El futuro de la automoción se acerca a las fábricas oscuras
La posibilidad de una planta totalmente robotizada y sin humanos no está tan lejos


Publicado el 01/02/2026 a las 05:00
Puede que esté leyendo esta historia desde un dispositivo de Xiaomi. Si es así, sepa que es posible que se haya ensamblado de forma completamente automática, sin intervención humana alguna, en una 'fábrica oscura'. Se denominan así porque en ellas no es necesario que haya luz natural o artificial, ya que los robots no la precisan para trabajar.
Esta marca china ya tiene funcionando una de estas fábricas oscuras desde 2024 para producir sus dispositivos inteligentes. Y aunque todavía no se ha intentado trasladar estas tecnologías al mundo de la automoción, los expertos consideran que ese paso no tardará en llegar.
La total automatización de los procesos industriales en la automoción sigue siendo una quimera que, por el momento, solo es posible en películas de ciencia ficción. Es el caso de 'Minority report', distópica fantasía de un futuro no tan lejano en el que se muestra una fábrica de coches sin personas. Eliminar el factor humano puede resultar muy atractivo desde el punto de vista económico. Los robots no necesitan vacaciones, ni enferman, ni se sindican para exigir mejoras laborales.
No hace muchos años hubo un intento por acercarse a ese objetivo llevando al límite las actuales capacidades tecnológicas. Lo hizo, no podía haber sido otro, el visionario de Elon Musk en 2016. Por entonces, ambicionaba con revolucionar el sector automovilístico con un nuevo coche eléctrico que iba a redefinir el futuro de la movilidad.
Se trataba del Model 3, el primer vehículo asequible de la marca norteamericana. La idea era producirlo en masa en fábricas hiper-automatizadas con el personal estrictamente imprescindible. Aquella experiencia no salió nada bien y dos años más tarde, después de pasar por un auténtico infierno, el propio Musk tuvo que dar marcha atrás y reconocer que había infravalorado la capacidad de las personas.
Sin embargo, cualquier planta de coches moderna empieza a parecerse poco a poco a la impoluta y eficiente fábrica de 'Minority report'. Volkswagen Navarra no es una excepción. El contraste con el pasado da idea de los profundos cambios que el sector ha experimentado con el paso de las décadas.
El personal de Landaben en los años 60 del siglo pasado, cuando la empresa se llamaba Automóviles de Turismo Hispaño-Ingleses (Authi), estaba distribuido de forma más o menos uniforme por todos los procesos. Las soldaduras del armazón metálico se realizaban mediante enormes pinzas manejadas por rudos empleados capaces de colocar los electrodos en los puntos precisos. También había expertos en aplicar con pistolas la pintura de los coches enfundados en trajes con escafandras que les permitían respirar son seguridad.
Ahora esas tareas las desempeñan en exclusiva los robots. El protagonismo en los talleres de prensas, chapistería, anticorrosión o pintura se lo llevan principalmente las máquinas. Solo unos pocos operarios y personal técnico de Landaben se dejan ver de forma dispersa en enormes estancias repletas de vehículos en producción.
El único reducto en el que la habilidad de las manos humanas sigue sin rival es el montaje. La colocación de revestimientos, cableados, plafones o molduras es demasiado fino y requiere una flexibilidad que no tienen a día de hoy los robots. Es el motivo por el que el grueso de los trabajadores de Volkswagen Navarra se concentran allí.
Bien es cierto que empiezan a aparecer prototipos de robots humanoides con manos, aunque estos siguen siendo excesivamente lentos, torpes y rígidos para competir con la destreza de una persona bien entrenada. Ahora bien, la técnica sigue avanzando con el apoyo de la inteligencia artificial. Conviene no olvidar que las marcas de coches no son organizaciones de caridad y nunca crearán más empleo del que necesitan para alcanzar sus objetivos.