Turismo
Baztan, el eslabón entre la naturaleza y la leyenda
Este paraje, que aúna paisaje, cultura, gastronomía, mitología y aventura, es uno de los más bellos de Navarra y todo un lujo para los sentidos. Sus quesos, chocolates, paisajes, parques de aventura, cuevas y la historia de brujería que alberga lo convierten en un auténtico paraíso rural, perfecto para perderse unos días


Actualizado el 17/06/2024 a las 14:07
Existe un lugar de cuento donde la naturaleza lo domina todo: el paisaje, el folclore, las festividades y la gastronomía. Es el Valle del Baztan, un auténtico paraíso rural tejido de colinas suaves, campos verdes, vacas pastando en libertad, regatas cristalinas y caseríos de piedra. En pleno Pirineo atlántico, se perfila como el enclave idílico donde perderse y dejar volar la fantasía, alentada por la presencia invisible del señor de los bosques, Basajaun, cuya leyenda siempre flota en el aire.
De este modo, todos aquellos que elijan Baztan para escaparse unos días quedarán cautivados: los amantes de la gastronomía local, por su chocolate y sus quesos artesanales; los senderistas, con rutas por el Parque Natural del Señorío de Bertiz y, los más aventureros, por las tirolinas, las vías ferratas y el barranquismo que ofertan sus parques temáticos, Baztan Abentura Park en Elizondo y Bertiz Abentura Park en Narbarte. Toda una inyección de adrenalina en un rincón que rebosa placidez.
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LOS PALACETES DE ELIZONDO
Cuando uno decide sumergirse en el Valle del Baztan no puede dejar de visitar Elizondo: uno de los pueblos más pintorescos del Valle, con sus palacetes y casas señoriales, atravesado por el majestuoso Río Bidasoa y coronado por la Iglesia barroca de Santiago.
En este marco de postal, resulta imprescindible pararse en el célebre Puente de Txokoto, escenario clave de la Trilogía del Baztan y un mirador privilegiado para contemplar las fachadas con flores que bordean el río.


EL HECHIZO DE ZUGARRAMURDI
A tan solo media hora de Elizondo, enfilando hacia el norte, se esconde uno de los parajes más fascinantes de este entorno: la Cueva de Zugarramurdi, que encierra todas las leyendas de brujería, aquelarres y culto al diablo que sobrevuelan el valle desde la noche de los tiempos.
Este enclave, erigido en medio de la naturaleza salvaje, esconde también una parte importante de la Historia de Navarra, analizada en detalle en el Museo de las Brujas, complemento indispensable de esta visita.


Pero el hechizo de las cuevas no acaba ahí. A pocos kilómetros se encuentran las de Urdax, con su impresionante colección de estalactitas y estalagmitas y, como guinda, las cuevas de Sara. Sobrecogedoras salas excavadas en la roca, depositarias de secretos subterráneos, y el mejor reflejo del vínculo ancestral entre el hombre, la naturaleza y las creencias. Todo ello, vertebrado por la Ruta de la Pottoka Azul, que une las tres cuevas a lo largo de 35 kilómetros, en un bonito sendero circular.
Este camino, una delicia para los senderistas, se completa con otra ruta muy especial cerca del valle. Se trata de la Vía Verde del Bidasoa, que ofrece un recorrido inolvidable por la antigua vía del tren Txikito, que antaño se desplazaba de Elizondo a Irún. Un itinerario de 39 kilómetros, apto para bicicleta, que permitirá descubrir la belleza de los pueblos de Gipuzkoa y Navarra a orillas del Bidasoa.


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