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A tiro de piedra

Un regalo especial y un restaurante ruso

Villa Belza es un edificio de estilo neomedieval ubicado en las rocas de las faldas de la Atalaya de Biarritz en el que se permite el hospedaje

Vista de la ubicación de Villa Belza en Biarritz. Se puede pasear para contemplarla
Vista de la ubicación de Villa Belza en Biarritz. Se puede pasear para contemplarlawikimedia commons/Monster1000
Publicado el 19/07/2021 a las 06:00
Villa Belza es una villa de estilo neomedieval que fue construida entre 1880 y 1895, en la rocosa costa de Biarritz.
La historia cuenta que en 1825 el agricultor Dominique Daguerre obtuvo mediante un intercambio con el municipio de Biarritz un campo que estaba ubicado encima de las rocas en las faldas de la Atalaya. El terreno no tenía en un principio ningún valor. Los habitantes de Biarritz iban allí a pescar desde las rocas o a dar paseos.
Su hijo, Étienne, vendió esta tierra que llamaban de forma común “el campo del ruiseñor o cassaou de Trespots”. Lo vendió al notario Alexandre Dihinx. Tras ellos, fue pasando de propietario en propietario hasta que en 1882 lo compró Ange du Frenay, el gerente de la compañía de seguros Phoenix en París.
Fue él quien inició la construcción de la villa en 1889, dirigidas por el arquitecto Alphonse Bertrand y lo terminaron 1895. Esa casa fue un regalo de du Fresnay a su mujer, que se llamaba Belza. Durante años, su localización y su nombre (que se asemeja a beltza, negro en euskera) dieron pie a numerosas leyendas e historias de fantasmas asociadas al lugar.
En 1923, du Fresnay alquiló la casa a Gregory Beliankine, que abrió en la villa un restaurante ruso. Lo llamo El castillo Vasco, y tenía como principales clientes a miembros de la realeza y burguesía rusa que veraneaban en Biarritz. También a miembros de la realeza europea. Fue además el escenario de suntuosas galas y fiestas. Fue devastada por dos incendios y abandonada hasta que se catalogó por la ciudad en 1997. Se puede alquilar una de sus habitaciones o pasear por sus bajos para contemplarla.
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