Guía para elegir como un 'pro' la mejor tecnología de tu próximo coche
Gas, hibridaciones de eléctrico y motor de combustión de todo tipo o eléctricos puros son las posibilidades en el mercado


Publicado el 05/10/2025 a las 05:00
Si ha llegado el inevitable momento de sustituir tu viejo coche y te abruma la cantidad de nuevas tecnologías disponibles a elegir, no te preocupes porque te vamos a explicar de forma sencilla las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas para evitar que te equivoques. La adquisición de un vehículo es uno de los gastos más gravosos que afronta una persona a lo largo de su vida, por lo que conviene atinar a la primera.
Gas, hibridaciones de eléctrico y motor de combustión de todo tipo o eléctricos puros son las posibilidades en el mercado, pero no todas se ajustarán a tus necesidades y bolsillo. Y puede que te sorprenda que algunas tecnologías son más accesibles de lo que te imaginabas.
CONVENCIONALES
Son aquellos que solo emplean un motor que consume diésel o gasolina sin ningún tipo de electrificación. Aunque van a menos, se siguen vendiendo muchos y todos los nuevos cuentan con la etiqueta C de la DGT. Ello garantiza que el vehículo podrá circular por la mayoría de las zonas de bajas emisiones salvo las más restrictivas. Si piensas adquirir un coche usado, ten en cuenta que tendrán etiqueta C aquellos de gasolina matriculados a partir de enero de 2006 y diésel a partir de septiembre de 2015.
Ventajas: Son los más asequibles de salida. Al no combinarse con ninguna electrificación, son mecánicamente más simples (salvo que los eléctricos puros) y, a priori, menos propensos a que falle algún componente. Tienen etiqueta C, lo que significa que podrás circular con ellos por la mayoría de las zonas de bajas emisiones. Podrán moverse por toda la Unión Europea hasta 2050, con lo que te queda un margen de 25 años de uso y te convertirás en una personas mayor (salvo que seas un pipiolo o pipiola) antes de que te lo impidan.
Inconvenientes: No son aptos para las zonas de bajas emisiones más restrictivas (según horarios) que pueden encontrarse en el centro de grandes urbes como Madrid o Barcelona, sobre todo a la hora de aparcar. El coste por kilómetro recorrido será el más elevado, algo que notarás más cuantos más recorridos urbanos hagas. Las emisiones de CO2 por kilómetro son las más altas.
GAS
Capaces de quemar gases fósiles como el gas liquado de petróleo (GLP) o el gas natural ya sea comprimido (GNC) o liquado (GNL), son coches de gasolina convencionales con un motor adaptado para ambos tipos de combustible.
Ventajas: Tienen precios bastante ajustados y no distan mucho de los convencionales. El precio del gas es mucho más bajo (la mitad más o menos) que la gasolina gracias a una fiscalidad ventajosa, por lo que el coste por kilómetro recorrido es mucho más barato. Pueden recorrer muchísimos kilómetros antes de agotar el combustible, ya que tienen dos depósitos independientes para la gasolina y el gas que se pueden combinar. Gozan del distintivo ECO, un escalón por encima del C y que da más margen para circular por zonas de bajas emisiones en la medida que se vayan endureciendo.
Inconvenientes: No se sabe qué pasará con la fiscalidad ventajosa del gas, a la que se podría poner fin en un futuro. Normalmente emplean el hueco de la rueda de repuesto para colocar el depósito del gas. Conviene gastar un depósito de gasolina por cada tres depósitos de gas para evitar que se resequen en exceso partes vitales del motor. El número de gasolineras que dispensan gas es limitado. Emiten menos CO2 con el gas, pero sin diferencias abismales.
MICROHÍBRIDOS
Se trata básicamente de coches convencionales que se complementan con un pequeño motor eléctrico de baja potencia alimentado por una diminuta batería. Mejoran un poquito sus consumos urbanos gracias a que aprovechan la energía de las deceleraciones para cargar la batería, lo que los diferencia de los convencioneles. Luego emplean esa energía almacenada en la batería para ayudar al coche en las aceleraciones. Los hay de gasolina y diésel, pero la mayoría son gasolina.
Ventajas: Su precio no suele ser mucho mayor que un convencional equivalente. Tienen etiqueta ECO, un escalón por encima de la C y que da más margen para circular por zonas de bajas emisiones en la medida que se vayan endureciendo. Se reduce un poco el consumo en desplazamientos urbanos.
Inconvenientes: Los consumos no van a ser muy distintos a los coches convencionales, por lo que el coste por kilómetro recorrido será similar. Se añade una capa de complejidad a la mecánica del coche que, a la larga, pueden dar más guerra. Suelen emplear el hueco de la rueda de repuesto para albergar la batería principal. Las emisiones reales de CO2 son muy parecidas a los convencionales.
HÍBRIDOS (A SECAS)
Van un paso más allá de los microhíbridos con motores eléctricos mucho más potentes y baterías de mayor tamaño. Su coste de compra es, por tanto, mayor. Los hay gasolina y diésel, pero estos últimos son la excepción.
Ventajas: Los consumos en desplazamientos urbanos son claramente inferiores a los convencionales, lo que supone un importante ahorro en el día a día. Pueden llegar a circular en modo completamente eléctrico durante buena parte del tiempo en zonas urbanas, algo que incluso los mejores microhíbridos no logran salvo para moverse un centenar de metros a lo sumo. Tienen etiqueta ECO, lo que mejora a los coches con distintivo C a la hora de acceder a zonas de bajas emisiones. Reducen significativamente las emisiones de CO2.
Inconvenientes: Son más pesados que un coche convencional al arrastrar la masa extra de la batería y el motor eléctrico. Son más complejos mecánicamente y los costes de reparación van en consonancia. También se incrementa el coste del mantenimiento. Los consumos en desplazamientos por carretera no difieren mucho de los coches convencionales. Son claramente más caros que los convencionales a la hora de adquirirlos.
HÍBRIDOS ENCHUFABLES
Suponen el punto intermedio entre el coche de combustión convenional y el eléctrico puro, por lo que combinan lo mejor y lo peor de los dos mundos. En realidad de trata de dos coches en uno, es decir, tienen los mismo órganos que un coche de baterías sin hibridar que les permite funcionar en modo exclusivamente eléctrico a voluntad y un motor de combustión de gasolina o diésel (estos últimos son cada vez más una rareza) para abordar largos recorridos sin tener que recargar electricidad. Sus baterías son aún más grandes que las de los híbridos, pero, en la mayoría de los casos, más pequeñas que los eléctricos puros.
Ventajas: Se puede circular en modo eléctrico por ciudad con un ahorro enorme de coste de uso. Afrontan los viajes largos como un coche convencional, sin preocupación por tener que recargar la batería. La autonomía es la de un coche convencional. Tienen la etiqueta cero, que garantiza un acceso total a las zonas de bajas emisiones, siempre que puedan recorrer al menos 40 kilómetros en modo 100% eléctrico. En Navarra, se puede deducir un 5% en IRPF o Sociedades el precio de compra (aplicable a un tope de 35.000 euros). Reducen mucho las emisiones de CO2 si se aprovecha su capacidad eléctrica.
Inconvenientes: Son pesados al sumar todos los órganos mecánicos de un coche convencional a los de todos los componentes de un eléctrico. El precio de compra es elevado. Para sacarles todas sus ventajas, hay que disponer de un cargador en casa o en el trabajo. Su complejidad mecánica es la mayor de todas las tecnologías, lo que aumenta el riesgo a largo plazo de sufrir averías por algún lado. Los costes de mantenimiento son los más altos. Emiten mucho más CO2 si no se aprovecha su capacidad eléctrica.
ELÉCTRICOS PUROS
Son la máxima expresión de la movilidad sostenible. No contaminan nada allá por donde circulan y, gracias al mix eléctrico en España, son los que menos emisiones de CO2 causan por kilómetro recorrido. La actual red de recarga por toda España es ya lo suficientemente extensa como para circular con ellos como si fueran un coche convencional.
Ventajas: El desembolso de salida, pese a ser elevado, suele estar por debajo de los híbridos enchufables equivalentes, a lo que se añade una deducción en Navarra en IRPF o Sociedades del 30% del precio de compra (aplicable a un tope de 35.000 euros). Ello hace que, incluso sin Moves, acaben costando lo mismo que un coche convencional equivalente o, si aprovechas la competencia entre marcas, incluso sustancialmente menos. El coste por kilómetro recorrido es el más bajo y los gastos de mantenimiento suelen rondar, en la mayoría de los casos, la mitad o menos que cualquier otro vehículo. Son mecánicamente muy simples y menos propensos a averías. Suelen gozar de ventajas en aparcamiento de la zona azul (gratuito en Madrid o Pamplona) y tener bonificaciones en el impuesto de circulación gracias a la etiqueta cero. Máximo acceso a zonas de bajas emisiones.
Inconvenientes: El desembolso inicial es elevado, pero gracias a la deducción en IRPF y Sociedades en Navarra acaban siendo tan baratos como el que más barato de los convencionales equivalente. Aunque no es absolutamente indispensable, para sacarle provecho a la ventaja del bajísimo coste de uso hay que tener cargador en casa o en el trabajo. No son aptos para quienes les gusta circular habitualmente por encima de 120 km/h en largas distancias (más de 250 kilómetros del tirón). Tampoco son compatibles con quienes acostumbran a hacer largas tiradas a velocidades legales (más de 400 kilómetros) sin parar cada dos o tres horas.