Qué ver en el norte de Navarra en verano si viajas con niños
Os proponemos planes a remojo, a la sombra, a la aventura, al centro de la tierra y en bici para conocer el norte de Navarra con niños este verano


Actualizado el 09/08/2024 a las 10:26
Navarra no tiene mar, pero tampoco le hace falta para ser un destino perfecto para un verano con niños. La época estival da mucho de sí en esta tierra de contrastes: los pueblos vibran con miles de fiestas, las comparsas de gigantes y cabezudos salen a pasear por las calles de muchas localidades, hay preciosos lugares a la sombra de árboles milenarios en los que combatir el calor y aguas cristalinas en las que refrescarse, rincones enigmáticos para descubrir y parques temáticos tanto para aventureros como para amantes de los animales.
En esta ocasión, te invitamos a descubrir el norte de Navarra con un montón de buenos y veraniegos planes para exprimir al máximo junto a los más pequeños de la casa la experiencia en esta bella y enigmática tierra. En esta zona de la Comunidad foral se entremezcla la naturaleza más pura con la magia y el embrujo de las leyendas, ¿te atreves a explorarlo?
A remojo: toboganes de agua y chapuzones
Si bien es cierto que el calor no aprieta tan fuerte en el norte de Navarra, cada vez lo hace más y en ocasiones también apetece ponerse a remojo y más si se trata de un chapuzón natural entre la frondosidad del bosque. Planazo, ¿no?
Las aguas del río Araxes, en Betelu, nos regalan un rincón idílico en el que bañarnos. Allí encontramos toboganes que nos “lanzan” directos a una piscina fluvial cuyas aguas provienen de manantiales del macizo kárstico de la vertiente norte y cantábrica de la Sierra de Aralar, encontrándose el nacimiento del río a menos de 4 kilómetros de la zona de baño. Una especie de “aquapark” natural que hará las delicias de los niños. El lugar, en el pk 23 de la NA-1300, junto a Betelu, dispone de aparcamiento y WC químico.


Otras alternativas perfectas para una refrescante jornada son dar una vuelta por los embalses de Leurtza, llenar los pulmones de aire muy puro, para después disfrutar de un baño en estas aguas rodeadas de hayas. Ten en cuenta que en verano, temporada alta, tendrás que reservar plaza de aparcamiento para acceder a la zona.
Otra opción a remojo ideal para familias son las playas de Nagore y Arce, situadas en el embalse de cola de Itoiz en Nagore. Aunque no tienen socorrista, el acceso al agua está genial y es perfecto para los niños y niñas jueguen en la orilla. Ambas zonas cuentan con baños, también para personas con movilidad reducida, y ninguna dispone de papeleras ni contenedores, "porque es una zona sostenible, de residuos cero, que fomenta la autogestión de los residuos”, según detalla el Gobierno foral, encargado de su gestión. Quizá la de Nagore sea más atractiva para los peques por el llamativo y divertido parque de madera que se ha instalado; y la de Arce para las familias con perros porque sí tienen permitido el baño en esta zona. A tener en cuenta: las sombras brillan por su ausencia, así que será mejor que lleves una sombrilla o una carpa para poder disfrutar de una veraniega pero exitosa excursión.
Desde el consistorio del valle de Arce recuerdan e insisten en que "el aforo para vehículos está limitado a las plazas de los aparcamientos; y en la zona delimitada para perros en la playa de Arce, estos deben estar atados y no pueden entrar en las gravas de la orilla ni en el agua en todo el espacio con gravas".
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A la sombra: un baño de bosque
Navarra cuenta con la afamada selva de Irati, que acapara muchísimas visitas de los turistas que eligen esta tierra como destino, pero también otros hermosos bosques que bien merecen una visita. Dos de ellos son el robledal de Orgi y el Señorío de Bertiz con su jardín botánico y sus numerosos senderos. Ninguno de los dos te defraudará y son ideales para ir con niños este verano y escapar del abrasante calor.
En el valle de la Ultzama encontrarás el bosque de Orgi, donde podrás dar un paseo entre árboles milenarios a través de caminos sencillos que os llevarán a descubrir la fauna y la flora de esta preciosa zona de Navarra.


Junto al valle de Baztan, a orillas del Río Bidasoa, existe un bosque denso y colorido conocido como Bertiz. La joya de la corona de este espacio salvaje quizá sea un hermoso jardín botánico decorado con delicados motivos modernistas y Art Nouveau. Con más de 100 años de antigüedad, en él podrás realizar un recorrido sensorial a través de especies de diferentes partes del mundo. Allí se encuentra el Palacio de Bertiz y el Centro de Interpretación. Esta zona del Parque Natural se accede con entrada. Además, el entorno cuenta con una red de senderos que te tentarán a dedicar más de una jornada a este lugar. La zona cuenta con un merendero cubierto y un extenso parque infantil.


Otro buen baño de bosque os lo podéis dar en la zona de Sakana. Allí encontraréis una opción muy fácil y sin apenas desnivel para disfrutar en familia: la ruta de los robles milenarios. La excursión sale desde el camping de Etxarri Aranatz y realiza un recorrido circular de 5 kilómetros en el que encontraréis un montón de especies de árboles y arbustos marcados con carteles identificativos, entre los que destacan los ancestrales robles que dan nombre a este paseo con sus caprichosas formas y su frondosidad. Os sentiréis como en un cuento.
Al centro de la tierra: cuevas de Zugarramurdi, Urdax y Mendukilo
Los niños son muy dados a quedarse boquiabiertos con los cuentos protagonizados por personajes fantásticos, así que no os podéis perder la visita a alguna de las cuevas del norte de la Comunidad foral. Allí, las historias y leyendas sobre brujas os dejarán ojipláticos. Navarra también es territorio de brujas y uno de sus estandartes en este sentido son las cuevas de Zugarramurdi. Atrévete a adentrarte en el escenario de akelarres que se celebraron hasta el siglo XVII y deja que tu imaginación y la de tus hijos eche a volar.


Otra misteriosa cueva que no te puedes perder, pero completamente diferente a la propuesta anterior, es la de Urdax. La gracia de estas cuevas reside en su hermoso despliegue de estalactitas y estalagmitas formadas durante miles y miles de años. Es, además, un lugar también con mucha historia, ya que fue refugio durante la Guerra de la Independencia y en ella se escondieron bandoleros y contrabandistas.


Ambos lugares están unidos por el sendero de la Pottoka Azul. De modo que un plácido camino siguiendo las señales del caballo azulado puede llevarte a visitar los dos mágicos lugares el mismo día.
Quizá menos conocida, pero igual de interesante es la cueva de Mendukilo, en la que os adentraréis en el corazón de la sierra de Aralar. No olvides llevar ropa de abrigo para esta excursión aunque sea verano porque las condiciones interiores de la cueva son de 8-9º de temperatura y humedad. La visita dura 50 minutos y se recorren tres salas acondicionadas, en un itinerario de 540m por pasarelas flotantes en el que descenderéis 40m en el subsuelo. ¡Una experiencia increíble para toda la familia!
A la aventura: descenso del río Irati, arborismo, vías ferratas, tirolinas y péndulos de infarto
En verano todos nos venimos un poco arriba y nos apetecen las emociones fuertes. Así que un plan genial para los más aventureros de la casa es lanzarse en tirolina, cruzar un puente tibetano, trepar por los árboles, retarse con una vía ferrata o descargar adrenalina en un mega péndulo de infarto... Todo esto y mucho más lo encontrarás en alguno de los parques de aventuras del norte: Irisarri Land, Bertiz Abentura Park, Baztan Abentura Park y Beigorri Aventura Park. Una buena dosis de diversión asegurada para toda la familia.
Otra buena idea si os va la aventura es realizar un descenso en balsa por el río Irati. Se trata de una forma distinta y original de conocer la Reserva Natural de la Foz de Lumbier desde dentro, atravesándola de punta a punta de forma respetuosa. Es una actividad pensada para mayores de 6 años que sepan nadar. Si os apetece, la cita para su realización es la base de Nattura situada en el Camping Iturbero de Lumbier.


A pedalear: Vía Verde del Plazaola
Los niños son incansables. O casi. Así que una buena idea para que gasten energía es pedalear o caminar por la Vía Verde del Plazaola, a través del antiguo trazado del tren que unió Pamplona con San Sebastián. En la actualidad, ya se puede disfrutar del recorrido completo, desde Pamplona hasta Leitza. Quizá los 52,65 kilómetros sean demasiado para los más pequeños de la casa, pero podéis elegir un tramo y sumergiros en la naturaleza y la historia a través del ciclismo o del senderismo. Por ejemplo, desde la estación de Lekunberri a Leitza, atravesando un sinfín de túneles, entre ellos el de Uitzi, el más largo de todas las Vías Verdes de Europa, con 2,7 kilómetros. En la página web del Consorcio Turístico Plazaola encontrarás todo el recorrido al detalle.

