Turismo
El refugio de Antonio Bazán entre volcanes, desconexión y mucha paz
El flamante fichaje de Anaitasuna pasó unos días de descanso en La Graciosa, una de las islas con más encanto de Lanzarote


Publicado el 29/07/2026 a las 05:00
Antonio Bazán afronta este verano uno de los momentos más especiales de su carrera. Tras varias temporadas lejos de Pamplona, el jugador navarro ha regresado al Helvetia Anaitasuna, el club donde se formó y al que vuelve con la ilusión de reencontrarse con su gente. Antes del inicio de la pretemporada el pasado lunes 27 de julio, el jugador ha buscado unos días de calma en Lanzarote.
La isla canaria no es un descubrimiento reciente para él. La conoció siendo niño durante un viaje familiar, pero su relación con Lanzarote cambió cuando su hermana mayor decidió instalarse allí hace cerca de cuatro años. Desde entonces, Bazán ha convertido la visita en una tradición. Calcula que ha viajado unas siete veces desde las Navidades de 2022, unas veces solo, otras con amigos y, como en esta ocasión, acompañado de su pareja.
“Es una isla muy bonita y tranquila”, resume. La sencillez de la definición esconde una rutina que repite cada vez que aterriza en Lanzarote y que, precisamente por repetida, le resulta cada vez más placentera. Ya no necesita correr para visitar los lugares más conocidos ni organizar el viaje alrededor de una lista interminable de monumentos o playas. Conoce la isla y eso le permite disfrutarlo de otra manera. “Ahora puedo ir con calma, sin el estrés de querer verlo todo. Voy a hacer lo que realmente me apetece”, explica. Esa sensación de familiaridad es, probablemente, uno de los motivos por los que la isla se ha convertido en su refugio del verano.
Aunque las vacaciones significan desconectar, el deporte nunca desaparece del todo de la vida de un profesional. Bazán reconoce que incluso durante esos días busca mantener una mínima rutina física. Cerca de la vivienda de su hermana ha encontrado un gimnasio donde suele entrenar para no perder la forma. Después llega el verdadero plan: playa, pequeños recorridos por la isla y descubrir rincones nuevos.
Sin embargo, hay un lugar que destaca por encima de todos: La Graciosa, la pequeña isla situada al norte y accesible en barco desde Órzola. Allí pasó una noche durante sus vacaciones y todavía recuerda la experiencia con especial cariño. “La sensación de tranquilidad es increíble”, afirma. En una isla donde apenas hay carreteras, con muy pocas luces al caer la noche y una presencia turística limitada, encontró un paisaje completamente distinto al que está acostumbrado. “Es muy diferente a lo que tenemos aquí. El hecho de que no haya casi carreteras ayuda mucho a olvidarte de todo”. Más que un lugar para visitar deprisa, La Graciosa le pareció un espacio para detenerse, caminar sin prisa y dejar que el tiempo transcurra sin mirar el reloj.
No ha sido, por otro lado, el único destino de su verano. Tras la estancia en Canarias, Bazán pasó varios días en Jaca, una localidad a la que lleva viajando desde niño con su familia y que hoy sigue formando parte de sus escapadas favoritas. La cercanía con Pamplona, la montaña y las posibilidades que ofrece para practicar actividades al aire libre hacen que vuelva siempre que tiene ocasión. También reconoce otra razón menos deportiva: la gastronomía. El verano se completó con una breve escapada de cuatro días a Asturias, buscando temperaturas más suaves que las que dejaba Navarra durante las semanas de más calor.
Ahora, ya de lleno en la pretemporada, el jugador reconoce que la forma de vivir las vacaciones cambia según el momento del calendario. No es igual descansar justo después de terminar la competición que hacerlo cuando el inicio del nuevo curso empieza a asomar. “Al principio del verano es más fácil desconectar. Cuando se acerca la pretemporada ya tienes la cabeza puesta en cuidarte más, preparar el cuerpo y pensar en lo que viene”, explica.

