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Descubre Petilla de Aragón: la cuna navarra del Nobel Ramón y Cajal

Sumérgete por las calles y paisajes de este enclave navarro mientras aprendes los secretos del padre de la neurociencia

Ampliar Petilla de Aragón está rodeada de un bello paisaje de montaña
Petilla de Aragón está rodeada de un bello paisaje de montañaConocer Navarra
Publicado el 20/10/2022 a las 06:00
Petilla de Aragón es una isla. Un territorio navarro rodeado de tierras aragonesas. Una de esas curiosidades que nos ha dejado la historia. Además de un paraje lleno de belleza natural que tiene como principal orgullo haber sido el lugar del nacimiento de uno de nuestros científicos más ilustres: Santiago Ramón y Cajal.
El premio Nobel de Medicina y padre de la neurociencia nacía en esta pequeña localidad navarra hace 170 años. ¿Qué mejor forma de celebrar la efeméride que descubriendo todo lo que esta localidad tiene que ofrecer?
UN PRÉSTAMO REAL
Petilla de Aragón se encuentra a medio camino de los Pirineos, cerca de tierras de Sangüesa. Más concretamente a 12 kilómetros de la frontera de Navarra ¿Por qué motivo pertenece a este territorio? Para conocer este origen nos remontamos al siglo XIII, cuando Sancho VII el Fuerte de Navarra prestó dinero al rey de Aragón, Pedro II, para que este pudiera financiar sus batallas. El rey aragonés perdería la vida en una de las contiendas, sin poder devolver el préstamo, como tampoco hicieron sus descendientes en el plazo estipulado de 20 años. Así que Navarra se quedó, entre otros bienes, con el castillo de esta localidad (del que hoy solo quedan restos) y Petilla de Aragón quedaría incorporada, de forma definitiva, al Reino de Navarra.
Y sería en este curioso lugar, testigo de la historia de dos reinos, donde nacería y viviría sus primeros años Santiago Ramón y Cajal. Fue en una gran casa de piedra, ubicada en la de la calle Mayor, que hoy guarda su memoria convertida en museo.
Te proponemos cuatro formas diferentes de descubrir Petilla de Aragón a través de la neurociencia, el campo científico en el que Ramón y Cajal hizo sus grandes descubrimientos. “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”, explicaba este científico. Y con este convencimiento vamos a poner la ciencia al servicio del nuestro bienestar para conocer a fondo este paraje único en el que convergen cultura, naturaleza, historia y ciencia.

1. Desconecta tu móvil, conéctate la historia

Concéntrate en una sola tarea, sumérgete a fondo y disfrútala. Trasládate a otra época mientras paseas por las calles de Petilla, su lavadero de piedra y la visita a la casa museo de uno de nuestros médicos más internacionales. En ella, además de una exposición que explica su vida y obra con la que comprender mejor la importancia de sus investigaciones, podrás descubrir la recreación de una casa de la época.
Continúa tu recorrido por la visita a la iglesia de San Millán, un robusto templo de origen románico e interior gótico que, junto con la ermita de Nuestra Señora de la Caridad, te trasladarán a la época medieval.

2. Respira de forma consciente mientras disfrutas del senderismo y te oxigenas

Petilla parece surgir de entre las rocas y la vegetación, rodeada de naturaleza, es ideal para iniciar una ruta y caminar con calma, observar la naturaleza, apreciar sus pequeños detalles, y sentirte un pequeño explorador al descubrir castillos olvidados por el paso del tiempo.
Aprovecha la oportunidad para disfrutar de las increíbles panorámicas que ofrece la cima del monte Selva y, si de verdad quieres dejarte sorprender por la naturaleza, a unos 30 km te espera la increíble Foz de Lumbier, un cañón de impresionantes paredes de hasta 400 metros de altura por el que transcurre el río Irati, y por la que se puede acceder a través de su espectacular vía verde, por la que te adentrarás en túneles por los que antiguamente pasaba el “Irati”, el primer tren eléctrico de pasajeros de España. Observa los buitres y la magia de la naturaleza. Respira, el aire fresco y puro, llena tus pulmones de oxígeno y de energía... ¿Lo sientes?

3. Nuevas experiencias y mucha cultura para alimentar tu cerebro

¿Qué tal reactivar nuestra curiosidad, a veces olvidada, para descubrir los tesoros del románico, la magia del gregoriano, o la azarosa vida del patrón de Navarra, San Francisco Javier?
A escasos 25 kilómetros de Petilla de Aragón, te espera un área repleta de cultura por los cuatro costados. Completa tu inmersión medieval descubriendo el bello monasterio benedictino de Leyre, con su cripta, iglesia y puerta Speciosa románicas. Allí, podrás cerrar los ojos y vivir la gran experiencia de escuchar los cantos gregorianos de los monjes benedictinos.
A tan solo 8 kilómetros de Leyre, se encuentra el castillo de Javier con sus características almenas, uno de los hitos más visitados de Navarra. Esta fortaleza del s. X, además de bien de interés cultural, fue cuna de San Francisco Javier. En la actualidad, durante los primeros dos fines de semana de marzo, se realizan las llamadas Javieradas: peregrinaciones para venerar al Santo que se llevan a cabo desde finales del s. XIX. Muy cerca de allí, te animamos a visitar la localidad de Sangüesa para contemplar la increíble portada románica de Santa María la Real, declarada Monumento Nacional en 1889.
Y si la sensación de viajar en el tiempo te atrae, te recomendamos hacer una excursión a la Sierra de Peña. Allí te toparás con el curioso despoblado de Peña, una pequeña localidad abandonada y congelada en el tiempo, donde podrás imaginar cómo era la vida de la gente que la habitaba al recorrer sus calles desiertas.

4. El valor de conseguir pequeñas metas

¿Aceptamos probar al menos un plato típico de la zona como micro-meta? Viajar es una excusa perfecta para descubrir nuevos sabores, degustar productos locales de temporada y deleitarte con los mejores vinos del lugar, en este caso con D.O. Navarra. Cuando visites esta zona, te recomendamos que reserves mesa en un buen restaurante de cocina tradicional y pidas un plato de pochas de Sangüesa, que te aportarán esa energía extra para continuar la ruta. Las pochas son una variedad de alubias blancas autóctonas que se consumen frescas. Por ello, tienen esa textura cremosa y mantecosa tan característica y preciada en la cocina navarra. ¡Un auténtico manjar!
Si te gusta el vino, te interesará saber que por aquí te encontrarás con los singulares viñedos de la baja montaña. Te animamos a descubrir las garnachas de Bodegas Sada o la pequeña Bodega de Liédena al pie de la Sierra de Leyre, un proyecto que ha implementado un sistema innovador de gestión inteligente para la mejora de la sostenibilidad ambiental, social y económica del sector del vino en Navarra.
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