Historias y un buen pintxo
Sazón venezolana en San Gregorio
El bar Tepuy ofrece una gastronomía auténtica de Venezuela fusionada con ingredientes típicos de la comida española


Actualizado el 29/07/2024 a las 13:09
Hay un bar en San Nicolás cuyo nombre solo resuena a los venezolanos, pero donde la comida gusta a todos. Las hermanas Gabriela y Yuri Parra, naturales del estado de Mérida, Venezuela, abrieron las puertas de Tepuy ‘Tequeños y tapas’ en 2021, el año de los últimos vestigios de las restricciones por la pandemia. De forma poco planificada y asumiendo todos los riesgos, se hicieron con el local número 21 de la calle San Gregorio, donde antes se situaba el bar Órdago, y le pusieron el nombre de una meseta común en la sabana de Venezuela, el tepuy.
Dos años después de asentarse en Pamplona, cada hermana tenía su trabajo, pero las perseguía la idea de construir algo juntas. Aquello las motivó a combinar la pasión de Yuri en la cocina y la experiencia administrativa de Gabriela para estrenar una sazón nueva en el Casco Viejo de Pamplona: la gastronomía auténtica de Venezuela fusionada con ingredientes típicos de la comida española. “Queríamos mostrar al público pamplonés lo que sabíamos hacer”, cuenta Gabriela.
Al inicio pretendían que fueran sus tequeños los que definieran la marca Tepuy, pero, poco a poco, su oferta se amplió al gusto del público español, que empezaba a arriesgarse a probar esas comidas típicas por contener ingredientes que sí les resonaban más, como el jamón ibérico, los pimientos del piquillo, el beicon o la txistorra.
Sumado a esto, desde la cocina, Yuri logró que todos los platos de Tepuy se conviertan en principales. Las arepas, así, han desplazado a los tequeños, que en un inicio se posicionaron como favoritos de la clientela. Pero no solo estos platos han cautivado a los comensales pamploneses, sino también la atención de las hermanas, que se turnan en barra para recomendar al cliente nuevo que recibe una carta llena de nombres desconocidos que despiertan su curiosidad.
“Al atender nosotras mismas, podemos hablar de la preparación de nuestros platos, porque sabemos lo que elaboramos y lo que puede acomodarse mejor al gusto de quienes nos visitan”, explica Gabriela.
Con el reto permanente de establecerse en un país que no es el suyo, las hermanas Parra deleitan todos los días a todo tipo de público: el que quiere probar lo desconocido y el que se emociona solo con leer “tepuy”.