National Geographic descubre una fortaleza medieval en Navarra que guarda una tradición única
Este pueblo, reconocido por tener la fortificación medieval mejor conservada de toda la Comunidad Foral, ofrece un paisaje donde la historia y la naturaleza se funden en un entorno de cereal y viñedos


Publicado el 30/08/2025 a las 11:56
En el corazón de la Zona Media de Navarra, se encuentra una localidad que destaca no solo por su importante legado medieval sino también por una curiosa tradición que no se repite en ningún otro lugar del mundo, tal y como descubre National Geographic en un reportaje.
Este pueblo, reconocido por tener la fortificación medieval mejor conservada de toda la Comunidad Foral, ofrece un paisaje donde la historia y la naturaleza se funden en un entorno de cereal y viñedos que invitan a descubrir.
La fortaleza, conocida localmente como el Cerco de Artajona, representa un verdadero viaje al pasado, cuyo origen se remonta al siglo X.
Su relevancia histórica queda patente en su función como baluarte fronterizo primero contra los territorios musulmanes y, más adelante, frente al Reino de Castilla.
La construcción, impulsada en 1084 por los canónigos de Toulouse tras una donación del obispo Pedro de Roda, permaneció a lo largo de los siglos como la defensa principal del enclave.
Este robusto muro defensivo, que en su totalidad poseía catorce torres almenadas, conserva hoy día nueve de estas estructuras, que, unidas por un camino de ronda, permiten a los visitantes contemplar panorámicas excepcionales del caserío situado a sus pies.
Además, el conjunto ha sido reconocido como Monumento Histórico-Artístico, un aval que confirma su importancia patrimonial y su estado de conservación excepcional en la comunidad autónoma española.
CONTEXTO HISTÓRICO Y ARQUITECTÓNICO
Al atravesar cualquiera de sus dos puertas originales, el viajero se sumerge en las callejuelas del núcleo medieval, donde destacan las casas de piedra, algunas con escudos nobiliarios que relatan la historia de sus habitantes.
Este conjunto arquitectónico no solo muestra la evolución del arte y la cultura en la Edad Media, sino que también refleja la estrategia defensiva típica de las fortificaciones fronterizas del norte de la península Ibérica.
En el interior del Cerco destaca la imponente Iglesia-fortaleza de San Saturnino, que fue levantada en el siglo XIII con una mezcla de estilos románico y gótico.
Más que un templo, esta construcción servía como puesto de vigilancia, reflejado en su camino de ronda que discurre sobre la bóveda de la nave y en su torre prismática utilizada como puesto de guardia.
La iglesia posee una nave única de gran altura y una bóveda de crucería bajo la cual alberga un retablo gótico del siglo XVI y un coro neoclásico, piezas que dan cuenta del patrimonio artístico que conserva.
Su portada, sobresaliente por sus grandes arquivoltas apuntadas, muestra en el tímpano figuras emblemáticas de la época, como San Saturnino, la reina Juana de Navarra y su esposo Felipe, simbología que conecta la localidad con personajes históricos relevantes del Reino de Navarra.
UNA TRADICIÓN ÚNICA EN EL MUNDO
Más allá del patrimonio arquitectónico, Artajona sorprende por la singular tradición del bandeo de campanas que aquí se desarrolla de una forma muy particular.
Mientras que en la mayoría de localidades españolas este ritual consiste en tañer las campanas hacia fuera, en este pueblo se tocan hacia adentro, una curiosidad que lo convierte en el único lugar del mundo donde se practica esta variante inversa.
Esta práctica, asociada a actos religiosos relacionados con la iglesia de San Saturnino, se ha mantenido viva a lo largo de los siglos y es un elemento distintivo del folclore local.
DEVOCIÓN Y PATRIMONIO EN LA PERIFERIA MEDIEVAL
A las afueras del recinto amurallado, en el antiguo arrabal, se encuentra otra iglesia significativa: la de San Pedro, que junto a otras construcciones forman la parte moderna del municipio.
Sin embargo, la joya más destacada de esta zona es la Basílica de Nuestra Señora de Jerusalén, un ejemplo barroco del siglo XVIII erigido sobre un anterior templo románico del siglo XII. Esta basílica es el punto de encuentro de la devoción popular en torno a su patrona y una muestra de la conjunción entre fe, arte y naturaleza.
En ella habitan frailes que muestran con especial cuidado a los visitantes una pequeña talla de la Virgen, elaborada en cobre esmaltado, que data del siglo XIV, pese a que la leyenda local atribuye su origen a Godofredo de Bouillon, líder de la Primera Cruzada, quien supuestamente la regaló al capitán Saturnino de Lasterra.
VESTIGIOS PREHISTÓRICOS Y LEGADO ANCESTRAL
La historia de Artajona no comienza en la Edad Media, pues a poca distancia del pueblo se sitúan los dólmenes conocidos como Las Peñicas, que reflejan la presencia humana desde el Calcolítico y la Edad del Bronce, entre los años 3.500 y 2.500 antes de Cristo. Este conjunto megalítico funerario, que incluye monumentos como el Dolmen de la Mina y el Dolmen del Portillo de Enériz, es un testimonio tangible de las primeras culturas que habitaron la zona y que construyeron las primeras grandes estructuras en piedra.
Gracias a su buena accesibilidad y señalización, estos vestigios son un atractivo relevante para arqueólogos y visitantes que buscan conectar con la historia más remota de España mientras disfrutan del entorno natural que caracteriza a esta región agrícola y vitivinícola.
EL VALOR TURÍSTICO Y CULTURAL HOY
Hoy, en pleno 2025, Artajona continúa siendo un referente para el turismo cultural en Navarra, combinando una fortificación impresionante con melódicas tradiciones y un vasto patrimonio arqueológico.
Esta combinación permite que el pueblo conserve su singularidad y atraiga a un público creciente interesado en la historia, la arquitectura y las leyendas del pasado.
Además, el paisaje cerealista y los viñedos que rodean el municipio ofrecen a los visitantes la oportunidad de disfrutar también del turismo rural y gastronómico en un entorno que conjuga naturaleza y monumentos históricos, un factor decisivo para que los expertos lo incluyan entre los pueblos más bonitos y monumentales de España.