El refugio de Juan Mari Idoate está a solo 12 kilómetros de Pamplona
El empresario hostelero se reúne en la antigua casa de su madre con sus hermanos y el resto de la familia


Publicado el 08/08/2026 a las 05:00
Hay unas fiestas celebradas a apenas doce kilómetros de Pamplona que hacen sentir a Juan Mari Idoate Vidaurre "una ilusión comparable" a la que le provocan los Sanfermines. No se celebran en julio, sino en septiembre, y no se organizan en honor a San Fermín, sino a San Miguel. Son las fiestas de Marcaláin, la localidad que vio crecer al gerente del Grupo Idoate. Allí todavía permanece en pie la casa Juantomas, el hogar donde el empresario hostelero nació en 1960.
Este inmueble, que pertenecía a su madre, vivió una renovación en 2002. "Desde entonces seguimos disfrutándola como punto de encuentro", apunta Idoate. Es el lugar donde se reúnen los hermanos y el resto de la familia. Aunque el gerente no siempre necesita compañía para escaparse al concejo; de hecho, reconoce que en ocasiones le gusta acudir en soledad "para disfrutar de la tranquilidad del pueblo". "Estar en Marcaláin me produce una sensación que no encuentro en ningún otro lugar", afirma el líder de un grupo empresarial que aglutina el hotel y restaurante Europa, el restaurante Alhambra y el bar restaurante El Merca'o.
Cabecera del municipio de Juslapeña, este concejo experimentó hace un par de décadas un incremento poblacional que se ha diluido. El número de habitantes permaneció relativamente estable desde las 54 personas censadas en 1990 a las 45 registradas en el año 2003. A partir de entonces, la población de Marcaláin no dejó de crecer hasta 2010, cuando alcanzó su pico de la serie registrada por el Gobierno de Navarra: 71 habitantes. Sin embargo, en apenas cinco años perdió 21 personas, casi el 30% de su población. Tras alcanzar su mínimo de la serie en 2023 (44 censados), su población ha repuntado hasta fijarse este año en 47 habitantes.
Todos ellos forman parte de un entorno en el que Idoate asegura desconectar "por completo". "Encuentro tranquilidad y paz, y disfruto del entorno", subraya el empresario hostelero. En cada rincón de Marcaláin dice encontrar recuerdos de su infancia y adolescencia, y muchos de ellos regresan a su memoria cuando pasea "por los caminos del pueblo".
Aunque, entre tantos momentos vividos, algunos de los mejores tienen como denominador común las fiestas de San Miguel. "Esperaba con muchísima ilusión el baile que se celebraba en la era, con la orquesta encima de un remolque de tractor", rememora Idoate, quien también destaca las comidas "con costillas de cerdo a la brasa y el tradicional zurrakapote". Y después, los más jóvenes coincidían en el atrio de la iglesia, a veces con el cura del pueblo. "Eran momentos de convivencia que guardo con mucho cariño", concluye Idoate.