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Turismo

Iglesias porticadas. Ruta por tres joyas del arte medieval próximas a Pamplona

La iglesia de la Purificación de Nuestra Señora de Gazólaz, San Esteban de Eusa y San Vicente de Larumbe son tres bellos ejemplos de iglesias porticadas que, además, se encuentran a escasos kilómetros de la capital

Vídeo iglesias porticadas
Vídeo iglesias porticadas
Una ruta por tres iglesias porticadas cercanas a Pamplona.
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Vídeo iglesias porticadas
  • Conocer Navarra
Actualizada 22/01/2021 a las 13:09

El arte románico de Navarra es un regalo para los sentidos. En la visita a estos monumentos del Medievo, nuestras manos acariciarán la piedra trabajada pacientemente por los canteros. Nuestros ojos admirarán esas figuras cargadas de simbolismo que adornan los tímpanos y capiteles. Nuestros oídos escucharán el sonido de la campana que se pierde en las montañas. Pero sobre todo, con un poco de imaginación y sensibilidad, podemos trasladarnos a un tiempo remoto, donde el mundo no era racional como ahora, donde los valores eran distintos. Un universo en el que el infierno y las fuerzas del mal existían y eran tan reales para las gentes del siglo XII que marcaban su existencia.

En el rico panorama del Románico de Navarra encontramos muchas sorpresas. Quizá una de las más interesantes son las iglesias porticadas. El pórtico es un lugar cubierto y con columnas que se construye delante de los templos u otros edificios de especial significación. Las iglesias medievales porticadas de Navarra están influenciadas por el Románico castellano, donde tiene su origen este tipo de templo, que crea un espacio singular no exento de misterio.

Los pórticos eran espacios de transición de lo mundano a lo sagrado. Recintos donde se sigue respirando cierta corriente espiritual que, sin duda, sintieron los que se acercaron a ellos hace más de 700 años. Eran lugares plurifuncionales. En ellos podía realizarse desde un exorcismo hasta una reunión de amigos, desde el juicio a un reo al enterramiento de un gran señor. Y es que el pórtico románico era un lugar de trascendencia para la comunidad. De alguna manera, esa condición de espacio “casi sagrado” que le daba la cercanía a la iglesia, hacía que las actividades que en él se desarrollaban lo fueran bajo la supervisión divina. Así, los juicios celebrados en el pórtico serían justos, el endemoniado curado, el juego casto y el señor enterrado descansaría en paz.

En Navarra tenemos la suerte de tener varios magníficos ejemplos de iglesias porticadas. Las tres más interesantes son: la iglesia de la Purificación de Nuestra Señora de Gazólaz, San Esteban de Eusa y San Vicente de Larumbe. Las tres están declaradas Bien de Interés Cultural. Las dos primeras son románicas. La tercera se encuadra ya en el Gótico, si bien con muchas deudas con el estilo anterior. Las tres están muy cerca de Pamplona y pueden visitarse en una sola jornada. Ni el mal tiempo invernal debe privarnos de acercarnos a contemplarlas. Guarecidos de la lluvia y del viento, en sus pórticos pensaremos que nos hemos trasladado a otra época. Y, si escuchamos bien, quizás oigamos los mensajes que las esculturas que los adornan quieren transmitirnos.

 

GAZÓLAZ. IGLESIA DE LA PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA

Empezaremos nuestro recorrido acercándonos a la Iglesia de la Purificación de Gazólaz. Esta localidad se encuentra muy cerca de Pamplona, a sólo 6,5 km de la capital navarra. Desde la autovía A-12, pasando por Zizur Mayor, tomamos la carretera NA-7015 que nos va a llevar hasta el pueblo.

En el centro del caserío, junto a la plaza, se levanta la iglesia. Ya desde antiguo se tuvo en cuenta la importancia artística de este pequeño templo, declarado Monumento Nacional en el año 1931. Es una de las mejores muestras del Románico rural de Navarra.

La iglesia fue construida entre finales del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII. El Románico iba dejando poco a poco paso al Gótico. En la iglesia de Gazólaz apreciamos perfectamente este momento de transición. Mientras las bóvedas de nervios de gruesos baquetones del pórtico ya muestran el apuntamiento típico del Gótico, la puerta de entrada al templo, así como las esculturas que se distribuyen por los capiteles del pórtico, todavía están ancladas en el Románico.

El pórtico de Gazólaz es el más interesante de toda Navarra. Sus cuatro grandes arcadas de medio punto, decoradas con escenas esculpidas, nos van a ilustrar sobre la belleza y el simbolismo del Románico rural. El catálogo escultórico que encontraremos es el principal valor del monumento. Son esculturas rústicas que nos recuerdan al arte naíf. Transmiten el encanto de lo sencillo, de lo antiguo. Son muy representativas de lo rural en el Medievo. La ingenuidad de la escultura de Gazólaz seguro que llegaba con su mensaje a las personas que acudían al templo y que, allá por el siglo XII, eran en la inmensa mayoría analfabetas.

Podemos dividir las esculturas en tres grupos: los motivos vegetales, los monstruos y las escenas religiosas. Estos dos últimos grupos son los que más llaman la atención. Los monstruos representan generalmente en el arte románico el mal, los pecados, la perdición y el castigo del pecador. En el pórtico de Gazólaz podemos ver dos grifos, un centauro y alguna arpía. Destaca un curioso toro alado que conserva parte de la policromía original. Aunque este toro, probablemente, no represente a un monstruo sino a San Lucas, uno de los evangelistas en su representación simbólica. Así, en el mismo capitel encontramos un águila y un ángel, representaciones simbólicas de San Juan y San Mateo, otros dos evangelistas.

Con respecto al águila, una teoría muy sugerente es la que ve en ella una representación de el arrano beltza o águila negra que era el emblema del rey Sancho VII el Fuerte. El pórtico se realizó durante su reinado.

Entre las escenas religiosas podemos ver representado el beso de Judas, la lapidación de San Esteban y la entrada de Jesús en Jerusalén. Esta última escena es la más interesante. Vemos a Cristo saludando mientras entra en Jerusalén montando en una burra a la que sigue su encantador pollino. Dos ángeles flanquean la escena al tiempo que señalan a Cristo para resaltar la divinidad de un hombre que, a pesar de su majestad, no usa de lujosa montura. Son muy curiosas las cabecitas que asoman sobre la muralla de la ciudad. Hay un detalle extraño en esta escena. Parece que la cara de Cristo y de los ángeles están rayadas. ¿Quién y cuándo pudo perpetrar la agresión? Es uno de los misterios de la iglesia de Gazólaz.

El pórtico guarda otros secretos. Algunos de los capiteles han quedado medio escondidos por los pilares que refuerzan la parte exterior al pórtico. Miremos bien. Encontraremos una de las iconografías que mejor representan la lucha del bien contra el mal: San Miguel alanceando al dragón. La cruz que adorna su escudo se encuentra en el centro de la composición. El dragón es herido en la boca poblada de terribles dientes por la lanza del arcángel. El bien vence al mal.

El trabajo escultórico de la portada de entrada al templo es mucho más perfecto. Apreciamos la mano de otro escultor más experimentado. Los capiteles tienen motivos vegetales y geométricos de buena factura, pero lo que más llama la atención son las ménsulas. En ellas se representa a un toro y a un león. El león devora a dos seres humanos, de los que sólo asoman las piernas de las terribles fauces. Un crismón trinitario adorna el tímpano señalando que esa puerta marca la entrada al lugar sagrado que es el templo, la casa de Dios. Es el portal que separa lo terrenal de lo espiritual, lo pecaminoso de lo divino. El toro y el león antropófago son los guardianes del portal sagrado.

Dejaremos Gazólaz y su hermosa iglesia de equilibrados volúmenes para dirigirnos al norte de Pamplona, al valle de Ezkabarte. En Eusa nos espera otra de las iglesias porticadas de Navarra.

 

IGLESIA DE SAN ESTEBAN DE EUSA

La iglesia de San Esteban de Eusa se encuentra a tan sólo 9 kilómetros de Pamplona pero, a pesar de esta cercanía y de su interés artístico, no es muy conocida y está fuera de los circuitos turísticos habituales. Es una pequeña joya escondida que sorprende al descubrirla.

La Iglesia de San Esteban de Eusa es la mejor muestra del Románico del valle de Ezkabarte. Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1983 y fue construida a finales del siglo XII. Se encuentra en lo más alto del pueblo. Uno de los atractivos de la visita son las excelentes panorámicas que se disfrutan desde el pequeño templo románico.

Es curiosa la cabecera recta del templo, muy sencilla. Lo habitual en los templos de esta época son las cabeceras en ábside como podemos ver en Gazólaz. El templo tiene la orientación de la cabecera hacia el este, hacia el sol naciente, típica de los templos cristianos. La torre–campanario también llama la atención, ya que se levanta sobre la nave central de la iglesia.

Pero, igual que en Gazólaz, lo que más asombra es el hermoso pórtico, al que se accede por dos puertas, ambas coronadas por el crismón trinitario, que simboliza a la Sagrada Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Otro crismón corona la puerta de entrada al templo. El hecho de que la iglesia tenga tres crismones es una de las características que aumenta su originalidad e interés. Los tres son muy diferentes, lo que determina que fueron realizados por distintos artistas.

Los capiteles de las pequeñas columnas que sustentan los arquillos del pórtico están adornados con pequeñas cabecitas y líneas ondulantes. Llama la atención uno de los capiteles decorado con dos cruces y dos círculos, que representan uno el sol y otro la luna. Es habitual ver el sol y la luna relacionados con el crucificado en las representaciones artísticas del Románico. Tampoco parece casual la distribución de los motivos. Las dos cruces están en las caras este y sur de la columna, las más iluminadas. En cambio la luna, la noche, aparece hacia el interior del pórtico, la parte menos iluminada. El sol al oeste, hacia el ocaso. El este (amanecer, el principio de todo) está ocupado por la cruz.

De esta manera, los arcos del pórtico se encuentran divididos en dos conjuntos, cada uno con dos columnas. En el conjunto de la derecha, la decoración de cabecitas alude a lo terrenal, al hombre. En el conjunto de la izquierda, las cruces, el sol y la luna simbolizan lo celestial, lo espiritual.

En el lado oeste del pórtico todavía se conserva una lápida decorada con una espada. Es un ejemplo del uso funerario que tuvieron estos pórticos. Pero, por otra parte, podemos ver unos tableros de juego grabados en la piedra junto a las columnas del pórtico. Hay que pensar que estos tableros de juego se utilizaban para que los paisanos pasaran el tiempo inocentemente a la vez que disfrutaban de las buenas vistas que se tienen desde la iglesia, lo cual no deja de ser una rareza. Hoy nadie se iría a jugar al parchís a una iglesia ni a un cementerio.

Pero seguramente lo que más atraerá nuestra atención son los canecillos esculpidos que se encuentran sobre la puerta principal del pórtico y el capitel esculpido que está a la izquierda de la entrada al templo. No destacan por la calidad de la escultura, pero uno de los canecillos tiene una de las escenas más interesantes y de interpretación más sugerente de las que podemos ver en Navarra.

En la escena aparecen dos hombres desnudos. Uno agarra del cuello al otro. El agarrado abre la boca y saca la lengua buscando aire. ¿Una agresión? ¿Un estrangulamiento? Miremos más detenidamente. Ambos personajes tienen la mano derecha sobre su sexo. A la derecha, en un segundo plano, un tercer personaje representado sólo por su cabeza. ¿Cómo interpretar esta escena? Lo más probable es que el canecillo tenga una significación sexual. La escultura con simbología sexual, como crítica a la lujuria, es bastante habitual en el arte románico. El hecho de que los dos hombres toquen sus sexos puede hacer alusión a la masturbación. Pero, ¿y el ahogamiento? Quizás nos encontramos ante la representación de una escena masoquista y el canecillo es una crítica a esta práctica sexual, que no era vista con buenos ojos por la sociedad del Medievo.

¿Y la pequeña cabeza que en segundo plano completa el canecillo? Parece que observa desde la distancia. ¿Un mirón? ¿Un voyeur? En el canecillo vemos la interpretación del sexo como pecado. Interpretación muy alejada a la mucho más natural que tenemos hoy. Esta crítica a la sexualidad es habitual en el mensaje simbólico del Románico. Lo que ya no es tan habitual es la representación de prácticas sexuales tan imaginativas.

Además, para completar el misterio de las esculturas de la iglesia de Eusa, en el interior del pórtico, en el capitel de la izquierda de la portada de acceso a la iglesia, tenemos otra curiosa representación. Aquí aparece una mujer, vestida con casta y larga falda y a un hombre, desnudo y con unos atributos sexuales bien marcados. En medio, una cara de otro personaje. ¿Qué representa esta escena?

Seguramente sea una rústica representación de Adán y Eva. Pero el tercer personaje y el hecho de que la mujer esté vestida puede llevar a otra interpretación. Hombre y mujer están separados por la cabeza que mira hacia el frente, hacia el observador del relieve. Este capitel podría ser el contrapunto del canecillo del exterior del pórtico. Mientras en el último se criticaba la “mala sexualidad”, en este caso estaríamos viendo la unión hombre–mujer autorizada por la Iglesia. Así, el personaje central representaría a un cura, a un religioso, probablemente un obispo. Lleva un tocado que como tal podría identificarle. El simbolismo del capitel sería el siguiente: la unión de hombre y mujer debe estar supervisada por la iglesia (el sacramento del matrimonio). Esta es la sexualidad correcta y permitida. El hecho de que la mujer vaya vestida y el varón desnudo podría hacer referencia a la necesidad, dentro de los cánones de la Edad Media, de que la mujer conservara la castidad hasta el matrimonio, condición no requerida en el caso de los varones.

El personaje que hemos identificado como religioso mira a todo aquel que entra en la iglesia. Es como si quisiera transmitir este mensaje a los feligreses que vinieran al templo. El tamaño de la cabeza es superior al de los otros personajes. Eso crea una sensación de superioridad jerárquica. Nada raro en esta sociedad medieval donde lo religioso marcaba las pautas de convivencia e impregnaba todas la facetas de la vida.

Todos estos mensajes que transmite la escultura románica de San Esteban de Eusa sólo pueden leerse abstrayéndonos de nuestro tiempo y acercándonos al monumento desde la perspectiva de la época en que fue construido. Es otro de los encantos del Románico. Nos plantea un juego de interpretación simbólica que nos hace partícipes en la experiencia artística.

 

IGLESIA DE SAN VICENTE DE LARUMBE

Tras haber profundizado en la estricta sexualidad de la Edad Media a través de los mensajes de la escultura de la Iglesia de Eusa, volvemos a Pamplona. Tomamos la ronda norte y cogemos la carretera que lleva a Irurtzun y, antes de llegar a esta localidad, nos desviaremos a la derecha para acercarnos al pueblo de Larumbe, que está a 20 kilómetros de Pamplona, en el valle de Gulina. En lo más alto del pueblo nos espera la iglesia de San Vicente. De las tres iglesias es la más desconocida de esta ruta por el arte del Medievo navarro. Los arcos del pórtico de San Vicente ya nos indican que hemos avanzado en el tiempo. Son plenamente góticos y de gran belleza. En cambio, su rústica escultura respira románico por todos sus poros. En esta iglesia es donde se produce el contraste más acusado entre Románico y Gótico. Es, de las tres iglesias, donde se aprecia mejor la transición que supuso el siglo XIII a la hora de entender la arquitectura. Desde el punto de vista arquitectónico, San Vicente de Larumbe tiene el pórtico más interesante y bello, con ventanales geminados ojivales y delgadas columnas que aligeran visualmente la pesadez de los muros.

Pero, frente a la elegancia del Gótico, nos encontramos con una rústica estatuaria donde pervive plenamente el Románico. Contrastando con la arquitectura más avanzada de las tres iglesias visitadas, nos encontramos aquí con el que es quizás el románico más primitivo, ejecutado por el artista menos hábil. Esta imperfección en la talla está compensada con creces con una fuerza expresiva que seguro subyugará al visitante.

Por ejemplo, ¿qué podemos decir de los horribles monstruos de las ménsulas donde se apoyan los arcos del claustro? Unos parecen amenazarnos con poderosas mandíbulas plagadas de afilados dientes. Otros tocan trompas infernales. Es uno de los mensajes recurrentes del simbolismo románico: el mal amenaza, el maligno y sus demonios están prestos a castigar a los pecadores.

Y para librarnos de la condena, la escultura del pórtico de San Vicente también nos ofrece la solución. Así, muchos de los capiteles narran escenas de la Biblia, entre ellas la crucifixión, el sacrificio salvador según la teología cristiana. Los personajes de estas escenas son de gran arcaísmo, pero al mismo tiempo de enorme vivacidad.

Uno de los capiteles más curiosos es el que representa a la Virgen con el Niño en su regazo. Un desproporcionado Niño Jesús bendice con su mano derecha al observador. Junto a él, una estrella (¿la estrella que señaló el portal de Belén a los Reyes Magos?). Pero quizás, lo que más nos sorprende es la Virgen. La forma de su cabeza recuerda al intranquilizante personaje del famoso cuadro “El grito” de Edvard Much.

Otras escenas y personajes curiosos esperan ser descubiertos por la mirada atenta. Por ejemplo, un “green-man” u hombre vegetal, un motivo más propio del Gótico. Se suele interpretar como la representación de la naturaleza. También muy curiosos son los Reyes Magos mostrados con gran ingenuidad en uno de los capiteles de los ventanales.

En el pórtico encontramos representados animales de gran carga simbólica: un águila, un león y un cordero místico en una de las claves. También hallaremos un crismón bastante excepcional. Primero por su ubicación. Se sitúa en el acceso al pórtico, pero no centrado en lo alto del mismo, sino en uno de los laterales, cerca y debajo de un ángel. Pero lo más interesante es que el aspa, elemento de gran significación en el crismón ya que hace alusión a Cristo, ha sido sustituida por una pequeña cruz.

En los canecillos, un contorsionista ejecuta su pirueta y otro hombre se masturba. Animales y monstruos completan la nómina del pecado contrastando con figuras de ángeles que se distribuyen por los capiteles del pórtico. También en el pórtico vemos una serpiente, representación del mal, y cerca de ella a San Miguel, el capitán de las tropas celestiales, pesadilla de los demonios y adalid contra el maligno. Aquí, San Miguel aparece pesando las almas de los fallecidos. Si los pecados pesan más que los actos bondadosos, el alma sufrirá la condenación eterna. De no ser así, espera el Paraíso. Así, poco a poco, de sorpresa en sorpresa, descubrimos en el pórtico de San Vicente la lucha espiritual que aquí se representa.

Frente a todo este caos de demonios, queda la esperanza de la salvación para el creyente. Y el que la facilita es Cristo con su sacrificio. Es lo que parece decirnos uno de los capiteles donde vemos a Cristo crucificado y, cerca de él, vemos dos apóstoles. Uno de ellos es San Pedro, identificado porque porta una enorme llave. Son las llaves del cielo. Junto a San Pedro, una pequeña puerta. Es el acceso al paraíso, es la puerta que abrirán las llaves de este santo a quien lo merezca tras haberse mantenido alejado del pecado y las tentaciones. Es el simbolismo de fuerte carga teológica del arte Románico que no deja de admirar al observador por la atrayente manera en que está representado.

Tras esta inmersión en el Medievo, podemos acabar la excursión disfrutando de las hermosas panorámicas que se disfrutan desde la iglesia de San Vicente de Larumbe. Los campos y montes se ofrecen a la mirada enmarcados por los hermosos ventanales góticos. Allí afuera está el mundo real. Pero puede ser que, mirando la escultura románica del pórtico, imaginemos que hay un mundo también invisible. Un mundo de monstruos y ángeles. Un mundo oculto en eterna lucha. El mundo en el que creían aquellos que aquí vivieron hace más de siete siglos.

 

EL ROMÁNICO EN NAVARRA

Navarra es rica en arte románico. Los templos repartidos por toda su geografía harán las delicias a cualquier aficionado a este arte. Las tres iglesias comentadas en este artículo son sólo una muestra de la riqueza patrimonial que espera a ser descubierta por el visitante. Los monasterios de Leire, Santa María de Sangüesa, San Miguel de Estella, San Martín de Artáiz, la iglesia de la Magdalena de Tudela, etc., son sólo una pequeña parte de la larga nómina de iglesias románicas diseminadas por todo el territorio navarro.

 

FUNCIONALIDAD DE LOS PÓRTICOS

Bango Torviso, en su estudio “Atrio y pórtico en el Románico español”, da varias funcionalidades a estos pórticos:

  • Finalidad funeraria: pudieron ser un lugar preeminente para el enterramiento de personajes de especial relevancia.
  • Finalidad asamblearia: también eran lugar de reunión de concejos o de los vecinos de las localidades donde se decidían los asuntos importantes de la comunidad. Entre ellos estaba la administración de justicia.
  • Finalidad litúrgica: en este espacio también se realizaban actos penitenciales e incluso exorcismos a los poseídos.
  • Finalidad recreativa: también se utilizaron como lugar de reunión lúdica por los vecinos de los alrededores

 

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