Cheikh Kane, modelo internacional que llegó a España en cayuco: "Me jugué la vida por hambre y desesperación"

El joven senegalés, que hoy desfila para prestigiosas marcas, llegó a España en patera: "Vine a buscar un futuro mejor"

El modelo Cheikh Kane desfilando en la pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid para Custo Barcelona
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El modelo Cheikh Kane desfilando en la pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid para Custo BarcelonaInstagram
El modelo Cheikh Kane desfilando en la pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid para Custo Barcelona

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Agencia Colpisa

Publicado el 04/10/2026 a las 10:46

Antes de las pasarelas internacionales y las sesiones de fotos, Cheikh Kane conoció el hambre, la soledad y el miedo. Nacido en Touba (Senegal), pasó su infancia en la miseria, hasta que la desesperación le empujó a embarcarse en un cayuco rumbo a España. Buscaba labrarse un porvenir, ayudar a los suyos y, algún día, comprarle una casa a su madre.

"Era un niño triste, muy triste", recuerda Cheikh varias veces a lo largo de la conversación. Habla un español muy fluido, marcado por su acento senegalés y algún deje andaluz. A su lado está María Albarral, la periodista que publicó su historia en el Diario Sur en 2025 y junto a quien ha escrito 'Una casa para mi madre' (Plaza & Janés): "Su historia es una píldora contra el odio, porque te pone en el lugar de quienes abandonan su hogar y arriesgan la vida, pero también es una píldora para la memoria, porque sirve para recordar que no hace tanto tiempo esas situaciones fueron parte de nuestra realidad", afirma Albarral, a la que Cheikh llama cariñosamente "mi hermana".

Preguntarle por el vermú del domingo después del sufrimiento y del hambre que ha pasado me parece y frívolo, Cheikh.

Sí, pasé mucha hambre. Mis padres se divorciaron y tuve que quedarme con mi padre. Sus otras mujeres guardaban comida para sus hijos, pero no para mí. Me humillaban, se metían conmigo y con mi madre, y yo lloraba mucho. Mi madre, al divorciarse, se quedó sin casa. Por eso siempre soñé con que tuviera una casa solo para ella.

Decidido a conseguir ese sueño, en 2021 se embarcó en un cayuco. ¿Cómo se ve Europa desde Senegal para jugarse la vida de esa manera? 

En la tele te venden Europa como un paraíso, y tú tienes el sueño de ir para allá. También es culpa de los inmigrantes africanos que viven en España: cuando vuelven a Senegal llegan con ropas muy bonitas, con coche, con relojes, y contando que tienen su propia casa. Tú ves eso y dices: "Pues si a ellos les ha ido así de bien, me la voy a jugar". Luego, resulta que aquí viven en una casa con diez personas, pero eso no lo cuentan. Pero es que allí no hay oportunidades, no hay trabajo, no hay absolutamente nada, porque nuestros recursos naturales van directamente a Europa. Yo solo tenía desesperación y hambre, y eso me empujó a jugarme la vida.

Pasó diez días de terror.

Fueron los peores días de mi vida. Tú sabes que puedes morir, porque allí llegan las noticias de que se ha hundido un cayuco y de que hay muertos, pero cuando estás en el cayuco es realmente cuando eres consciente. Una noche tras otra con olas que nunca habías visto, con un frío que nunca habías sentido, completamente mojado, vomitando sin parar, sin comida, teniendo que beber agua del mar. Llegó un momento en que estábamos totalmente convencidos de que íbamos a morir. Ningún ser humano merece vivir eso. Sigo teniendo la pesadilla de que estoy en el cayuco.

El cayuco en el que navegaba su mejor amigo se hundió, y él perdió la vida.

Sí. Todavía no puedo evitar las lágrimas al hablar de él. En nuestro cayuco éramos 120 personas, pero en el suyo iban 300 y sobrevivieron solamente ocho.

Cuando llegó a España, vio que no era el paraíso que le habían vendido.

No, viví en unas condiciones muy duras. Cuando llegas, crees que vas a tener un buen trabajo, pero no. Yo trabajé de mantero, en la agricultura, en la construcción. Empiezas desde cero, y regularizar tu situación es muy difícil, necesitas muchas cosas, muchos papeles. Hoy ya estoy trabajando legalmente, cotizando y pagando mis impuestos.

Y trabaja como modelo gracias a Alekxander Santo, el fotógrafo que se cruzó en su camino.

Yo estaba trabajando en el paseo marítimo de Marbella cuando un hombre me miró, vino hacia mí y me dijo: "Oye, tú eres modelo, ¿verdad?". Yo le dije que no, pero allí ya me hizo unas fotitos, y cuando las publicó en sus redes sociales las agencias empezaron a interesarse por mi perfil.

¿Qué echa de menos de su país? 

A mi madre, sobre todo. A nadie le gustaría tener que abandonar a su familia para buscar una vida mejor.

¿Ha vuelto a verla? 

La vi después de cuatro años, al volver a Senegal con María para documentar el libro. Allí, María vio cosas que nunca había imaginado: al entrar en la 'daara', la escuela coránica donde estuve interno, vio con sus propios ojos a los niños encadenados con grilletes, como los que me los ponían a mí.

¿Los españoles somos racistas? 

Diría que no, porque yo nunca he sufrido racismo. Todas las personas que conozco han sido muy amables conmigo. España es un país maravilloso con gente maravillosa siempre que tú tengas ganas de integrarte, de hacer bien las cosas. Yo vine a cumplir mi sueño de construirle una casa a mi madre. Me da igual trabajar donde sea y de lo que sea, mientras sea un trabajo honrado.

¿Qué siente al escuchar palabras de odio contra los inmigrantes? 

Yo las ignoro, la verdad, porque lo más importante es saber de dónde vienes y a dónde quieres llegar. Pero en mis redes sociales también hay muchos comentarios negativos, y ningún ser humano merece esa falta de respeto. El racismo es ignorancia, y también es querer manipular a la gente, porque nosotros venimos a trabajar, a ayudar a nuestra familia y a buscar un futuro mejor.

¿Cómo ve lo que está pasando en Ceuta ahora mismo? 

Diría que no es un tema de migración, sino un ataque político. Se han aprovechado de personas desesperadas, vulnerables, para hacer política.

¿Su madre ya tiene casa? 

Sí, ya he comprado el terreno. También mantengo a mis hermanas por parte de madre para que vayan a la escuela y no tengan que depender de un hombre, como le pasó a ella.

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