Turismo

El pequeño pueblo navarro con vistas al majestuoso 'mar del Pirineo'

Este rincón de menos de 300 habitantes destaca por su monumento protegido más antiguo, una impresionante lámina de agua, enclavada en el corazón del Pirineo, y un legado histórico ligado al Camino de Santiago

Yesa con el 94% de volumen lleno de agua esta semana.
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Pantano de Yesa
Yesa con el 94% de volumen lleno de agua esta semana.

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Diario de Navarra

Publicado el 23/09/2025 a las 15:09

Navarra esconde un pueblo de montaña con menos de 300 habitantes que deslumbra al abrirse a la orilla de un inmenso embalse conocido como el 'mar del Pirineo', tal y como destaca National Geographic en un reportaje.

Este lugar, al pie de la sierra de Leyre y rodeado de naturaleza indómita, atrae a viajeros amantes de la historia, los deportes al aire libre y quienes buscan paz en paisajes impresionantes. 

En pleno corazón pirenaico, Yesa se ha convertido, gracias a su patrimonio y entorno, en una de las joyas menos conocidas pero más cautivadoras del norte peninsular.

El embalse al que da nombre, con casi 2.000 hectáreas navegables y aguas turquesas, se extiende a lo largo de 10 kilómetros y cerca de 2 de anchura. Su grandiosidad sorprende a cualquiera que baja del coche en la plaza del pueblo. 

No es casual que el embalse reciba el apodo del 'mar del Pirineo': su vasta superficie inunda también parte de Zaragoza, limítrofe a Navarra, y mantiene un delicado equilibrio entre desarrollo humano y conservación ecológica. 

Surgió a mediados del siglo XX para aprovechar el río Aragón, pero hoy día representa mucho más que una obra de ingeniería: es un espacio donde conviven historia, deporte, naturaleza y espiritualidad.

Yesa y su entorno combinan rutas para senderistas y ciclistas, deportes acuáticos y patrimonio histórico. Los bosques de matorrales, pinos y sauces abrazan un agua que adopta tonalidades verdes y azules según la temporada.

Presidiendo el paisaje y elevando la vista, se alza el monasterio de Leyre, uno de los conjuntos monumentales más importantes de Navarra, considerado cuna del antiguo reino y lugar de sepultura para sus primeros reyes. 

Desde sus miradores, se disfruta de unas vistas privilegiadas al embalse y la sierra colindante, ofreciendo una postal que cambia con cada estación.

UN LUGAR PARA PERDERSE Y REENCONTRARSE

Durante el verano, piraguas, veleros y tablas de paddle surf animan la lámina de agua, creando una insólita estampa regional y promoviendo el turismo acuático. Algunas áreas se habilitan para el baño, ofreciendo escapadas refrescantes en plena naturaleza. 

Cuando bajan las temperaturas, el embalse adquiere un carácter sosegado y casi místico, reflejando en sus aguas los picos nevados circundantes. Los aficionados al senderismo encuentran kilómetros de rutas bien señalizadas por las montañas, desde paseos familiares hasta trekkings exigentes para quienes buscan mayores retos.

UN HILO DE HISTORIA: EL CAMINO DE SANTIAGO

Por Yesa cruza el Camino de Santiago aragonés, siguiendo la antigua calzada romana entre Zaragoza (Caesaraugusta) y Pamplona (Pompaelo). 

El paso de los peregrinos permanece inalterable siglo tras siglo: bordean el pantano y se acercan al monasterio de Leyre, sumergiéndose en un viaje espiritual y cultural. Este tramo, impregnado de simbolismo y recuerdos, conecta la ruta aragonesa con el famoso Camino Francés, integrando a Yesa en la red jacobea global.

ARQUITECTURA Y LEGADO MEDIEVAL

El núcleo de Yesa conserva calles empedradas y casas de piedra de aire medieval, testigos de un pasado relevante en la Edad Media. En el corazón del casco histórico sobresale la iglesia de San Esteban, de origen románico y reformas posteriores que aún hoy la embellecen. Desde lo alto del pueblo, el visitante accede a un balcón natural sobre el embalse y la sierra, punto ideal para los amantes de la fotografía o los atardeceres mágicos.

EL PUENTE DE LOS RONCALESES: TESTIGO DE BATALLAS

En las inmediaciones de Yesa aguardan las ruinas de un legendario puente de piedra sobre el río Aragón. Apodado como "Puente de los Roncaleses", esta estructura recuerda la contienda entre los habitantes del valle de Roncal y las fuerzas musulmanas en la Reconquista. Aunque hoy solo quedan adarves y algunos sillares romanos, el lugar invita a imaginar tiempos de estrategias, resistencia y encuentros culturales.

MÁS ALLÁ DEL MAR INTERIOR: PATRIMONIO, NATURALEZA Y FUTURO

Yesa, en definitiva, demuestra cómo pequeños destinos españoles pueden conjugar patrimonio, naturaleza y hospitalidad sin renunciar a su autenticidad. Además de su monumento protegido pionero y su entorno privilegiado, el pueblo pone en valor la memoria colectiva y el legado espiritual del Camino de Santiago

Un enclave donde perderse es casi un deber y donde el viajero encuentra, al pie de la sierra y frente a un 'mar' inesperado, razones de sobra para regresar, año tras año.

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