Turismo

El refugio de Chuchín Ibáñez se encuentra en un polo turístico del Mediterráneo: "Siento tranquilidad y disfrute para volver a recargar pilas después de intensos veranos"

El mariachi navarro y su mujer se acercan a mediados de octubre a la costa alicantina con su perro, 'Mariatxi'

'Mariatxi', Marian Cizaurre Caro y el mariachi Chuchín Ibáñez, con la isla de Benidorm de fondo
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'Mariatxi', Marian Cizaurre Caro y el mariachi Chuchín Ibáñez, con la isla de Benidorm de fondoCedida
'Mariatxi', Marian Cizaurre Caro y el mariachi Chuchín Ibáñez, con la isla de Benidorm de fondo

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Javier Estévez

Publicado el 23/07/2026 a las 05:00

Para Jesús Ibáñez Ibáñez (1967), conocido artísticamente como Chuchín Ibáñez, el verano es sinónimo de todo menos de descanso. El mariachi navarro, que este año concluye una despedida de los escenarios anunciada en 2024, lleva décadas animando “las fiestas de muchas localidades y ciudades” durante la época estival. Son pocos los días que tiene libres para escaparse a la playa de Zarautz, al Pirineo navarro, a la Ribera o a su pueblo, Miranda de Arga, así que su descanso definitivo se pospone al mes de octubre. Y tiene un lugar fijo “desde hace más de 25 años” para reponerse: Benidorm.

Este enclave turístico en el Mediterráneo alicantino es el lugar donde el cantante encuentra su espacio de ocio y donde, a base de pasar sus vacaciones, ha forjado “amistades buenas” con las que comer o hacer excursiones. Acompañado por su mujer, Marian Cizaurre Caro, y por su perro, 'Mariatxi', Benidorm es, en definitiva, donde Ibáñez siente “tranquilidad y disfrute para volver a recargar pilas después de intensos veranos” en los que, “por suerte”, recorre numerosas localidades a través de la música.

Según el Ayuntamiento de Benidorm, esta localidad costera ya era a mediados del siglo pasado un polo turístico: en 1950 tenía 2.726 habitantes y recibía en torno a 10.000 veraneantes. Unos años más tarde, en 1963, se aprobaron nuevas Ordenanzas de Policía de la Construcción. No fue un asunto baladí, pues permitió la construcción de decenas de rascacielos que configuran hoy la identidad de la ciudad.

Durante esa misma década se abrió al público el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández, que en 2025 fue el quinto aeródromo español con mayor volumen de pasajeros al recibir casi veinte millones de viajeros. Benidorm se consolidó como espacio vacacional en los años setenta y, de acuerdo con datos aportados por su consistorio, el año pasado rompió la barrera de los tres millones de turistas, cuando su población no alcanza los 80.000 habitantes.

Uno de esos turistas es Chuchín Ibáñez, quien ha vivido tantos “buenos momentos” a orillas del Mediterráneo que le resulta difícil decantarse por un recuerdo concreto. No obstante, guarda con cariño en su memoria “las buenas paellas en la Cala de Finestrat o las excursiones en barco por diferentes destinos de la zona”. También le gusta comprar “regalos, souvenirs y ropa”, e intenta sacar tiempo para ver espectáculos musicales. “Me relaja mucho estar fuera del escenario viendo a otros compañeros disfrutando de su arte”, sentencia.

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