmaculada Concepción, realizada el año 1754 por el escultor Luis Salvador y Carmona, a la sazón, imaginero del rey. Suya es también la imagen de San Martín de Tours, patrón de la iglesia y del pueblo de Lesaka, a pesar de celebrarse las fiestas por San Fermín.

Los cinco retablos fueron declarados bienes de interés cultural el año 2001 y el órgano romántico de los Hermanos Roqués de Zaragoza construido el año 1891, también lo fue el año 2007.

Los planos del edificio se encargaron el año 1561 a Juan de Bulano, Martín de Igola y Martín de Gorostiola, profesionales los tres de la villa gipuzkoana de Asteasu y con arreglo a ellos se comenzó la obra que finalizó el año 1754. Comentaré, por simplificar, que tras estar 100 años parada por falta de recursos se construyó gracias a la aportación que desde Guatemala, donde tenía una fábrica de tintes, hizo el indiano nacido en la casa Falkezenea–Etxartebaita de Lesaka Juan de Barreneche y Aguirre. En esta iglesa se grabaron también, en 2018, varias escenas de la película ‘El guardián invisible’, sobre el libro de Dolores Redondo.

Lesaka cuenta con dos ermitas. La primera de ellas es la de San Salvador–Salbatore y se encuentra a la entrada a Lesaka desde la NA–121–A. Se sabe de su existencia desde el siglo XV y fue reconstruida por los jubilados en auzolan, siendo párroco al inicio de las obras D. Máximo Hernandorena Echarri, que falleció durante las mismas el 19 de abril de 2000. El interior de la ermita es todo prácticamente nuevo: coro, bancos, suelo, lámparas restauradas de la casa del sacristán, etc. Se inauguró el día 2 de diciembre de 2001, con una misa concelebrada por el párroco Don Alfonso Garciandía Goñi y el coadjutor Don Juan Ayastuy Vicuña. José Irigoyen Etxa­bide cantó, durante la misa, unos bertsos muy emocionantes, en los que hizo referencia a Don Máximo.

La madera fue pagada por la parroquia y los materiales empleados en la obra corrieron a cargo del Ayuntamiento, siendo alcalde José Luis Etxegaray Andueza. Actualmente, se oficia una misa el domingo en que se celebra la Ascensión.

La segunda ermita, dedicada a San Antón, se encuentra en el barrio de Endara, a la orilla del embalse del mismo nombre. Ya figura en el archivo del ayuntamiento el siglo XVI, pero es posible que sea anterior. Actualmente se dice misa todos los domingos, y en especial se hacen una o varias misas el día de San Antón (e incluso al domingo siguiente) a la que acude mucha gente del barrio, de Lesaka y de pueblos como Oyarzun e Irún. Fue también restaurada por los jubilados en los años 1993 y 1994.

Por último, encontramos la Casa de Cultura Harriondoa que era el antiguo Convento MM Carmelitas Descalzas. El espacio cultural se inauguró el 27 de diciembre del año 2013 y cuenta con un auditorio de 268 butacas. El Convento de Nuestra Señora de los Dolores fue construido el siglo XVIII por donación del indiano Ignacio de Arriola y Mazola, natural de Pasajes, y que fue mariscal de campo en Cuzco. De la construcción antigua ha quedando únicamente la iglesia del convento. En el edificio está la biblioteca de Lesaka y en el mismo ensayan hoy todos los grupos de música y se organizan otras actividades como obras de teatros, charlas, películas, conciertos, etc.

Recientemente, el Ayuntamiento de Lesaka en colaboración con Eusko Ikaskuntza ha publicado la obra “Piedra, hierro y papel” bajo la dirección de la profesora Ana Zabalza Seguin, profesora titular de Historia Moderna de la Universidad de Navarra, y la participación de José Luis Etxegaray Andueza, José María Esparza Urroz y Egoitz Telletxea Etxepare. En ella se estudian ampliamente estos monumentos religiosos y otros temas muy interesantes sobre la villa.

 

UN PUEBLO RICO EN TRADICIONES

Los lesakarras pueden presumir de una apretada agenda de fiestas y tradiciones. Empieza el año con la Cabalgata de los Reyes Magos, organizada entre los padres de la Ikastola Tantirumairu y los del Colegio Irain. El 17 de enero se celebra el día de San Antón en la ermita que honra a este santo en el barrio de Endara. Al domingo siguiente, se celebra la romería, a la que acude mucha gente de los pueblos limítrofes.

La primera de las fiestas grandes son los carnavales, que se celebran desde el atardecer del sábado anterior al miércoles de ceniza. El domingo por la tarde sale en kalejira el desfile de los Zakozar Ttikis, acompañados por los trikitilaris y, algo más tarde los Haundiak con la banda de música. El Zakozar es el personaje principal del carnaval lesakarra y dicen que, antiguamente, se vestía de esta forma los domingos de Cuaresma como penitencia.

Consiste el disfraz en ponerse un saco grande en cada pierna y otro con tres agujeros para los brazos y la cabeza en el cuerpo, bien atados con cuerdas. Se llenan de hierba hasta agrandar los sacos lo máximo posible, lo que les dificulta mucho para andar. Completa la vestimenta un pañuelo en la cara, un sombrero de paja, una camisa de cuadros y un palo al que va atada una pixontxia (vejiga seca) con la que pegan a los espectadores, ahuyentando así los malos espíritus. Sale el desfile de jóvenes en filas y acompañados por nuestra gran Banda de Música. Tras el recorrido, que termina en Plaza Zaharra, y agarrados a una cuerda colocada al efecto, los chavales les quitan los sacos a base de tirar de ellos con todas sus fuerzas. Este año, salieron 80 jóvenes en el desfile. Y los zakozar ttikiak, pequeños, vienen ‘pisando fuerte’, ya que salieron más de sesenta, acompañados de los trikitilaris dirigidos por las hermanas Jone y Estitxu Elgorriaga.

A la celebración también se suman los habitantes de los caseríos que se dividen en Fraindarrak, del barrio Frain, y los Goitarrak, de los barrios de Endara, Auzoberri y Zala. Los primeros recorren los caseríos de dicho barrio y algunos caseríos de Izotzaldea acompañados de sus acordeones y escobas, y los segundos lo hacen al son de la trikitixa y las castañuelas, bailando fandangos, porrusaldas y el pasacalles.

Las celebraciones propias de la Semana Santa y el Corpus Christi también mantienen sus tradicionales procesiones. Especialmente interesante es la segunda, que se hace por las calles del pueblo engalanadas con mucho gusto por los vecinos.

Pero si hay un fiesta especialmente querida por los lesakarras son las de San Fermín, que se celebran el día 7 de julio desde el año 1657. Hasta el año 1591 se celebraban el 11 de octubre; y desde 1592 hasta 1656 el primer domingo de julio. El día grande, 7 de julio, es espectacular por los bailes de los ezpatadantzaris durante todo el día, destacando, sin duda, el baile del Zubigainekoa, en el que siete ezpatadantzaris danzan sobre cada pretil del río Onin. Y el capitán, como se ha citado ya antes, lo hace sobre el puente de Gillemonea. Un verdadero espectáculo en el que cada año resulta más difícil encontrar sitio, por la gran afluencia de visitantes. La víspera y tres días más hasta el día 10 inclusive, no falta el buen ambiente.

 

LA CUNA DE OLENTZERO

Capítulo aparte merece esta celebración. Son muchas las publicaciones que citan a Lesaka como el pueblo de origen del Olentzero. Lo que es indudable es que, aquí, nunca se ha dejado de celebrar. Ni siquiera en tiempos de la Guerra Civil. Era una más de las fechas, como varias otras, en que las cuadrillas salían en cuestación por las casas del pueblo.

Terminada la guerra, con la escasez de medios y menos posibilidades, se empezó a notar en las bolsas de las cuadrillas la disminución de recaudación, lo que podía haber provocado su desaparición, como en otros lugares. No fue así gracias al gran enamorado de Lesaka y por ende del Olentzero, Emilio José Esparza Viela (Lesaka1918–1970), Joxemilio para los lesakarras. En el año 1945, trabajando en el departamento de Turismo de la, entonces, Diputación Foral de Navarra, dedicó su paga extra de Navidad a la organización de un concurso de Olentzeros lo que volvió a animar a las cuadrillas a participar en el mismo y hacer la cuestación.

Así siguió hasta 1950, año en el que el Ayuntamiento puso 200 pesetas (1.000 ya en 1952) para la organización del concurso de Olentzeros y cabalgata de Reyes. Él fue quien en 1950 escribió la obra ”Noticia curiosa sobre Olentzero en la Navidad de Lesaca”, impresa por Editorial Gómez de Pamplona al precio de cuarenta reales. Sus amigos de la Cofradía del Pimiento Seco, también pamploneses, editaron un facsímil que fue el cuarto cuaderno de los trece que publicó esta cofradía, como homenaje a Joxemilio, editado por Aranzadi el 24 de febrero de 1972. A pesar de haber fallecido el año 1970 la familia Esparza ha dado el premio especial al mejor Olentzero del concurso hasta el año 2014.

Hoy en día, se sigue celebrando el concurso el día 24 de diciembre a las doce del mediodía, dividido en varias categorías según las edades de los participantes y habiéndose presentado el pasado año, en total, dieciocho Olentzeros y cinco nacimientos. Por segundo año consecutivo ha ganado un grupo integrado solamente por chicas, que, como es tradicional, ha hecho la kalejira por el pueblo a las seis de la tarde, acompañado de la banda de música. Hoy, el futuro del Olentzero de Lesaka está asegurado. Quizá no es el mejor día para salir de casa, pero el que pueda, encontrará en esta fiesta una buena razón para conocer Lesaka.

Como curiosidad, citar que el primer Olentzero que salió en Pamplona, en el año 1959, se llevó desde Lesaka en el camión por un tío mío, Bautista Irigoyen, y había sido el segundo clasificado en el concurso, ya que el ganador tenía que hacer la kalejira de la tarde con la banda de música. Participé en la organización de aquel traslado junto a mi buen amigo, ya fallecido, Andoni Santamaría, otro enamorado del Olentzero con quien coincidí en la Juventud San Antonio. Hoy en día, no hay pueblo en que no se celebre y pienso que los lesakarras algo tenemos que ver en eso…

 

FERRERÍAS Y SALMONES, A CANDELA

Entre las diferentes fuentes de ingreso ligadas a este pueblo, dos de ellas tenían una curiosa forma de adjudicarse: la subasta 'a candela'. Con este curioso método de elección se otorgaban las cuatro ferrerías y las cuatro nasas salmoneras que eran propiedad del Ayuntamiento (también se usaba este método para las subastas forestales). La ceremonia se hacía normalmente el domingo después de la misa. Se encendía una vela y se quedaba con la ferrería o la nasa la última postura cantada antes de apagarse la vela por cualquier motivo. Los afortunados, podían disfrutar del bien subastado por cuatro años.

Las nasas salmoneras se encontraban en el río Bidasoa, en la zona de Endarlaza, y de ellas podían sacar provecho tanto los vecinos de Lesaka como los de Bera. Consistía en unas trampas que se hacían con tablas, piedras y redes en forma de embudo, de manera que cuando el salmón entraba, ya no podía salir. Tras la subasta a candela, el mejor postor, además de pagar la puja, debía entregar tres salmones al Ayuntamiento de cada cuatro capturados. Dado que el salmón era un pescado muy cotizado en la época y se pescaba en grandes cantidades, hasta dos mil ejemplares, las pujas solían ser muy animadas.

Otra fuente importante de ingresos para el pueblo eran las ferrerías. Hubo en Lesaka más de doscientas minas, al mismo tiempo, y grandes eran las extensiones de arbolado, estando registrados el año 1812, 25.000 árboles solo de castaño. Aunque algunas de estas ferrerías eran propiedad del rey, de los Zabaleta o Marichalar, cuatro eran del Ayuntamiento. No era fácil cambiar de arrendatario pues para hacer una tonelada de hierro eran necesarias tres o cuatro toneladas de mineral y seis o siete de leña, por lo que la mano de obra necesaria era importante.

Se producía hierro, de muy buena calidad, que se exportaba a Bayona (Francia) trasportándolo en galeras hasta Endarlaza y de allí en gabarras por el río Bidasoa, yendo por los lados ganado por si por escasez de agua obligaba a remolcar la gabarra.

Era mucha la actividad y así podemos citar que en el año 1811 había en Lesaka: 145 carboneros, 28 menaqueros, 33 oficiales de herrería, 65 propietarios de caballerías, 14 pares de bueyes, 15 tenderos, 10 canteros, 7 herreros, 6 sastres y el mismo número de zapateros, además de cereros, curtidores, molineros, chocolateros, cesteros, mercaderes, cerrajeros y varios. “oficiales” más y también un médico cirujano, boticario, albaitero (veterinario), dos maestros, un sacrístán y diez capellanes.

Como heredera de esas ferrerías, inicia su andadura el año 1958 Laminaciones de Lesaca S.A., verdadero motor de la economía, no sólo de Lesaka, sino de toda la zona. Hoy en día la empresa se denomina ArcelorMittal Lesaka S.A., y a ella se suman sociedades de transporte, serrerías, talleres, comercio, hostelería, etc. lo que permite que el índice de paro a diciembre de 2018 sea de 4,75%, muy por debajo de la media de Navarra.

 

APUNTES DE LESAKA

 

 

BIDASOA, VÍA VERDE

Por la actual Vía Verde del Bidasoa, con un trazado prácticamente paralelo al río de poca dificultad, se puede dar un paseo en bicicleta desde Behobia (barrio fronterizo de Irún) a Elizondo (valle de Baztán), pasando por las localidades de Lesaka, Igantzi, Sunbilla, Doneztebe/Santesteban, Legasa, Narbarte, Oieregi, Oronoz-Mugaire, Arraiotz, Lekaroz y Elizondo con un recorrido total de 52 kilómetros.

 

ESCUDO DE LESAKA ACTUAL

Escudo de la villa de Lesaka/Lesaca (Navarra), según el blasón: Escudo cuartelado. En el primer cuartel también cuartelado: en el 1ª y 4º, en campo de plata, una lanza o saetas de azur; y en el 2º y 3º, en campo de oro, un lobo de sable pasante linguado de gules. En el 2º cuartel, en campo de plata, una Cruz Huida sobre nubes del cielo. En el 3º, en campo de gules, las Cadenas de Navarra en oro puestas en orla, cruz y sotuer con una esmeralda en su color en el centro. En el 4º; En campo de plata, una encina de sinople contorneada de dos abarcas de oro atadas con cordones de gules. Al timbre corona real abierta.

 

LAS FERIAS DE LESAKA

No tienen una fecha fija, pero normalmente se celebran a finales de noviembre, un miércoles y jueves. El segundo día tiene lugar el concurso de ganado de las Cinco Villas o Bortziriak, presentando los ganaderos los mejores ejemplares en cada especie: vacuno, ovino, equino y caprino. Tras la inspección de los veterinarios se procede a la entrega de premios. Anteriormente, se ha procedido a la exhibición de herri kirolak (hachas, txingas, levantamiento de piedra, etc.), modalidades todas ellas en las que hay representación femenina y masculina. También hay actuación de afamados bertsolaris.

Estas ferias se celebran por privilegio de los últimos reyes de Navarra, Juan de Albret y Catalina de Foix, que concedieron a Lesaka, el año 1499, dos ferias quincenales al año, una después de la Pascua de mayo y otra después de San Andrés (30 de noviembre) así como un mercado quincenal los miércoles. Se perdió la costumbre el siglo XVIII y se volvió a recuperar en el XIX. Se concedieron entonces dos ferias semanales, en las mismas fechas, y mercado quincenal los jueves en lugar del miércoles. Hoy en día el único vestigio son estos dos días de feria, ya que los tratantes van a los caseríos para hacer la compra-venta de ganado. Aún así, se sigue celebrando la merienda–cena a la que estaban acostumbrados los caseros, cada quince días.

 

UN SENCILLO MONUMENTO PARA AITA DONOSTIA

José Gonzalo Zulaika nació en San Sebastián-Donostia el 10 de enero de 1886 y falleció en Lekaroz (Baztán) el 30 de agosto de 1956. El día 10 de septiembre de 1956, diez días después de la muerte del musicólogo Aita Donostia, la Junta del Grupo Aranzadi, reunida en sesión ordinaria acordó por unanimidad plasmar en un sencillo monumento, emplazado en un lugar solitario, el recuerdo el cariño y la admiración por el buen fraile, que tanto hizo, para poder ser considerado como verdadero Amigo del País (Sansiesena, J. M. y Rodriguez Gal, L., 1957, p. 187), y para el cumplimiento del mismo decidió colaborar con los también socios el escultor Jorge Oteiza y el Arquitecto Luís Vallet de Montano. La carta dirigida al escultor con fecha 12 noviembre del mismo año, además de solicitar el proyecto, precisaba ya el lugar de ubicación del monumento, dando incluso alguna indicación sobre las características a las que debía ajustarse el mismo: “Tenemos el honor de comunicarle que en reunión de junta directiva de fecha 10 del corriente, se acordó que el monumento al R. P. José Antonio de Donostia, a erigir en Agiña, término de Cinco Villas, sea planteado y resuelto con la colaboración de Vd. y la del Sr. D. Luís Vallet de Montano, Arquitecto, agradeciéndole muy de veras su valiosa cooperación, rogándole nos haga llegar cuanto antes su proyecto. Dicho proyecto ha de ajustarse a la erección de un monolito y una ermita sencilla, que recuerde, al igual que el monolito del Conde de Peñaflorida en el Jaizkibel, la personalidad del gran músico amado por todos. La ermita, recordaría, el carácter religioso del monje capuchino”. (Sansiesena,1956).

El imaginado proyecto se presentaba también con un fotomontaje en el que, además de la Capilla de Vallet, podía verse ya definida la escultura-estela encargada de condensar las significaciones —temporales— de la memoria de Aita Donostia y las —intemporales— de su carácter simbólico y funerario, todo ello en un contexto en el que el tiempo aparecía también “plegado” entre los siglos que separaban las formas circulares de los cromlechs y el círculo vaciado de la estela-escultura. En definitiva, se había proyectado una Estela funeraria; una humilde Capilla y unos bancos líticos, todo ello abrazado y reunido por los cromlechs allí existentes que marcan de modo indeleble la continuidad en el rito del recuerdo. (Oteiza y Vallet, p.188 y 189).

Inaugurado el monumento el 20 de junio de 1959, con una capilla proyectada por el arquitecto Luis Vallet de Montano, arquitecto que fue del ayuntamiento de Irún, y la estela funeraria de Jorge de Oteiza, en mármol negro de Marquina en la que está escrita la siguiente frase: “Txori kantatzale ederra, nun ote aiz kantatzen?” (Traducción libre: “Hermoso pájaro cantarín ¿dónde estarás cantando?).

 

UN REGISTRO DIGITALIZADO

Gracias al ingente y excelente trabajo realizado por nuestro querido y gran amigo Salvador Yanci Prieto, tristemente ya fallecido, los lesakarras podemos disponer, como todo aquel que esté interesado, del registro digitalizado de nacimientos, matrimonios y defunciones del archivo parroquial de Lesaka desde el año 1559 al año 2000, lo mismo que del resto de parroquias de Bortziriak y otras de la zona. No puedo dejar pasar la oportuidad que me brinda escribir este artículo sobre Lesaka, nuestro pueblo, por el que tanto hizo Salvador, para expresarle allá donde esté mi personal y más sincero agradecimeinto. ¡Muchas gracias Salva! Eskerrik asko!

 

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