La rentabilidad del coche eléctrico: menos emisiones y un futuro inevitable
El debate sobre la movilidad del futuro vuelve a estar en el centro de la conversación


Publicado el 28/08/2025 a las 05:00
El debate sobre la movilidad del futuro vuelve a estar en el centro de la conversación. En un reciente vídeo publicado en YouTube, el divulgador especializado en automoción Guille García Alfonsín analiza con cifras y comparativas el verdadero impacto medioambiental del coche eléctrico frente a los vehículos de combustión. Su conclusión es clara: "Si queremos que un coche de gasolina emita lo mismo que un eléctrico, tendría que consumir 2,3 litros a los 100. Hoy no existe ningún coche que ofrezca esa cifra. El cambio al eléctrico es prácticamente obligatorio".
El futuro eléctrico y el debate energético
García Alfonsín defiende que la movilidad del futuro será eléctrica basada en baterías, descartando el hidrógeno como una alternativa viable a gran escala, tanto por rentabilidad como por impacto ecológico. Al mismo tiempo, alerta sobre la desinformación en torno a las emisiones de los coches eléctricos, muchas veces promovida por fabricantes tradicionales y petroleras con intereses en mantener el modelo de combustión.
Comparativa de emisiones: ¿mantener, cambiar o electrificar?
El vídeo plantea varios escenarios para un conductor medio que recorra 150.000 kilómetros en diez años:
-Mantener un coche de gasolina antiguo (ejemplo: un Seat León de 2008): emite 52,77 toneladas de CO₂ entre emisiones directas e indirectas.
-Cambiarlo por un coche de gasolina nuevo (SUV como un Seat Ateca): solo reduce las emisiones un 2%, debido al CO₂ que implica fabricar un nuevo vehículo.
-Optar por un coche más eficiente (5 litros/100 km): supondría una reducción del 24% de emisiones.
-Adquirir un coche eléctrico (ejemplo: Nissan Leaf de 40 kWh): pese a que la producción de la batería genera inicialmente 5,6 toneladas extra de CO₂, en conjunto se logra una reducción del 56,7% respecto al coche viejo.
El coste oculto de la gasolina
Más allá de lo que sale por el tubo de escape, García Alfonsín recuerda que la gasolina tiene un alto coste ecológico oculto: extraer, transportar y refinar el petróleo emite hasta 32 gramos de CO₂ por megajulio de combustible antes de llegar al depósito. Además, señala que la dependencia del petróleo genera conflictos sociales y medioambientales en países productores como Nigeria.
El eléctrico: ventajas y limitaciones
El divulgador destaca que los eléctricos son mucho más limpios en uso, especialmente en países como España, con un mix energético relativamente bajo en emisiones. Además, son silenciosos, fáciles de conducir y se pueden reciclar en un 95%, incluidas sus baterías, que tienen una segunda vida útil.
Sin embargo, también subraya limitaciones actuales: la autonomía real es inferior a la prometida (unos 220 km frente a los 380 km oficiales) y la infraestructura de recarga sigue siendo insuficiente. En su prueba, un viaje Madrid–Puertollano de 500 km duró 14 horas en eléctrico por la falta de cargadores rápidos, frente a las 5-6 horas que requeriría un coche de combustión.
La evidencia apunta a que los coches eléctricos son hoy la mejor alternativa en trayectos urbanos y metropolitanos, donde pueden cargarse en casa y reducir drásticamente las emisiones locales. Sin embargo, todavía no sustituyen plenamente a los de combustión en viajes largos por la escasez de puntos de recarga y las limitaciones de autonomía.
"El futuro será eléctrico", resume García Alfonsín, aunque advierte que el gran reto inmediato no es tecnológico, sino de infraestructura de recarga y tamaño de baterías.