Medio Ambiente

Un parásito microscópico amenaza las coníferas de Navarra

Desde el departamento de Medio Ambiente del Gobierno navarro trabajan para evitar que el nematodo 'Bursaphelenchus xylophilus' entre en la Comunidad foral desde Francia

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Un bosque de coníferas en el Pirineo navarroJAVIER SESMA
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Diario de Navarra

Actualizado el 02/10/2026 a las 13:04

Navarra trabaja para prevenir que sus pinares se infecten con un parásito que destruye los árboles enfermos en un periodo de 30 a 90 días desde la aparición de los primeros síntomas. Es el nematodo de la madera del pino, un gusano microscópico que desde hace un año está oficialmente presente en Francia y que se va extendiendo entre las masas de coníferas desde Po hacia la frontera, por las Landas. Desde noviembre de 2025 Francia tiene alguna zona formalmente declarada como afectada, y por tanto sometida a cuarentena (‘demarcada’), pero en Portugal el nematodo Bursaphelenchus xylophilus entró en 1999 y hoy la demarcación afecta a todo el país. Para Europa, la del nematodo es cuarentena prioritaria.

Este gusano cilíndrico con forma de hilo, inofensivo para el ser humano es, sin embargo, letal para los árboles. Llega a ello a través de un coleóptero que traslada las larvas del nematodo entre ejemplares y luego facilita que entren en el árbol. Pero el escarabajo Monochamus sp. hace vuelos de corto recorrido, por lo que el tercer vector de trasmisión, que es además el acelerante, es humano: el tráfico de mercancías. El último paso en esta epidemia se produce por el traslado de madera infectada, pero también llevando otros productos ordenados en palés de madera, estructuras que también pueden estar afectadas. Cuanto más intercambio comercial haya entre una zona demarcada y una zona “limpia”, más probabilidades hay de que el contagio se produzca. El calor y la sequedad potencian la epidemia.

Navarra tiene más de 126.000 hectáreas de masas arboladas de coníferas sumando pino silvestre, pino laricio, pino alepo, además de ejemplares de otras especies de coníferas con menor presencia. A esta superficie hay que sumarle otras 38.300 hectáreas más, en las que hay mezcla de coníferas y frondosas.

No hay otra forma de combatir el nematodo que la prevención. La madera infectada se puede tratar con calor, siempre sin sacar de la zona demarcada, algo que requiere empresas especializadas y que encarece enormemente los costes; el termotratamiento se acredita en el pasaporte fitosanitario de la carga o mediante un sello de garantía, en el caso de palés y similares. Policía Foral y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) se encargan de controlar los transportes por carretera.

Pero, además, personal técnico forestal del departamento o su empresa de gestión ambiental Orekan y  Basozainak / Guarderío de Medio Ambiente supervisa las masas de coníferas y las parcelas “testigo” de la red Fitosanitaria de Navarra, además de inspeccionar las industrias forestales. La forma en la que paseantes o excursionistas pueden de colaborar en todo este sistema de prevención es siendo conscientes de que no hay que trasladar madera de conífera de un sitio a otro o revisando el equipo de paseo, para no portar inadvertidamente un escarabajo vector de contagio.

UNA EPIDEMIA "COLABORATIVA"

La llamada “seca del pino” es el marchitamiento súbito de los pinares. Eso conlleva una importante pérdida de biodiversidad, además de daños económicos ya que, en caso de presencia del parásito se decretan importantes restricciones al comercio de madera y material de embalaje, lo que incrementa exponencialmente los costes.

El nematodo, cuyo nombre genérico procede la palabra griega nema (hilo), con el sufijo -odes (con aspecto de), se alimenta de los hongos de la madera de la conífera débil o de las células vivas del árbol sano. Entra en los canales resiníferos del árbol y los anula, lo que causa de forma muy rápida la muerte del ejemplar. El ciclo comienza en primavera cuando el nematodo despierta de su hibernación en la misma madera en la que en esa estación eclosionan los huevos puestos por el coleóptero. Las larvas del primero entran en el tracto respiratorio de los coleópteros inmaduros y estos, cuando se alimentan de los brotes jóvenes del árbol, producen las “heridas de acceso” para el parásito. En condiciones normales es en octubre cuando el escarabajo deja de volar, por lo que el proceso se aletarga hasta la siguiente primavera.

Los síntomas aparentes del contagio (menos resina en las coníferas, amarilleamiento inicial de las hojas del tercio superior de la copa del árbol, una situación que luego se extiende al resto del árbol; la aparición de manchas azules o grises en la madera…), no son en realidad síntomas específicos de la infección por nematodo, pero pueden llevar a una sospecha que sólo se podrá certificar en laboratorio.

ENFERMEDAD DE CUARENTENA PRIORITARIA PARA LA UE

Este parasito se considera la enfermedad más dañina de los pinares a nivel mundial y, para Europa, es de cuarentena prioritaria. Según los estudios, proviene de Norteamérica y está ya instalado en Japón, Corea, China y Taiwan. La enfermedad llegó a España desde Portugal y, desde 2008, se ha detectado en algunas localidades gallegas, extremeñas y de Castilla León cercanas a la frontera lusa; actualmente sigue teniendo focos activos en el Estado. En noviembre del año pasado se localizó oficialmente infestación en Francia.

La Comunidad Foral tiene un protocolo de sanidad forestal, además de haber establecido un dispositivo de prevención, y destina distinto tipo de agentes a controlar los síntomas en las masas forestales o las parcelas “testigo” (guarderío y personal técnico) y a controlar el paso de madera de conífera y sus derivados. De esto último, de las vías rodadas, se encargan Policía Foral y Guardia Civil.

Las cargas de madera deben llevar el pasaporte fitosanitario que indica su procedencia y, si es de una “zona demarcada”, acreditar que se ha realizado termotratamiento sobre el terreno; en el caso de palés y derivados, existe un sello oficial concreto para garantizar que lo transportado está libre del parásito. Si en los controles en carretera se detecta el incumplimiento, el destino de la carga podría acabar siendo su destrucción o la vuelta inmediata del transporte a su lugar de origen.

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