¿Qué harías si el Gobierno te diera 25.000 euros por no usar tu coche durante cinco años?
Un país de la Unión Europea lanza un programa pionero para reducir la congestión del tráfico con incentivos económicos


Actualizado el 20/03/2026 a las 08:56
El Gobierno de Malta ha puesto en marcha una medida sin precedentes en la Unión Europea: una compensación económica de hasta 25.000 euros destinada a conductores jóvenes que acepten entregar voluntariamente su permiso de conducir durante un mínimo de cinco años. La iniciativa, denominada Driving Licence Surrender Scheme, constituye un experimento de movilidad sin precedentes en el territorio de la UE, donde el archipiélago mediterráneo enfrenta una de las mayores densidades de vehículos por habitante del continente.
Malta registra más de 450.000 vehículos para una población que apenas supera los 570.000 habitantes, una proporción que genera atascos constantes que afectan la productividad nacional y la calidad del aire urbano. Ante el fracaso de medidas anteriores menos invasivas, las autoridades maltesas han optado por incentivar económicamente a los conductores más jóvenes, con el objetivo de consolidar hábitos de movilidad alternativos que no dependan del vehículo privado, ya sea de combustión o eléctrico.
El programa distribuye la ayuda en pagos anuales de 5.000 euros durante cinco años, además de proporcionar acceso completamente gratuito al sistema de transporte público durante todo el periodo del acuerdo. Los beneficiarios recibirán esta renta siempre que mantengan su compromiso de no conducir ningún tipo de vehículo motorizado en cualquier territorio del mundo.
REQUISITOS PARA ACCEDER AL PROGRAMA
Para poder optar a esta compensación, los solicitantes deben cumplir una serie de condiciones estrictas que garanticen el impacto real sobre la congestión del tráfico. Los candidatos no pueden superar los 30 años de edad, deben haber residido en la isla durante al menos siete años y poseer un permiso de conducir de categoría B en vigor con una antigüedad mínima de doce meses.
Adicionalmente, las autoridades exigen que los aspirantes no hayan sufrido retiradas de carné por infracciones graves en el último año, asegurando así que el esquema funcione como una opción voluntaria de movilidad sostenible y no como una vía para eludir sanciones administrativas previas. Al entregar físicamente el documento, el beneficiario acepta la prohibición total de conducir cualquier vehículo motorizado.
CONSECUENCIAS DEL INCUMPLIMIENTO DEL ACUERDO
El quebrantamiento de esta norma acarrea consecuencias legales severas que incluyen un proceso penal, la devolución inmediata de todas las cantidades percibidas hasta la fecha y una multa adicional de 5.000 euros. El Gobierno maltés ha establecido mecanismos de control para verificar que los participantes respeten las condiciones del programa durante todo el periodo estipulado.
Una vez transcurridos los cinco años, el Estado no devuelve el carné de forma automática. Los ciudadanos que deseen recuperar su permiso de conducción deberán someterse a un proceso de re-capacitación que incluye 15 horas de clases prácticas en una autoescuela certificada, bajo el argumento de que medio década sin conducir reduce las facultades de reacción y el conocimiento de las actualizaciones normativas en seguridad vial.
Los defensores de la movilidad sostenible han aplaudido la audacia del programa, mientras que sectores críticos señalan que el presupuesto de 25 millones de euros destinado al plan podría resultar insuficiente si la demanda supera las previsiones iniciales del ejecutivo maltés. Algunas voces apuntan que la ayuda beneficiará a jóvenes que, por motivos económicos o personales, ya tenían previsto prescindir del vehículo privado.
Otros analistas sugieren que el problema de fondo no radica en el número de permisos de conducción, sino en la falta de una red de transporte público lo suficientemente extensa y eficiente como para que el automóvil deje de ser una necesidad en los desplazamientos entre localidades del archipiélago.Malta como laboratorio de políticas de tráfico europeas
Esta iniciativa demuestra que algunos gobiernos europeos están dispuestos a explorar soluciones radicales que cuestionan la cultura del automóvil arraigada desde el siglo XX. El archipiélago se convierte así en un laboratorio donde se analiza si la compensación económica directa resulta más efectiva que la concienciación ambiental o las restricciones de acceso a los centros urbanos.
Si el experimento logra retirar miles de vehículos de las calles en los próximos cinco años, otras capitales europeas afectadas por problemas de congestión podrían replicar una estrategia donde no tener carné de conducir resulta económicamente rentable para los ciudadanos jóvenes.
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