Patrimonio
El pueblo navarro que enamoró a Bécquer... y a National Geopraphic
Fitero es destacada en un artículo de la revista Viajes National Geographic por "su naturaleza, historia y patrimonio"


Actualizado el 06/02/2026 a las 11:23
Un pequeño pueblo de la Ribera navarra vuelve a situarse en la primera línea de los destinos con encanto gracias a un artículo publicado por la prestigiosa revista Viajes National Geographic. Fitero, que forma parte de las rutas culturales y turísticas de la Comunidad Foral, es destacada por “su naturaleza, historia y patrimonio”, y por ser escenario de una de las primeras fundaciones monásticas de una orden contemplativa en la península ibérica.
Según la publicación, el "encanto" del municipio radica tanto en su riqueza histórica y monumental como en su vinculación con el poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer, quien halló en sus entornos memoria, inspiración y leyenda para sus escritos. La presencia de antiguos muros, claustros silenciosos y rincones que evocan épocas pasadas contribuye a esa magia que describen los viajeros y estudiosos de la literatura.
El elemento más significativo del pueblo es el Monasterio de Fitero, considerado uno de los conjuntos monásticos más valiosos de Navarra y entre los primeros de la Orden del Císter en asentarse en nuestra tierra. Levantado entre los siglos XII y XIII, este monasterio cisterciense ha sido testigo de siglos de historia, acumulando siglos de legado religioso y artístico.
Además del valor patrimonial, Fitero ofrece un entorno natural apacible y actividades relacionadas con el turismo rural y cultural que atraen a visitantes de toda España.
"Hoy día, todo aquel que pase por este pueblo podrá probar por sí mismo las bondades de sus aguas que emergen a la superficie a una temperatura superior a los 46 grados en la Estación Termal Baños de Fitero, una de las más antiguas del país con instalaciones que datan de la época romana y una de las más famosas, pues por sus instalaciones han pasado todo tipo de personalidades y celebridades, como Bécquer o el papa Benedicto XV cuando era cardenal", apunta la revista.