Tecnología
Horror, me han metido en otro grupo de WhatsApp
Así se ‘sobrevive’ en estos foros y así se sale sin ser grosero...


Publicado el 05/10/2024 a las 15:41
En un mundo de gente razonable no harían falta los protocolos para el día a día del común de los mortales (que nuestra existencia no es la de los Windsor ni la de la alta jerarquía vaticana). Pero, claro, no estamos en un mundo ni siquiera medio razonable. Por eso las nuevas esferas de relación que van surgiendo, como los grupos de WhatsApp, se han convertido en un auténtico guirigai donde todo vale y donde muchas veces no sabemos ni cómo actuar para no ser desconsiderados (otros ni siquiera se plantean este problema y se lanzan a serlo alegremente). Pues bien, este reportaje no es para estos últimos: está pensado para quienes quieren seguir siendo correctos, amables y educados en estos foros, unos de los más complicados y hostiles de la creación. Para empezar porque a menudo acabamos en ellos más por obligación que por gusto. ¡Quién no ha resoplado al coger el móvil y ver que ha sido añadido a uno más!
"Es porque nos hemos convertido en esclavos de las redes sociales. Y aunque hemos ganado mucho con el WhatsApp porque su inmediatez es muy útil y nos facilta muchas veces la vida, también es cierto que su uso incorrecto nos pasa factura y lleva mucha gente a sobrepasar los límites constantemente", indica Pilar Berzosa, psicóloga clínica y profesora del Grado en Psicología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Según explica, incluso la gente relativamente educada mete la pata en estos grupos "por que en ellos nos quitamos el filtro de la cara del otro". "Por ejemplo, nosotros no vamos a llamar la atención de nadie a las siete de la mañana para contarle cualquier tontería, porque su cara a esas horas... pues ya nos dice que no está para eso. Y lo que pasa con los grupos es que lo hacemos, nos extralimitamos constantemente con las horas y con los temas que tratamos porque, simplemente, no tenemos delante a las otras personas y eso, parece, nos da carta blanca para todo", argumenta. Por eso la psicóloga da tres consejos muy básicos para sobrevivir a los endemoniados grupos de WhatsApp y, además, no verse envuelto en esos ciscos tan habituales en ellos. El primero es "no confundir rapidez con impulsividad". Es decir, que por inmediatas que sean las comunicaciones, siempre hay que controlar qué se dice y tener en cuenta ante quiénes. El segundo consejo es tener los grupos silenciados, "ya que si estamos todo el día oyendo los pitiditos esto nos va a producir un gran estrés y va a afectar a nuestra concentración". "No hay nada peor que interrumpir cada poco lo que estamos haciendo para mirar el WhatsApp. Y esto vale tanto si estamos en el trabajo como si nos encontramos en casa. No se puede ser operativo así", sentencia Berzosa. Y, ojo, que igual nos consideramos víctimas, pero somos ‘verdugos’. Es decir, nunca debemos bombardear los grupos con nuestros mensajes, lo mismo que no echaríamos un montón de sermones a la gente de nuestro entorno físico. ¿Y el tercer consejo de Bersosa? El de ‘menos es más’: usar los grupos sólo para lo necesario y ciñéndonos al motivo para en que fue creado (es decir, ni soflamas políticas en el grupo del cole del niño ni chistes verdes o memes en el del trabajo). Y limitarlos también numéricamente, es decir, "que no superen las seis personas". "A partir de ese número, se monta un buen lío... y no sólo en grupos de WhatsApp, también en persona", añade. Más allá de los seis integrantes, la gestión se vuelve complicada y la capacidad de comunicación se diluye o, directamente, se pierde.
Para poner orden y unas normas -sobre todo cuando se acaba de crear el grupo, porque luego ya la cosa se desmadra y es difícil de reconducir- la psicóloga aconseja que haya dos administradores con el mismo estatus que se repartan la tarea de marcar unas reglas sencillas -básicamente, no reclamar la atención del grupo para tonterías o asuntos que no tiene n nada que ver- y de recordarlas cuando sea preciso. Además, la experta ofrece unos consejos para ‘sobrevivir’ en estos foros... o dejarlos sin ser borde:
-Evita discusiones: "No se debe discutir nunca en un grupo de WhatsApp "porque la interpretación subjetiva es la que va a prevalecer, estamos metidos en nosotros mismos y esto interfiere en la resolución de cualquier conflicto", indica Berzosa. Estos grupos son para tratar "cosas neutrales o positivas".
-Frenar un mal rollo: "Eso es mejor que lo hagan los administradores", apunta la psicóloga. Y se hace recordando las normas fundacionales del grupo.
-Te agregan a un evento al que no quieres ir: Cumples de críos, planes... y quizá ni siquiera piensas asistir. ¿Qué hacer? Lo mejor, realizar una llamada al adminitrador del grupo y explicar educadamente que te vas a salir del grupo. ¿Una buena razón? ‘Estoy ya en demasiados grupos y me es imposible atender a todos. Espero que lo entendáis...’
-Audios: En lo que cada vez hay más unanimidad es en que los audios son delicados: de mal gusto a no ser que nos los soliciten o que sepamos que al receptor no le molestan. Básicamente se saltan a la torera la ley principal de las buenas maneras: pensar en el otro. Pueden ser cómodos para el que los manda, pero para el receptor pueden suponer una faena por varios motivos: a veces son largos y requieren invertir más minutos de atención de los deseados, y encima sin posibilidad de cortar ni interactuar.