Turismo

El refugio pirenaico de María García-Barberena: "Proporciona paz mental"

La arqueóloga navarra aprovecha la naturaleza del valle de Tena para practicar montañismo y otras actividades físicas

María García-Barberena en la cima del Midi d'Ossau.
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María García-Barberena, en la cima del Midi d'Ossau
María García-Barberena en la cima del Midi d'Ossau.

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Jesús Rubio

Publicado el 30/07/2026 a las 05:00

Siempre que puede, sea verano o invierno, la arqueóloga María García-Barberena Unzu tiene claro su destino: el Valle de Tena y, en concreto, Tramacastilla de Tena. “Es un pueblo pequeño al que llevo yendo desde hace unos veinticinco años, desde que tenemos allí una casa, y que para mí se ha convertido en mi segundo hogar. Al Pirineo aragonés, en realidad, llevo vinculada prácticamente toda la vida: ya mis abuelos veraneaban en el Balneario de Panticosa”, explica la historiadora.

El Valle de Tena, situada en la comarca del Alto Gállego, en Huesca, es uno de los más extensos y poblados del Pirineo. Es el paraje donde se encuentran Lanuza, Panticosa o Sallent de Gállego y otras localidades como Tramacastilla, de algo más de 200 habitantes. “El monte, y especialmente el Pirineo, me parece una auténtica joya porque permite disfrutarlo durante todo el año. En verano, además, las posibilidades son infinitas: alpinismo, escalada, barranquismo, bicicleta o simplemente caminar durante horas. Es una forma de descanso muy activa, pero precisamente por eso consigue despejarme de verdad. El esfuerzo físico te obliga a concentrarte en lo inmediato y hace que la cabeza se libere de todo lo demás”.

María García-Barberena señala que “hay algo difícil de explicar en la grandeza de esas cimas y de los tresmiles. Estar allí arriba, rodeada de montaña, te coloca en otra escala y ayuda a relativizar muchas cosas. Y, a veces, pasar unas horas sin cobertura, ajena al ruido y a las obligaciones del resto del mundo, proporciona una paz mental que cuesta encontrar en otros lugares. Son días intensos, pero vuelvo con la sensación de haber reseteado y con las pilas completamente cargadas”.

Pero el monte no es el único atractivo de esta zona. “Después de las palizas físicas, el Valle de Tena ofrece además otra recompensa: su gastronomía. Tramacastilla es especialmente conocida por sus migas, pero en general se come de maravilla. Uno de mis planes favoritos es terminar una jornada de monte o de barrancos con una barbacoa en casa, utilizando producto local y compartiéndola con amigos. También es un lugar que me permite disfrutar muchísimo de mi perro y pasar tiempo con la gente a la que quiero”.

La arqueóloga pamplonesa tiene recuerdos especiales del lugar. “Me quedo con una ruta que no hago con frecuencia, pero que me encanta: dormir a unos 2.800 metros, junto al ibón de Pondiellos, y enlazar siete tresmiles en dos días. Resume bastante bien lo que busco allí: esfuerzo, naturaleza, silencio y esa sensación de estar completamente fuera de la rutina”.

En todo caso, García-Barberena reserva algunos días del verano “para ir con amigos a Andalucía, sobre todo a Cádiz y Marbella. El mar siempre apetece y allí recupero las fuerzas físicas que he agotado en el Pirineo. Pero para descansar de verdad, desconectar y volver a empezar, mi refugio sigue siendo el Valle de Tena”.

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