Automoción
La realidad de viajar en coche eléctrico: ni tantas paradas ni tanto tiempo esperando
La actual red de recarga rápida es suficiente para poder desplazarse con tiempos parecidos a un vehículo tradicional de combustión


Actualizado el 07/12/2025 a las 08:27
Una de las dudas más habituales entre aquellos automovilistas con más suspicacias hacia el coche eléctrico son las paradas para recargar la batería. Lo habitual entre estas personas es creer que un viaje largo, de 400 kilómetros o más, se convierte en un suplicio de recargas largas y frecuentes.
La experiencia real demuestra que los coches eléctricos con baterías de tamaño mediano, a partir de 60 kWh en los modelos más eficientes, pueden viajar casi igual que un coche convencional. Pese a ello, continúan arraigados algunos mitos ya superados basados en aquellos primeros vehículos de hace una década que muchas veces carecían de carga rápida, contaban con baterías muy pequeñas y para los apenas existía una red de recarga rápida decente.
Un viaje actual en coche eléctrico comienza con una recarga al 100% hecha en casa, lo que supone un importante ahorro económico para la primera tirada de kilómetros. No es difícil conseguir tarifas que rondan los 10-15 céntimos el kW, por lo que llenar una batería mediana de 75 kWh costará entre 7,5 y 11,25 euros.
Ese pequeño gasto nos permitirá recorrer los primeros 400 kilómetros a un coste bajísimo, en torno a dos o tres euros cada 100 kilómetros. Si su vejiga lo permite, podría realizar una primera tirada de cerca de cuatro horas sin detenerse a velocidad de autopista (120 km/h) y hasta situar la capacidad de la batería en torno al 10%.
Será entonces cuando haya que empezar la primera de las sucesivas recargas hasta llegar a destino. Estas recargas ya no serán al 100%, sino al 80%. ¿Por qué? Porque el punto dulce de la velocidad de recarga precisamente se sitúa entre 10% y el 80%. Salvo que se vaya a hacer una parada larga para comer de una hora o más, no merece la pena llegar al 100%, ya que ese último 20% costará tanto tiempo como la recarga del 10% al 80%.
El tiempo necesario para recargar del 10% al 80% dependerá de la capacidad que acepte el coche y la potencia del punto de recarga. Lo habitual es que oscile entre veinte minutos y media hora, intervalo que puede aprovechar para ir al baño, estirar las piernas y tomarse un refresco.
Estas recargas son más caras que la que se ha hecho en casa. Los precios suelen oscilar entre 35 y 50 céntimos el kW, por lo que cada 100 km a partir de ahí saldrán por entre 7 y 10 euros dependiendo de la eficiencia del coche, un coste un poco más bajo o similar a un combustión tradicional. Las siguientes paradas para cargar al 80% llegarán cada dos horas o dos horas y media.
No hay que preocuparse por encontrar puntos de recarga, ya que el coche nos prepara automáticamente un plan de paradas con el navegador para llegar a destino con el remanente en la batería que le indiquemos. Este plan es sugerido y acepta cualquier cambio para adaptarse a nuestras necesidades en caso de tener un cargador favorito en un lugar en particular o introduzcamos una parada para comer. Estos planificadores de ruta integrados en el navegador también son dinámicos y se van a adaptando a las eventualidades del viaje.
La recarga en destino se hace preferiblemente en dispensadores lentos, que suelen ser más económicos, en torno a 25 o 30 céntimos el kilovatio. Lo ideal es aprovechar la noche para rellenar la batería en el propio alojamiento, ya sea un hotel o una casa rural.
No es necesario que el establecimiento hostelero disponga de un cargador propio, basta con un simple enchufe preparado para soportar un uso continuo para una potencia de entre 2 y 3,5 kW. Esa potencia es suficiente para darle al coche unos 100 kilómetros en una noche, más que suficiente para llegar a un cargador rápido o, con recargas sucesivas en varios días, elevar la energía disponible hasta el 80%.
La experiencia real de viajar con coche eléctrico es así muy parecida a un coche convencional. Lo habitual no es gastar la batería hasta el 10% antes de parar, ya que seguramente precisará parar antes para ir al baño o, si viaja con hijos pequeños, atenderlos. Lo más probable es detenerse con un 30% o un 40% de batería, por lo que elevar la capacidad hasta el 80% se hace en unos diez minutos o poco más.
La duda final de quienes todavía desconfían del coche eléctrico es la escasez de puntos de recarga. Con la actual infraestructura de recarga rápida, que se sigue ampliando año a año, es posible moverse por toda España sin inconvenientes ni esperas. El que escribe estas palabras lleva un año y medio viajando por toda la geografía nacional, desde Cantabria a Andalucía pasando por Extremadura, Madrid o Barcelona, sin encontrarse ninguna fila de coches eléctricos esperando para recargar.