Tradición
Olite viaja en el tiempo hasta el medievo
La XXXII edición de las Fiestas Medievales de Olite, que este domingo celebró su última jornada, contó con diferentes actividades y espectáculos que, a través de elementos como la artesanía, la comida o la música, transportaron a la localidad al siglo XV
Publicado el 09/08/2026 a las 20:06
Los redobles de tambores y el sonido de las gaitas eran la banda sonora del día en Olite, que este domingo celebraba el último día de la edición XXXII de las Fiestas Medievales. Un año más, la localidad recordó su pasado medieval durante un fin de semana repleto de actos que trasladaron al pueblo al siglo XV, al reinado de Carlos III el Noble y su esposa Leonor.
El Palacio Real de Olite era el gran protagonista, pues decenas de puestos de artesanía se colocaron en sus faldas, creando un gran mercadillo que llamaba la atención de todos los que pasaban. En él se podían encontrar varios estantes de joyas, de cerveza artesanal, jabones, distintos tipos de comida hecha de manera artesanal...
Eran varios los puestos de comida que animaban a los visitantes a catar sus creaciones. “¡Probar el auténtico sobao cántabro, hecho con la receta original!”, se escuchaba desde Sobaos el Andral, donde Raúl Sánchez, encargado del negocio, enseñaba “la verdadera receta cántabra”. Sánchez tiene una granja ecológica en Selaya, Cantabria, donde realiza toda la elaboración, desde conseguir los ingredientes hasta el producto final. “Hemos hecho varias ferias alrededor de España, pero esta es la primera vez que venimos a Olite y estamos encantados”, comentó Sánchez, que además reconoció que el enclave era un punto importante para hacer la feria más impactante.
Otro novato en la feria era Francesc Such Gomar (fsuchescultor), un barcelonés que llegó a Olite con su mujer para exponer sus creaciones por primera vez. Such Gomar lleva desde 2003 haciendo esculturas por encargo y hace 15 años añadió la creación de joyas, sobre todo anillos, en bronce y plata. “Desde pequeño tenía muy claro que quería dedicarme a la escultura y estudié artes aplicadas centrándome en la cerámica. La llegada de las joyas fue pura evolución del negocio”, contó Such Gomar.
Su llegada la feria fue un poco de casualidad: “El año pasado hicimos una feria en Fuenterrabía y una clienta nos recomendó que viniésemos y la verdad que estamos encantados. El ambiente y el público no podía ser mejor”, explicó Such Gomar.
Adentrándose en las callejuelas de la localidad estaba el olitense Isaac Rodero, con su puesto El Arco, más conocido como El Richard, por su padre, uno de los que más llamaba la atención, pues los objetos que vendía convertían a cualquiera en un verdadero caballero medieval. Escudos, cascos, espadas o armaduras eran algunos de los objetos que se podían adquirir. “Este es un negocio familiar que empezó mi madre y seguí yo”, explicó Rodero. El puesto lleva desde la primera edición de las Fiestas Medievales saliendo a la calle, aunque no siempre fue como está en la actualidad. “En las primeras ferias sacábamos neveras con hielos y bebidas y ya con el tiempo fuimos evolucionando a la venta de armas y equipación medieval”, recordó.
Aunque uno de los mayores atractivos de la feria era el mercado, no era el único, pues a lo largo del fin de semana los más curiosos pudieron disfrutar de actividades como ‘vestir al caballero’, que este domingo se celebró a las 10.30 horas, seguido de un combate entre caballeros, que tuvo lugar a las 11.00 horas. Aises Aldama, logroñés de 22 años, fue uno de los caballeros encargado de la demostración. “Lo que hacemos son exhibiciones de combate medieval con armadura, un deporte de contacto total en el que vamos a plena potencia”, explicó Aldama la actividad. Su interés por las armas viene de lejos, pues ya de pequeño empezó a hacer aikido, hasta que llegó al combate medieval.
Sin tiempo para poder recuperarse tras la exhibición, los turistas fueron testigos del Desfile del Cortejo Real, que a las 11.15 horas salieron del Palacio Real de Olite para pasear por las distintas calles de la localidad, que durante todo el fin de semana rememoraron la vida medieval de Olite.
NO TODO ES PERFECTO
Aunque los visitantes en Olite disfrutaron del fin de semana y de un viaje al pasado, no todos pudieron decir lo mismo. Rodero, que ha participado en la Fiesta Medieval desde el inicio, quiso recalcar que esta fue la edición que menos puestos tuvo en el mercado. “El problema de que haya menos no es de los vendedores, sino del ayuntamiento, que les quiere poner en un lugar sin sombra a 40 grados”, recriminó Rodero. “Si les dejasen ponerse donde los vendedores quisiesen, en lugares refugiados del sol, esto no estaría pasando”, añadió.
Este no es el único problema que detectó Rodero, que también criticó la “mala gestión y coordinación” desde la entidad organizadora. “En vez de incentivar espectáculos y actividades para poder sumergirnos del todo en el ambiente medieval, los quitan”, se lamentó. Esta idea era compartida también por Aldama, que añadió que lamentaba el solapamiento de las distintas actividades.
